SINALTRAINAL

Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario

Mar12112018

Last updateJue, 27 Sep 2018 9am

Audiencia biodiversidad

Acusación contra Monsanto

El Grupo Semillas, ¿reivindicando el derecho humano a la libre determinación de los pueblos, contenido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y múltiples instrumentos internacionales de protección?, mediante el presente escrito presentamos ante el honorable Tribunal Permanente de los Pueblos demanda de responsabilidad contra la Empresa Transnacional “Monsanto”, sus actividades y por los procedimientos para la aprobación de cultivos y alimentos transgénicos. en Colombia.

Presentación

La presente demanda estará compuesta de cinco apartes.  En el primero se hará un contexto respecto de los organismos transgénicos y se resaltarán sus impactos frente al ambiente, la economía y la salud.  En el segundo se señalarán los hechos específicos ocurridos en Colombia por los cuales estamos demandando a la empresa “Monsanto”; éste se subdividirá en el análisis del marco jurídico existente, y el desarrollo y realidad actual de los cultivos trangénicos.  En el tercer aparte se expondrán los impactos negativos que, en materia de biodiversidad, economía y salud, traen en nuestro país, es decir, el concepto de la violación.  En cuarto lugar, con el objetivo de fortalecer la presente demanda, se detallará brevemente el accionar de la sociedad civil colombiana contra dichos cultivos.  Por último, se describirán las pruebas en las cuales basamos el presente texto.


1. Contexto

Un organismo transgénico, es un organismo vivo que ha sido creado artificialmente manipulando sus genes. Las técnicas de ingeniería genética consisten en aislar segmentos del ADN de un ser vivo (virus, bacteria, vegetal, animal e incluso humano), para introducirlos en el material hereditario de otro. El ADN es una molécula que contiene la información genética necesaria para que los seres vivos nazcan, crezcan, se desarrollen. Es así como el ADN le confiere a un ser vivo una característica determinada. Por ejemplo, existe un maíz transgénico que lleva genes de una bacteria que le permiten producir una sustancia insecticida. La diferencia fundamental con las técnicas tradicionales de mejora genética es que permiten romper las barreras entre especies para crear seres vivos que no existían en la naturaleza.

Actualmente, a escala comercial, se cultiva principalmente soya, maíz y algodón transgénico, que representan el 95% de estos  cultivos  en el mundo. Pero es fundamental resaltar que estos cultivos principalmente tienen dos propiedades: plantas con características insecticida (cultivos Bt) y plantas  tolerantes a herbicidas. Estos transgénicos han sido diseñados y se emplean para que las grandes compañías aseguren sus ventas de agroquímicos, controlen cada vez más la producción de alimentos y vendan sus semillas.

En el mundo los cultivos transgénicos han aumentado de 1.4 millones de hectáreas en el año 1996 a 90 millones en el 2005. Pero esta área está siendo cultivado aún por unos pocos países; más del 98% del área cultivada se concentra sólo en siete países: Estados Unidos, Argentina, Brasil, Canadá, China, paraguay e India. Sólo Estados Unidos tiene un área de cincuenta millones de hectáreas y Argentina de diez y siete millones  (ISAAA, 2005).

Los cultivos Bt y cultivos resistentes a Herbicidas
• Las plantas Bt: Bt es la abreviatura de Bacillus thuringiensis, una bacteria que existe naturalmente en el suelo, que produce una toxina que mata las larvas de algunos insectos principalmente de lepidópteros que son insectos plaga de cultivos de importancia comercial, como maíz, arroz, algodón y  papa. La toxina del Bt se activa solamente en el tracto digestivo en su estado larvario y actúa matando a los insectos . Actualmente, existen mas de 20 cultivos Bt: maíz, papa, tomate y tabaco colza, arroz, maní, uva, berenjena, brócoli, alfalfa, manzano, eucalipto, pino, nogal, entre otros.

Como estas plantas producen la toxina durante todo el ciclo del cultivo, entonces las poblaciones de insectos vulnerables al Bt se exponen a una alta concentración de forma continuada. Esto provoca que las plagas se vuelvan resistentes a la toxina Bt . La industria ha diseñado una estrategia para contrarrestar la resistencia basada en el establecimiento de refugios de plantas no transgénicas. Los refugios son áreas dentro del cultivo, que deben ser sembradas con alguna variedad del mismo cultivo pero que no sea transgénica. Sin embargo, ya en varios estudios se ha encontrado que los refugios sólo alargarían unos pocos años la vida útil del Bt y cuanto más se masifiquen los cultivos Bt, más rápidamente los insectos desarrollarán mecanismos de resistencia . También existen evidencias de laboratorio de los efectos biológicos de la toxina del Bt sobre insectos benéficos y especies, que no son objetivo . Angelicka Hilbeck y otros autores mostraron que el desarrollo de insectos predadores, alimentados por insectos que habían comido maíz Bt, era mucho más lento que en los controles, y su taza de mortalidad aumentó entre dos y tres veces.

