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POSICION DE LA CORRIENTE SINDICAL CLASISTA Y UNITARIA DE LA CUT, SOBRE EL “ACUERDO TRIPARTITO POR EL DERECHO DE ASOCIACION Y LA DEMOCRACIA”

El 1 de junio de 2.006 fue suscrito en Ginebra (Suiza), al inicio de la 95° Conferencia de la OIT, el llamado “Acuerdo Tripartito por el Derecho de Asociación y la Democracia”, entre los delegados del gobierno, de los patronos y de las centrales sindicales de Colombia.

Como era de esperarse, el gobierno y los patronos se han congratulado ampliamente por el Acuerdo, los medios de comunicación le han dado un despliegue inusitado y lo han colmado de elogios y el propio Director General de la OIT ha manifestado que “Un caso que no se examinará este año es el caso de Colombia gracias a un acuerdo tripartito histórico que nos ha dado a todos esperanzas para poder seguir adelante con objetivos comunes”. El Presidente de la CUT, Carlos Rodríguez, por su parte, en lo que más parece un novelón, ha afirmado que fue posible lo imposible y que se trató algo así como de una acción heroica.

Entre los trabajadores, mientras tanto, cunde el desconcierto por este nuevo hecho consumado sin consentimiento del movimiento sindical, cuyas consecuencias políticas favorecen al gobierno y a los patronos y son tremendamente negativas para los trabajadores. Para tener comprensión de lo ocurrido, nos permitimos puntualizar algunos hechos que son imprescindibles para el análisis:

  1. El 29 de octubre de 2.005, la “Visita Tripartita de Alto Nivel” de la OIT, antes de marcharse del país hizo las siguientes recomendaciones: “1) que, a fin de combatir la impunidad existente debería existir un compromiso pleno en los siguientes aspectos: un diálogo tripartito y continuo sobre los derechos fundamentales, una voluntad política clara y amplia y los recursos necesarios para ello; 2) las instituciones tripartitas existentes, como la Comisión Interinstitucional para la Promoción de los Derechos Humanos, la Comisión Permanente de Concertación en Políticas Laborales y Salariales y la Comisión Especial de Tratamiento de Conflictos ante la OIT, deben ser rápidamente reactivadas; 3) debería establecerse una presencia permanente de la OIT en el país a fin de desarrollar un programa sostenible que facilite el esfuerzo continuado para combatir la impunidad y que reúna toda la información actualizada pertinente tal como ofreciera el Fiscal General de la Nación. Esta presencia ayudará a la plena implementación de la libertad sindical y del diálogo tripartito”.

    Es conveniente señalar que sobre estas recomendaciones varios integrantes de la Corriente Sindical Clasista y Unitaria señalamos en su momento en el Comité Ejecutivo de la CUT que las considerábamos precarias e insuficientes dada la gravedad de la situación de los derechos humanos y de la libertad sindical en nuestro país. Quiere decir que lo que ahora se presenta como un gran logro no es más que la reiteración de lo que ya había recomendado la “Visita Tripartita de Alto Nivel”. La diferencia está en que ya no se trata de una decisión tomada por la OIT contra un gobierno que viola los derechos y libertades sino que es el producto de un “Acuerdo” que deja al gobierno a salvo de cualquier censura.

    Precisamente por eso, el propio Carlos Rodríguez en su contradictorio escrito dice que Colombia figuraba en la lista de países a ser llamados ante la Comisión de Aplicación de Normas de la Conferencia de la OIT, “pero producto del acuerdo se definió su exclusión”. En otras palabras, el gobierno estaba a punto de ser sentado en el banquillo de los acusados, pero la mano milagrosa del “Acuerdo” lo libró de rendir cuentas. Desde luego, entendemos que también hubiese podido suceder lo contrario, es decir, que gracias al “lobby” de gobierno y empresarios Colombia no hubiera sido incluido en la lista. En tal caso, el movimiento sindical habría mantenido intacta su autoridad moral para seguir reclamando, como lo ha hecho a lo largo de 20 años.

    El premio de consolación por este logro incuestionable del gobierno es que, según reza el texto del Acuerdo, “El Gobierno Colombiano acordará con la Oficina de la OIT y con el apoyo de trabajadores y empresarios, una renovada presencia de esa organización internacional en el país”, que según la muy particular interpretación del Presidente de la CUT es una medida que está por encima del párrafo especial y hasta de la Comisión de Encuesta.