• Plantas tolerantes a herbicidas: son plantas que no mueren al aplicarles un herbicida determinado. Estas plantas sólo son tolerantes a los herbicidas de las mismas empresas que comercializan las semillas. Esta característica hace posible aplicar gran cantidad de estos químicos para controlar las mal llamadas malezas, sin que actúe sobre los cultivos transgénicos. El resultado es una mayor contaminación, porque tanto el suelo como las cosechas están sometidos a mayor cantidad de productos químicos. Además, con el tiempo y el abuso de estos herbicidas, las malezas generan cierta tolerancia a estos productos, razón por la cual la cantidad que se emplea tiene que ser cada vez mayor. En este proceso existe también el riesgo de que los genes que confieren la tolerancia a herbicidas se transfieran a otras plantas silvestres e incluso a malezas que pueden estar relacionadas con el cultivo. Una vez se transfiera esa tolerancia a herbicidas, desde el cultivo transgénico resistente al herbicida hacia este tipo de plantas y malezas, éstas se vuelven incontrolables por dicho herbicida y aparecen las llamadas "super malezas".

Las principales multinacionales que están controlando las semillas y el mercado de los cultivos transgénicos, son Monsanto, Syngenta (antes Novartis), Dupont (al que pertenece Pioneer Hi-bred), Bayer Crop Science y Dow. De estas empresas, Monsanto, tiene el monopolio y control de más del 90% de la superficie total sembrada con cultivos transgénicos en el mundo. Las semillas de mayor venta en el mundo son tolerantes al herbicida glifosato, pero en realidad la venta de estas semillas sólo son el instrumento para mantener y aumentar las ventas del herbicida, propiedad de Monsanto. Estas semillas y tecnologías son protegidas y controladas por las empresas a través de patentes o derechos de propiedad sobre plantas, animales y del material genético de seres vivos. Quien obtiene la patente tiene el derecho de cobrar por su uso y comercialización. Los países del Norte han impuesto las patentes sobre seres vivos a los países del Sur, lo que afectará especialmente a los pequeños agricultores.

Son falsos los argumentos de la industria que promueven cultivos transgénicos, donde afirma que son más productivos. Actualmente no es posible crear una planta transgénica que produzca mas cosecha que una no transgénica, puesto que la productividad no depende de un gen, sino de complejas interacciones de muchos genes y de factores ambientales y socioeconómicos, que son imposible controlar por las empresas biotecnológicas. Existen varios estudios en Estados Unidos y Europa que muestran que en muchos casos, los cultivos transgénicos son menos productivos que los convencionales.

 Semillas Terminador: Esta es una tecnología de manipulación genética, desarrollada por las multinacionales de semillas, junto con el gobierno de Estados Unidos, la cual ha sido diseñada para producir plantas que produzcan semillas estériles, con el fin de impedir que los agricultores vuelvan a sembrar las semillas que cosecharon y tengan luego de cada cosecha que comprarle las semillas Terminador a las empresas dueñas de estas. El control de esta tecnología, le permitirá a las empresas obtener enormes ganancias y generar una dependencia de los agricultores al uso de todo el paquete asociado a esta tecnología. Terminador aun no se comercializa, pero ya las empresas las tienen listas para cuando puedan quebrar la resistencia y oposición que existe en todo el mundo por muchos gobiernos y por los agricultores.

Mas de 1.400 millones de personas en el mundo, especialmente, los pequeños agricultores, dependen de sus propias semillas, para su nuevo ciclo de cultivos; pero la semillas  Terminador, los obligaría a depender de las semillas patentadas por las empresas y se destruirá las prácticas ancestrales de selección, mejoramiento e intercambio de semillas de las comunidades indígenas y locales; prácticas que son el fundamento de su soberanía alimentaria. Terminador representa una grave violación de los derechos de los agricultores a guardar y reutilizar sus propias semillas. También a través del movimiento de polen, los genes Terminador pueden contaminar los cultivos de los campesinos y convertirlos en semillas estériles que no germinan.

Actualmente continúa una “moratoria sobre Terminador”, que se estableció desde el año 2000, en el Convenio de Diversidad Biológica (CDB), la cual fue ratificada en la última reunión del CDB, realizada en Curitiba, en marzo de 2006, en donde la industria y algunos gobiernos del Norte hicieron una fuerte presión para que esta moratoria se levantara, argumentando que la aprobación es semillas Terminador, se debería “evaluar caso por caso”. Pero la presión en esta reunión, de los movimientos sociales de todo el mundo, lograron incidir para que los gobiernos mantuvieran la moratoria sobre esta perversa tecnología.

1.1. Impactos ambientales de los cultivos transgénicos

Contaminación genética de los centros de origen y diversidad de cultivos:
Colombia no sólo es centro de diversidad, sino también lugar de origen de muchos cultivos que sustentan la agricultura y la alimentación mundial. El territorio nacional es centro de  diversidad de cultivos como maíz, fríjol, yuca, papa, tomate, arroz, caña de azúcar, algodón, ñame, frutales, entre otros. En los bancos nacionales de germoplasma del ICA existe una amplia diversidad de especies y variedades nativas que hacen parte de estas colecciones . Los cultivos de variedades transgénicas pueden transferir sus genes hacia otros cultivos de variedades de la misma especie o de especies silvestres emparentadas. Esta transferencia de genes se ha denominado contaminación genética, la cual, junto con el uso de químicos asociados a la tecnología transgénica, ponen en peligro variedades y especies cultivadas nativas. En México que es el centro de origen mundial del maíz, el maíz transgénico importado desde Estados Unidos está contaminando las variedades tradicionales. De la misma manera, Colombia por ser uno de los países con mayor diversidad de maíz en el mundo, presenta un enorme riesgo de contaminación genética de las variedades locales con los maíces transgénicos, de forma similar a como ya ha ocurrido en México. 

Incremento del uso de agrotóxicos en la agricultura:
• Con las plantas tolerantes a herbicidas, el agricultor aplica mayor cantidad de agrotóxicos con el fin de controlar las malezas asociadas al cultivo o llamadas "malas hierbas". Debido al modelo que se utiliza en este sistema para aplicar los herbicidas y dada la posibilidad de transferir la característica de tolerancia o resistencia de las plantas a los herbicidas hacia las especies de malezas relacionadas, se hace necesario que el agricultor utilice mayor cantidad de herbicidas o recurra al uso de nuevos agrotóxicos. De la misma manera, con las plantas o cultivos Bt, que son plantas resistentes al ataque de insectos, se discute la aparicición de plagas resistentes a la toxina del Bt, lo que obliga al agricultor a utilizar nuevamente estos agrotóxicos para que controlen los insectos que ya el cultivo por sí mismo no controla.

• La industria argumenta que los cultivos resistentes al herbicida y los cultivos Bt van a reducir significativamente el consumo de plaguicidas y de herbicidas. Pero existen evidencias en el mundo (por ejemplo en Estados Unidos y Argentina) que muestran que en los cultivos de soya Roundup Ready resistentes al glifosato, se ha aumentado el consumo de este producto y la dependencia de los agricultores a la empresa dueña de esta tecnología (Monsanto). En Argentina en el 2005 se sembraron 17 millones de hectáreas con cultivos transgénicos de soja RR. El consumo de glifosato ha crecido descomunalmente al pasar de 1 millón de litros utilizados en 1990 a 120 millones de litros en el 2004, principalmente aplicados en cultivos de soya RR de Monsanto .  

Para el caso de cultivos Bt, en la región Caribe de Colombia el algodón Bt no controla su principal plaga que es “el Picudo” Anthonomus grandis, el cual requiere el 70% de los insecticidas que se aplican en este cultivo. También se ha  encontrado que en los departamentos de Tolima y Huila, el Bt no está controlando la principal plaga Heliothis ssp (Spodóptera). En las solicitudes que hizo Monsanto ante el Ministerio de Agricultura (ICA específicamente) para introducir el algodón Bt, se afirmaba que este algodón controlaba más del 50% de la población de insectos Spodóptera. Sin embargo, los agricultores han tenido que aplicar insecticidas para ésta y otras plagas que la tecnología del algodón Bt no controla. Como resultado de estas aplicaciones adicionales de plaguicidas sobre cultivos de algodón Bt, los agricultores no saben qué porcentaje de las plagas, que se supone que controla el cultivo Bt, son controladas por éste, y qué porcentaje está siendo controlado por los pesticidas químicos. Adicionalmente en los balances económicos del cultivo, los agricultores no perciben la reducción de costos con el uso de esta tecnología, no sólo por el uso de agroquímicos adicionales sino porque el costo de las semillas del algodón Bt es el doble del costo de las semillas del algodón convencional.

1.2.  Impactos socioeconómicos
• Antes de la llegada de los transgénicos hubo otra promesa de erradicar el hambre en el mundo basada en la agricultura industrial, llamada “revolución verde”; que promovió en los países en desarrollo la sustitución de cultivos autóctonos por variedades de alto rendimiento dependientes de productos químicos y fertilizantes. Uno de los impactos que podría generar la introducción de semillas transgénicos sobre la biodiversidad nativa y los sistemas productivos locales es la pérdida y abandono de las variedades criollas por los agricultores, lo que ha generado efectos negativos sobre la sostenibilidad de los sistemas productivos y la seguridad alimentaria de las poblaciones rurales, debido a la exclusión competitiva, producida por las falsas expectativas y las aparentemente mejores características de las semillas que promueve la industria.

• Los OMG refuerzan el control de la alimentación mundial por parte de unas pocas empresas multinacionales. Actualmente no más de diez Transnacionales biotecnológicas de los países del Norte tienen el monopolio sobre la producción y la comercialización de las semillas, los agroquímicos, los fármacos y los alimentos. Estas son tecnologías agrícolas que no son compatibles con las necesidades y con las condiciones ambientales y socioeconómicas de países del Sur. Adicionalmente son tecnologías que crean dependencia tecnológica y dependencia por parte de los agricultores hacia las transnacionales, quienes tienen todo el control de estas semillas mediante la aplicación de patentes y contratos, que violan el derecho que tienen los agricultores de guardar e intercambiar sus semillas. Adicionalmente pueden generar el desplazamiento y exclusión del uso de mano de obra rural, por ser tecnologías diseñadas para grandes monocultivos altamente mecanizados.