    Al respecto queremos dejar bien claro que no desdeñamos la presencia de la Oficina de la OIT en Colombia, mucho menos nos oponemos a su instalación, pero tampoco podemos ignorar que por el país han pasado todo tipo de comisiones y misiones de la OIT, con muy escasos resultados, por lo que no consideramos justo exagerar su significado.
  2. La delegación que participa en nombre de la CUT en la Conferencia de la OIT no fue elegida por el Comité Ejecutivo, tal como lo disponen los Estatutos. El informe de la centrales obreras a la Conferencia sólo vinimos a conocerlo cuando ya había sido entregado a la OIT y del Acuerdo Tripartito nos enteramos por los medios de comunicación. Estos hechos constituyen violaciones flagrantes a la democracia sindical y son una práctica inveterada de la actual mayoría del Comité Ejecutivo, no obstante las reiteradas reclamaciones que hemos hecho para que se le ponga fin a esos procederes.
  3. El 29 de abril de 2.006, el Comando Nacional Unitario, a instancias del Comité Ejecutivo de la CUT, tomó la decisión de “retirarse de todos los espacios de participación institucionales hasta tanto no se ofrezcan plenas garantías para el ejercicio pleno y el desarrollo del sindicalismo, de los derechos laborales individuales, así como la protección de la vida de los dirigentes y afiliados y que el gobierno nacional fije una posición clara respecto al absurdo documento del Banco Mundial, el cual condena a los trabajadores colombianos a vivir en medio de la miseria en forma definitiva”.

    Que sepamos, nada de esto ha cambiado. Sin embargo, en el Acuerdo se establece que “se convocará la Comisión Nacional de Concertación de Políticas Laborales y Salariales, con agenda de trabajo permanente y se invitará a la OIT a que acompañe el proceso de las reuniones”. Otra vez, los firmantes del Acuerdo dan marcha atrás pasando por encima de los organismos de dirección de la Central, sin hacer ninguna evaluación y sin que se cumplan los requisitos fijados por el Comando Nacional Unitario.
  4. Además de lo ya anotado, consideramos que el Acuerdo es un atentado contra la unidad no solo de la CUT sino de los organismos unitarios en los cuales participa la Central, entre ellos, la Gran Coalición Democrática, en momentos en que se requiere concretar el más amplio frente contra un gobierno caracterizado por ser el peor enemigo de los trabajadores, que sigue actuando contra el movimiento sindical, como lo demuestra la ilegalización del paro de ASONAL JUDICIAL, y que anuncia la continuidad de su política con reformas regresivas y antipopulares como la Reforma Tributaria, la reforma a las transferencias, sin descartar nuevas reformas laborales y pensionales, lo mismo que con privatizaciones, reestructuraciones del Estado y despidos en masa de trabajadores. Particularmente nos preocupa que el Acuerdo contribuye a viabilizar el TLC, por cuanto deja al gobierno libre de cualquier riesgo de ser acusado de violar las cláusulas laborales de dicho tratado.

Por último, la Corriente Sindical Clasista y Unitaria considera urgente que el movimiento sindical y, en particular la CUT, definan una clara posición frente al gobierno de Uribe Vélez para evitar que la ambigüedad y la conciliación sigan causando tropiezos a la unidad y a la lucha contra la oligarquía y el imperialismo.

Miguel Antonio Caro Pineda, Gustavo Rubén Triana, Gloria Inés Ramírez, Diógenes Orjuela, Domingo Tovar Arrieta, Tarsicio Rivera Muñoz, Luís Alfonso Velásquez, Álvaro Morales y Orlando Ospina (Miembros del Comité Ejecutivo Nacional de la CUT).


CON LA OIT FUE POSIBLE LO IMPOSIBLE

Carlos A. Rodríguez Díaz
Presidente de la CUT


La delegación sindical que asiste a la 95 Conferencia de la OIT, venía precedida de los resultados electorales que ratificaron la elección presidencial del doctor Álvaro Uribe Vélez, con el 62% de la votación. Este acontecimiento también se reflejó dramáticamente en la Comisión de Normas de la OIT, prolongándole el respaldo, tanto de los gobiernos como de los empresarios que asisten a la Conferencia. Es decir, lo que ahora se llama interméxtica se cumplió en estricto rigor, pues lo que ocurre en Colombia repercute afuera o viceversa.

Los empresarios y el gobierno se encargaron de realizar un fuerte lobby explicando la legitimidad de los resultados electorales y afirmando que el avance histórico de la izquierda democrática fue producto de las garantías gubernamentales. Por ello, reclamaban la inclusión en la lista de casos para convertir la Comisión de Normas en un escenario de “clarificación positiva” frente al mundo, sobre las garantías del gobierno.