• Los países del Sur como Argentina que han adoptado masivamente el uso de cultivos transgénicos son claros ejemplos de una agricultura no sostenible. Actualmente este país es el segundo productor mundial de  cultivos transgénicos; para el año 2005 sembró 17 millones de hectáreas de soya resistente a herbicidas. Pero este modelo agroindustrial ha generado una profunda crisis de la agricultura argentina en aspectos como: un alarmante incremento de la destrucción de sus bosques primarios, el desplazamiento de campesinos y trabajadores rurales, aumento del uso de herbicidas y una grave pérdida de producción de alimentos para consumo local, sustituida por soya. La mitad de la población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza. En Argentina, en los últimos diez años se ha presentado un proceso de concentración de tierras en pocas manos, mas de 400.000 familias tuvieron que abandonar o vender sus tierras. También más de un millón de trabajadores rurales fueron desplazados, hacia los cinturones de miseria de las ciudades .

• Adicionalmente la industria afirma que estos cultivos reducen significativamente los costos de producción y aumentan las ganancias netas que reciben los agricultores debido a la reducción del uso de agroquímicos y de mano de obra. En el caso del cultivo de soya Roundup Ready en Estados Unidos, los agricultores lo han adoptado masivamente, no  debido a que se aumente el rendimiento del cultivo, sino porque se disminuye significativamente el uso de mano de obra, que es escasa y costosa en ese país.

• Uno de los impactos socioeconómicos más fuertes que podría ocasionar en Colombia la introducción de cultivos transgénicos es la homogenización, simplificación y adopción masiva de estos cultivos en zonas rurales, en donde un alto porcentaje de la población está formado por pequeños agricultores y trabajadores asalariados de las grandes explotaciones agropecuarias. Esta situación podría agravar el desplazamiento de poblaciones rurales, tal como ha ocurrido en Argentina y así agudizar la guerra que actualmente vive el país. Debemos preguntarnos, entonces, sí el país requiere adoptar tecnologías que no tienen en cuenta las necesidades socioeconómicas de su población, es decir una agricultura “sin gente”, o, por el contrario, deberíamos adoptar y promover tecnologías sustentables desde el punto de vista ambiental y social, basadas en principios agroecológicos, que empleen de manera intensiva la biodiversidad y la mano de obra, puesto que son nuestros recursos más abundantes.

• Si Colombia introduce masivamente cultivos transgénicos no sería posible garantizar la producción de cultivos orgánicos, puesto que la contaminación de las variedades locales con las transgénicas, es un proceso inevitable; lo que implicaría la pérdida de estatus de los agricultores orgánicos y se excluirían del mercado internacional los productos de agroexportación contaminados, especialmente para el mercado de la Comunidad Europea, en donde existen normas estrictas de rotulado y de trazabilidad que restringen la importación de productos transgénicos.

1.3.  Impactos para la salud
• Los riesgos en la salud a largo plazo de los OMG presentes en nuestra alimentación o en la de los animales cuyos productos consumimos, no se están evaluando  correctamente y tampoco de forma completa, sistemática e independiente de los estudios de las empresas que los producen y sus impactos siguen siendo desconocidos.

• Algunos de los riesgos e impactos negativos sobre la salud humana y de animales, se han  encontrado en estudios específicos, que muestran los efectos que pueden tener la utilización de promotores y vectores virales y bacteriales en la transferencia de genes modificados genéticamente y también la utilización de marcadores genéticos que generan resistencia a los antibióticos; pero en las evaluaciones de bioseguridad que realizan las autoridades nacionales para la aprobación de estas semillas y alimentos no se hacen estudios sobre estos componentes fundamentales de la transferencia de genes entre organismos de diferentes especies.

• Existen estudios de algunos alimentos transgénicos que podrían estar relacionados con eventos como: la aparición de nuevas alergias y de tóxicos, efectos metabólicos y fisiológicos en animales de algunas toxinas Bt de cultivos transgénicos.  Pero como en Colombia por ejemplo, la legislación no permite el monitoreo de los alimentos transgénicos desde su lugar de origen hasta el consumidor y no se hacen estudios específicos a la poblaciones sobre efectos de consumo de alimentos transgénicos, puesto que solo se extrapolan los estudios de seguridad en la salud humana, presentados por las propias empresas que producen los transgénicos. Es por ello que bajo estas condiciones no es posible evaluar los efectos de los OGM en la salud pública.

2. Fundamentos fácticos

Contexto agrícola en Colombia
Colombia posee características ecológicas, geográficas y culturales, que le proporcionan potencialidades y posibilidades para su desarrollo. Es el segundo país con mayor biodiversidad del planeta, se calcula que posee el 10% de la biodiversidad mundial, unas 45.000 especies vegetales y una gran variedad de especies animales. Posee prácticamente todos los climas y es uno de los países con mayores fuentes de recursos hídricos, presentes en ecosistemas marinos como terrestres, especialmente ubicados en 27 humedales complejos de las regiones Caribe, Andina, Pacífica, Orinoquía y Amazonía. Adicionalmente, Colombia posee una gran diversidad étnica y cultural, ya que convive la población mestiza, negra y campesina, con más de 84 pueblos indígenas que hablan 64 lenguas.

En las últimas décadas se han presentado cambios que han afectado los ecosistemas y las formas de  vida de la población, acompañados de la pérdida de la biodiversidad agrícola y silvestre y de los sistemas productivos tradicionales, lo cual se ha reflejado en una profunda crisis de la producción agropecuaria y de la seguridad alimentaria nacional. Algunas de las causas de esta crisis se deben a problemas estructurales y otras a las erróneas políticas del Estado, entre los que se destacan:

El gobierno colombiano ha emprendido la apertura generalizada a las importaciones de los productos básicos de la agricultura y la alimentación, cumpliendo con las directrices contempladas en el "Acuerdo sobre Agricultura de la OMC", sobre liberación de la agricultura y desmonte de subsidios a los agricultores de los países del Sur, y también siguiendo los lineamientos de los acuerdos bilaterales de comercio, TLC, establecidos principalmente con Estados Unidos. Ahora la seguridad alimentaria de Colombia depende de alimentos básicos importados, siendo Estados Unidos, Canadá y Argentina, países que son los principales proveedores de alimentos y materias primas industriales como maíz y soya, trigo, algodón, entre otros. Esta apertura a las importaciones ha tenido un fuerte impacto en la economía nacional, ya que ha producido un gran desabastecimiento de alimentos junto con la pérdida de los sistemas de producción nacional, especialmente de los pequeños agricultores.

Al revisar la situación del sector agrícola de Colombia, en la última década ha disminuido en más del 60% el área sembrada con cultivos transitorios y se ha desarticulado la producción agrícola campesina. Por ejemplo, al comenzar la década de 1990 se producía internamente el 95% del maíz de consumo nacional, pero para el año 2005 se importaron más de dos millones de toneladas, lo que representa mas del 70% del maíz que requiere el país (Colombia es el sexto importador de maíz proveniente de Estados Unidos). Situación similar ha ocurrido con la soya: la  producción nacional desde 1990 ha disminuido en mas del 73% de la producción y el 77% del área cultivada. En el caso del algodón, igualmente desde la década del noventa se ha disminuido más del 70% de la producción y el 79% del área cultivada.

2.1.  Normas de bioseguridad en Colombia

El Protocolo de Cartagena de Bioseguridad fue aprobado en el año 2000. El Convenio de Diversidad Biológica celebrado en Río de Janeiro en el año 1992 dispuso que las partes firmantes deberían dar desarrollo al Protocolo de Cartagena y dispone además que la necesidad de que los países desarrollen normas nacionales fuertes y con un mayor ámbito de acción, de tal forma que cubra los aspectos no incluidos en el mismo. Uno de los aspectos más importantes del Protocolo de Cartagena es la inclusión del Principio de Precaución como uno de los ejes fundamentales para el desarrollo de la normatividad en materia de bioseguridad.

La Ley 740 ratificó en Colombia el Protocolo de Cartagena en mayo de 2002. Sin embargo, en el país no existe una ley de bioseguridad integral que incluya la regulación y evaluación de riesgos e impactos ambientales, socioeconómicos y de salubridad por la  aplicación de la biotecnología.

La Resolución del ICA 3492/98, “Reglamenta y establece el procedimiento de introducción, producción, liberación y comercialización de OGM de uso agrícola” (es decir, únicamente para semillas). Esta Resolución tiene bastantes aspectos críticos como su proceso de formulación y aprobación en el cual no hubo amplia participación de los diferentes sectores de la sociedad que de alguna forma están involucrados y que pueden ser afectados con los OGM; el ámbito de aplicación, el alcance y la rigurosidad de la evaluación de riesgos son muy limitados; solo se aplica a los OGM de uso agrícola (material reproductivo) y no a los productos derivados (de uso alimenticio, para la salud y otros); tampoco incluye los impactos ambientales. Uno de los aspectos más críticos de la Resolución del ICA es la falta de capacidad técnica y de recursos para realizar de forma independiente, objetiva, y a largo plazo, las evaluaciones de riesgos e impactos de los OGM que se pretenden introducir al país. Es preocupante que esta norma permita que los estudios sean realizados, pagados y evaluados por el solicitante, tal como ocurrió con el caso del algodón Bt de Monsanto, mediante un incompleto e irregular proceso de evaluación y aprobación. Posteriormente, el ICA expidió la Resolución 02935/01, que regula los OGM de uso  pecuario.

Simultáneamente con la Resolución 3492, el ICA aprobó el Acuerdo 0013/98 que crea el Consejo Técnico Nacional, CTN, como órgano de carácter "consultivo y asesor". Este Consejo, hoy en día desmontado, estaba integrado por once representantes de diferentes entidades entre ellos el Ministerio de Comercio, Ministerio de Ambiente, de Agricultura, un representante de la academia,  un representante de los agricultores, entre otros. Sin embargo, el Grupo Semillas cuestionó, en su momento, la real representación de todos los sectores involucrados, especialmente las comunidades de agricultores locales, los consumidores.