Nuestro propósito, en esta oportunidad consistía en exigir que se cumplieran las recomendaciones de la Comisión de Alto Nivel, sabiendo de antemano, que el marco de la Conferencia de la OIT, nos sería adverso, a tal punto que se considero no viable la inclusión de Colombia en la lista de casos.

Concurrieron a Ginebra 164 países de los 178 Estados miembros de la OIT, representados en 2712 delegados así: 1310 de gobiernos, 754 de empleadores y 748 de trabajadores. Por Colombia asistió una importante delegación.

Así las cosas, la Comisión de Aplicación de Normas que se estableció desde 1926 como permanente para que los gobiernos respondieran ante el mundo, tendría para el caso Colombia, un viraje en la concepción de la misma, buscando un desagravio en lugar de dar una respuesta.

La fortaleza empresarial de Colombia llegó a tal influencia en el grupo empleador, que molestos por las recomendaciones de la Misión de Alto Nivel, pidieron la rotación de su portavoz, el señor Edwar Potter e invitaron al señor Funes de Rioja para su reemplazo.

En medio de esta situación empezó la negociación de la lista de casos, planteándose un equilibro de ellos con 25 países, que implicaba seis de América latina, seis de Asia, seis de África y siete de Europa.

En la primera lista de mayo 31 aparecieron 26 países; en la segunda, 41; en la tercera de junio dos, 42; en la cuarta de junio tres, 42 países, dentro de los cuales 22 aparecieron señalados con asterisco, afirmando con ello que serían llamados ante la comisión y los restantes tres países, se definieron el lunes cinco de junio a las tres de la tarde, momento en el que se acordó oficialmente la lista de los 25 países.

Colombia continuó apareciendo en la lista, pero producto del acuerdo se definió su exclusión, quedando a la espera de sacar también a Venezuela, puesto que los empresarios insistían de nuevo de ligar los dos países, tratándose de incluirlos o excluirlos.

Lo concreto es que más que la lista, el Párrafo Especial o la Comisión de Encuesta, acordamos que Colombia tendrá una Representación Permanente de la Oficina, para velar por el respeto de la libertad sindical y ésta es más que todo lo anterior.

Lo imposible fue posible

Era tal la soberbia y la hostilidad que sentíamos, producto de la arrogancia que cundía, que resolvimos iniciar, en medio de un intricado camino, diálogos y contactos sindicales, tanto con gobiernos como con empresarios y representantes de OIT, acompañados de voceros de la CIOSL y la CMT, en la búsqueda de materializar un acuerdo que convirtiera en victoria, lo que hasta ese momento era una derrota.

Fue así como redactamos las líneas gruesas de un posible acuerdo y a instancias de la OIT, se preparó una reunión tripartita entre gobierno, empresarios y centrales sindicales el primero de junio, logrando hacer posible lo imposible, con incuestionables resultados para los trabajadores, que sintetizo así:

El acuerdo está en el marco de los convenios 87 y 98 de la OIT, aceptando una Representación Permanente de la Oficina, para promover la cooperación técnica, el trabajo decente, la promoción y defensa de los derechos fundamentales de los trabajadores, dirigentes sindicales y sindicatos, especialmente en lo concerniente a la vida, negociación colectiva, libertad y asociación sindical.

En cuanto a la lucha contra la impunidad, a propósito de los compromisos con la Comisión de Alto Nivel de la OIT, haremos seguimiento al grupo especial creado por la Fiscalía, para el esclarecimiento y castigo de los delitos contra la vida y la libertad de los dirigentes sindicales y trabajadores.

Además, para materializar e impulsar los postulados de la OIT, la Comisión Nacional de Concertación abordará una agenda permanente y las reuniones se llevarán a cabo con presencia de la misma.

Es bueno comentar que el Director General de la OIT, señor Juan Somavia, hoy cinco de junio en su intervención ante la plenaria afirmó: “Un caso que no se examinará este año es el caso de Colombia gracias a un acuerdo tripartito histórico que nos ha dado a todos esperanza para poder seguir adelante con objetivos comunes”

Acuerdo tripartito

Para que podamos saborear con entusiasmo lo acordado, transcribo textualmente lo que titulamos, “Acuerdo Tripartito por el Derecho de Asociación y la Democracia”, que dice así:

“ En el marco de los convenios 87 y 98 de la OIT, la delegación tripartita de Colombia que participa en la 95 conferencia internacional del trabajo, en la búsqueda de materializar elementos de concertación, manifiesta ante la Comisión de Aplicación de Normas de la conferencia que ha llegado a los siguientes acuerdos:

a) El Gobierno Colombiano acordará con la oficina de la OIT y con el apoyo de trabajadores y empresarios, una renovada presencia de esta organización internacional en el país, a través de una representación permanente de dicha organización, que tenga a su cargo como aspectos prioritarios la cooperación técnica que promueve el trabajo y decente y que incluya la promoción y defensa de los derechos fundamentales de los trabajadores, de sus dirigentes sindicales y de sus organizaciones, especialmente en lo que concierne a la vida, la libertad sindical, de asociación y expresión, la negociación colectiva, así como a la libre empresa para los empleadores. Las partes instan al Consejo de Administración a que materialice este acuerdo, así como la logística y la estructura de su operación.

b) En la relación con la cooperación técnica el Gobierno Colombiano se compromete a trabajar por un apoyo económico que permita garantizar el cumplimiento de los propósitos planteados y le solicitará a la OIT su apoyo financiero para los mismos efectos. En esta línea, el Gobierno nacional pondrá a disposición los recursos que garanticen su iniciación y la sostenibilidad del programa. A la OIT le solicitamos también que gestione la obtención de recursos adicionales por parte de países donantes y otros organismos internacionales, que refuercen el programa de cooperación.

c) En la lucha contra la impunidad, las partes acordamos hacer un estricto seguimiento de los resultados del grupo especial de investigación creado por la Fiscalía General de Nación, para el esclarecimiento y castigo de los delitos contra la vida y la libertad de los dirigentes sindicales y trabajadores.

d) El Gobierno Colombiano, los empresarios y los trabajadores nos comprometemos a impulsar y materializar los postulados de la OIT en función de los derechos fundamentales del trabajo. Para tal fin, se convocara la Comisión Nacional de Concertación de Políticas Laborales y Salariales con una agenda permanente y se invitará a la OIT a que acompañe el proceso de las reuniones.

Estos compromisos tienen como propósito aprovechar el espacio que nos brinda la Comisión de Aplicación de Normas, para divulgar el presente acuerdo y reiterar el cumplimiento de las políticas de la OIT, priorizando la concertación, el dialogo social, la contratación colectiva, la libertad sindical, la defensa de los derechos humanos de los trabajadores y el derecho de asociación y libertad empresarial”.

Beneplácito general

Cuando en el grupo de trabajadores dimos lectura, al acuerdo suscrito, el beneplácito fue general y las felicitaciones se expresaron por doquier. Agradecimos al sindicalismo mundial por el apoyo y solicitamos que el dos de Junio en la plenaria de la Comisión de Normas el presidente de la misma, señor Sergio paixao pardo, lo leyera y se expresaran comentarios de los portavoces de empresarios y trabajadores, para que el contenido del acuerdo hiciera parte de las actas de la comisión, y como tal, quedara institucionalmente como una definición de la OIT.

Así se hizo, por lo que esperamos que al cierre de la conferencia, lo acordado aparezca como conclusión en los documentos oficiales de la comisión.

Lo cierto es que quienes han venido con frecuencia a la conferencia, no tienen antecedente alguno de que la plenaria, integrada por gobiernos, trabajadores y empresarios, se pusiera de pie para ovacionar un acuerdo. En esta oportunidad, todo el sindicalismo mundial unánimemente se congratuló con el mismo.

El logro alcanzado por el sindicalismo colombiano, también se dió en medio de la reunión del comité de enlace para la construcción de la nueva Central Internacional Sindical, que se realizaba frente a la Comisión de Normas de la OIT, quien aprovechó para saludar lo acordado y para informarnos que la CGT de Francia y la CTA de Argentina tomaron la positiva decisión de participar, como fundadores de la nueva CIS.

El estimulo para Colombia fue mayor, porqué sin el respaldo del sindicalismo internacional no hubieran sido posibles los logros alcanzados.

Lo que viene ahora

Como corresponde con cualquier acuerdo, su cumplimiento depende del nivel de movilización que tengamos para defenderlo, razón por la que reiteramos de manera imperativa el llamado a la unidad, puesto que la situación sindical sigue siendo dramática, tal y como lo denunciaré en la intervención que haré en la plenaria de la conferencia el 12 de junio.

Necesitamos hacer esfuerzos concentrados para desarrollar los puntos acordados, máxime cuando la oficina de la OIT esta a la espera de los resultados, que tendrán su examen en el 2007. El cumplimiento de lo definido tiene el ojo vigilante del mundo, hecho que exige la presentación de resultados positivos.

El incuestionable avance alcanzado debemos tomarlo con ponderación y sindéresis, no sólo para que contraste con la arrogancia divulgada, si no para que estimule nuestro accionar, que con constancia hizo posible convertir la adversidad en terreno fértil.

Ginebra, Junio 05 del 2006