Posteriormente, el ICA expidió el Decreto Nº 0002/2002, que precisa algunos aspectos de las competencias del CTN. En su artículo 5, dice: “Los miembros del CTN Agrícola deberán abstenerse de evaluar y de votar proyectos o actividades que los beneficien directa o indirectamente”. Este aspecto se retomará posteriormente cuando se analiza el procedimiento que siguió el CTN para la aprobación comercial del algodón Bt en Colombia.

Cambios en la política y en las normas de bioseguridad en Colombia
El procedimiento para la introducción del algodón Bt que se inició en 1999 en Colombia, evidencia cómo la política del gobierno nacional ha sido incongruente y ha variado de manera irresponsable de acuerdo a las necesidades y presiones que ha ejercido la industria semillera. A continuación se presenta una síntesis del proceso de solicitud y aprobación de estos cultivos en Colombia y de los cambios jurídicos asociados a las inconsistencias en el proceso de aprobación:

 Solicitud en el CTN sobre Algodón Bt: En abril de 1999, la Compañía Monsanto Colombiana INC, presentó ante el ICA la solicitud para introducir, producir y comercializar en Colombia la variedad de algodón genéticamente modificada Nucotn 33B , a la cual se le incorporó el gen Bacillus thuringiensis para conferirle resistencia a insectos plaga lepidópteros.

 Aprobación de la  siembra del algodón Bt en el Caribe húmedo: en marzo de 2002, el ICA autorizó la siembra semicomercial de 2000 hectáreas en la región algodonera de Córdoba; sin haberse realizado los estudios de bioseguridad necesarios.

 Acción Popular en contra del Ministerio de Ambiente y Monsanto: Después de la aprobación de forma irregular para la siembra del algodón Bt en el año 2000 en Colombia, se interpusieron dos acciones populares, de las cuales una fue fallada en febrero de 2005. Esta acción Popular se argumentó en la omisión en las funciones al Ministerio de Ambiente, dado que no exigió una licencia ambiental para este cultivo. Luego del fallo en primera instancia del Tribunal Administrativo de Cundinamarca que derogó la autorización del ICA para introducir el algodón Bt en la región Caribe. Luego de haber sido apelado este fallo, en febrero de 2005, el Consejo de Estado, dispuso que todas las solicitudes para cultivos GM posteriores a la ley 740 (Protocolo de Cartagena), tienen la obligación de tramitar licencia ambiental ante el Ministerio de Ambiente. (Estos procesos judiciales se analizan ampliamente mas adelante).

 Se otorga la primera licencia ambiental: Luego el fallo del Consejo de Estado, el Ministerio de Ambiente, dando cumplimiento a este fallo, mediante Resolución 1342 de 15 de septiembre de 2005 otorgó la primera licencia ambiental a Monsanto, para la importación de algodón con las tecnologías conjuntas Bollgard y Roundup Ready. Licencia que surtió trámite en un tiempo récord de un mes “Licencia Light o Express”.

 El Consejo de Estado echa para atrás su fallo de febrero de 2005: luego del fallo del Consejo de Estado, el 23 de septiembre el Ministro de Agricultura solicitó un concepto al Consejo de Estado sobre la normatividad vigente en Colombia para introducir organismos vivos modificados en Colombia y sobre el fundamento legal de la exigencia de licencia ambiental para transgénicos. A pesar del fallo emitido por esta instancia en febrero de 2005 que obliga el trámite de licencia ambiental, el 7 de diciembre, este tribunal conceptuó que “los transgénicos no deben tramitar licencia ambiental”.

 Trámite del Proyecto de Ley 106 en el Senado: el 15 de noviembre de 2005, la Comisión V del Senado de la República aprobó en el primer debate el Proyecto de Ley 106, presentado por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y el Ministerio de Agricultura, el cual pretendía derogar la obligación impuesta por el Fallo del Consejo de Estado (febrero 2005), que ordenaba que todos los organismos transgénicos que se pretendiera introducir al país debían tramitar licencia ambiental ante el Ministerio de Ambiente. Se pretendía que este trámite se realizara, por medio de una simple autorización ministerial. Sin embargo, luego del concepto emitido por el Consejo de Estado en diciembre de 2005, el gobierno decidió retirar dicho proyecto del Congreso de la República; puesto que consideró que dicho Concepto, junto con el Decreto 4525 de diciembre de 2005 que reglamenta el uso de transgénicos en el país, le permite una suficiente seguridad jurídica que hace innecesaria esta Ley. En tanto que esta situación evidencia el caos jurídico en materia de política sobre bioseguridad del país, las transnacionales semilleras avanzan y consolidan su estrategia de introducir sus cultivos transgénicos, con el apoyo decidido del gobierno nacional, de los gremios económicos agroindustriales, y de gran parte de la comunidad científica, entre otros.
Decreto 4525 de 2005, que reglamenta la Ley 740 de 2002

Este Decreto define los Ministerios que tienen competencia en materia de bioseguridad, y crea tres comités técnicos Nacionales.  A continuación se presentan algunos aspectos críticos de este Decreto:

Se atomizan las competencias en materia de bioseguridad: Se crean tres Comités Técnicos:
 Mediante este Decreto se crean tres comités técnicos sectoriales. Uno para OVM con fines exclusivamente de uso agrícola y pecuario, el cual está conformado por el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Protección Social, el Ministerio de Ambiente, un representante de Conciencias, y un representante del ICA. Un segundo Comité para OVM con fines exclusivamente ambientales, conformado por Ministerio de Ambiente, Ministerio de Protección Social y un representante de Colciencias. Finalmente un tercer comité para OVM para uso en salud o alimentación humana exclusivamente, conformado por el Ministerio de Protección Social, el INVIMA y Colciencias.

 No tiene ninguna presentación ni sustento científico pretender realizar las evaluaciones de bioseguridad y los trámites para la aprobación de OGM, mediante tres comités que operan de forma separada y desarticulada puesto que estas evaluaciones deben ser realizadas de forma integral para proteger el ambiente, la biodiversidad y la salud pública en el país. De esta manera, incluso se desmontó el anterior CTN de uso agrícola coordinado por el ICA el cual estaba constituido por varios sectores de la sociedad. No existe ningún sustento científico que permita establecer cuáles son las líneas divisorias que limitan y definen las competencias en el ámbito agrícola, ambiental y la salud. Por esto, es totalmente improcedente hacer esta división artificial cuando en el mundo la tendencia es a evaluar integral y articuladamente estos aspectos.

El trámite de la solicitud y homologación de estudios: 
 Este Decreto le facilita el trámite al solicitante para introducir un OGM, tanto para la investigación como para la liberación comercial, puesto que su solicitud sólo tendría que presentarse ante la autoridad competente de acuerdo con el uso principal que se le pretende asignar a un determinado organismo modificado genéticamente, lo cual eximiría a estos organismos de evaluaciones rigurosas en otros aspectos que son igualmente fundamentales.

 Adicionalmente, este procedimiento de evaluación y gestión del riesgo permite homologar estudios que se hayan realizado en otros países con contextos ambientales y socioeconómicos diferentes, por lo cual no pueden ser aplicables al contexto nacional. Adicionalmente las conclusiones y recomendaciones a las cuales se llegan a partir de estos estudios, se realizaría mediante metodologías de análisis basadas en la “equivalencia substancial”, procedimiento que ha sido fuertemente cuestionado científicamente y revaluado en varias  partes del mundo, especialmente en Europa.

 La norma establece que una entidad de investigación, puede obtener a partir de una sola solicitud la autorización para el desarrollo de actividades con fines de investigación de OVM, que amparen todos los proyectos y actividades que realicen. Esto desconoce lo ordenado por el Protocolo de Cartagena y la normatividad vigente en el país en donde se establece que las evaluaciones deben ser “caso por caso y paso por paso”, y no incluyéndolas en solo paquete como si todas tuvieran las mismas características y condiciones de seguridad para su desarrollo. 

Evaluación y gestión del riesgo:  “La norma establece que para el caso de OVM de uso agrícola, pecuario, pesquero, plantaciones comerciales, forestales y agroindustriales, estas evaluaciones y gestión de riesgo las realizará el ICA”. “Para el caso de OVM para uso exclusivo en salud o alimentación humana y/o ambiental, las evaluaciones y gestión de riesgo será elaborado por el solicitante o interesado”. Esto es extremadamente crítico porque las autoridades en la materia, que tienen la responsabilidad y la obligación de participar en la evaluación de riesgos, la están delegando totalmente en el solicitante. Esta situación convertiría a quien pretende introducir transgénicos “en juez y parte”, y se perdería totalmente la objetividad, la independencia y el rigor científico que se requiere en este tipo de evaluación.

Etiquetado y rotulado:  Este decreto no establece claramente la obligación de realizar la segregación y etiquetado de productos transgénicos, adicionalmente no permite ejercer el derecho que tenemos los consumidores para decidir libremente de adoptar o no estas tecnologías y el uso de estos productos.

Conclusiones sobre el Decreto 4525:
 El Decreto 4525, no puede derogar la obligación de tramitar licencia ambiental considerada en la ley 99/93, puesto que tal como lo afirmó el Consejo de Estado “los organismos genéticamente modificados, corresponden a materiales o productos sujetos a controles en virtud de tratados, convenios y protocolos internacionales, tal como lo contiene el numeral 8 del artículo 52 de la Ley 99/93, en el numeral 11 del Decreto 1728 de 2002 y en el Decreto 1220/05”; es decir, se refiere a los productos señalados por el Protocolo de Cartagena sobre biose¬guridad (ley 740/02). De acuerdo con el Protocolo, en su ámbito de aplicación, incluye tanto los OVM, sus componentes y los productos derivados.

 Es fundamental que para todas las solicitudes de introducción de nuevos cultivos y alimentos transgénicos, como el maíz, arroz, papa, caña, fríjol, soya  y otros, que están actualmente en trámite en el Consejo Técnico de Bioseguridad del ICA (CTN); deben evaluarse con extremo rigor, basándose en la aplicación del “Principio de Precaución”; utilizando los mas altos parámetros de evaluación ambiental y de seguridad en la alimentación, puesto que muchos de estos cultivos son originarios y/o presentan una enorme diversidad en el país, además porque son la base fundamental de nuestra alimentación.

En síntesis, después del fallo del Consejo de Estado en el 2005, sobre una Acción Popular, interpuesta en 2003, en el cual se exigía la licencia ambiental para los cultivos transgénicos, se abrió un debate jurídico y técnico en el interior de los Ministerios de Ambiente y Agricultura. Inicialmente estos Ministerios no aceptaron el fallo; después el Ministerio de Ambiente otorgó en menos de un mes, en septiembre de 2005, la licencia ambiental para un nuevo algodón transgénico de Monsanto, de tecnología conjunta (Bt resistente a Lepidóp¬teros y RR de resistencia al herbicida Glifosato). Posteriormente, en octubre del mismo año ambos Ministerios radicaron en el Senado de la República el proyecto de Ley 106 que busca eximir definitivamente el trámite de licencia ambiental para los organismos transgénicos. Finalmente, en diciembre se expide el Decreto 4525 que reglamenta el uso de transgénicos en Colombia.

2.2. Introducción de cultivos transgénicos en Colombia
 
Investigación sobre cultivos transgénicos
En Colombia la mayor parte de investigación en biotecnología está siendo financiada, directa o indirectamente, por el sector privado a través de convenios con las instituciones de investigación pública o privada, con instituciones internacionales o con algunos gremios del sector agrícola (Fedearroz, Fedepapa, Cenicafe, Cenicaña, entre otros). Por otro lado, algunas investigaciones reciben apoyo gubernamental a través del financiamiento de Colciencias .

En Colombia, las transnacionales no figuran directamente como entidades que financien la investigación biotecnológica, pero gran parte de los fondos para estas actividades provienen del sector privado. Esto ha conducido las prioridades y los enfoques de la investigación hacia la obtención de productos biotecnológicos controlados por la industria y, potencialmente, de alto valor comercial.

Lo anterior se puede evidenciar en las estadísticas oficiales que muestran la drástica reducción de la inversión y el apoyo del Estado a través de Colciencias, para la financiación  y promoción de actividades en ciencia y tecnología. Entre 1995 y 2002 se presentó una disminución del 52.6% de los recursos aplicados; es así como en el 2002 se invirtieron 33,5 millones de dólares, que sólo corresponden al 0.3% del PIB Nacional, de los cuales en investigación en biotecnología se invirtió la modesta suma de 420.000 dólares, que equivale al 1,25% del presupuesto total de Conciencias en el 2002.  Esta cifra evidencia cómo el país no está haciendo una inversión en el desarrollo de la capacidad técnica y científica en el área de biotecnología; por el contrario, se cierran las posibilidades, especialmente de las instituciones de investigación y universidades gubernamentales.

El Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) es la institución que más trabajo tiene en la aplicación de biotecnología y especialmente en el desarrollo de cultivos transgénicos. Aunque sus investigaciones se lleven a cabo en el territorio colombiano, forma parte de los Centros Internacionales de Investigación Agrícola, los cuales desarrollan sus actividades de forma independiente y autónoma y no están regidos por las políticas nacionales de investigación, ni son controlados por las normas nacionales de bioseguridad; por lo tanto, sus investigaciones en transgénesis, no son actividades que fortalezcan la capacidad nacional en biotecnología. Desde inicios de la década de 1990, el CIAT adelanta investigaciones para el desarrollo de variedades transgénicas en cultivos de arroz (resistente al virus de la hoja blanca), que está en una etapa de cultivo experimental en campo abierto,  yuca (resistente al barrenador del tallo Chilomima clarkei), fríjol (resistente a la sequía) y  pastos . Por su parte, el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia IBUN, hace mas de ocho años viene trabajando en la investigación de una variedad de tabaco transgénico resistente a herbicidas, y actualmente está investigando sobre variedades de papa resistentes a virus .

En Colombia existen ocho instituciones públicas y privadas dedicadas a la investigación de cultivos transgénicos de arroz, papa, fríjol, tomate, tabaco, maracuyá, banano, café, caña de azúcar, arveja, pastos, algodón, flores (Crisantemo y Heliconia) entre otros. Todas estas investigaciones se encuentran en una etapa preliminar de caracterización y de evaluación de la expresión de los genes utilizados, otras todavía no han logrado expresar la transformación genética y sólo en algunos casos son ensayos preliminares de laboratorio.

La investigaciones en transgénicos que se realizan en el país, utilizan tecnologías y  componentes genéticos, comúnmente empleados en todo el mundo, tales como los promotores y terminadores virales (especialmente el 35S y 19S provenientes del Virus del Mosaico de la Coliflor), los marcadores genéticos que generan resistencia a antibióticos y a herbicidas y vectores provenientes de plásmidos bacteriales, entre otros. Varias de estas tecnologías y componentes están protegidas por patentes, que son propiedad de transnacionales biotecnológicas. Este hecho obliga a los investigadores nacionales a establecer acuerdos con dichas corporaciones, para utilizar sus tecnologías, las cuales en general sólo se autorizan para uso exclusivo de la investigación, pero si la innovación llegara a tener una aplicación comercial sujeta a patentes, las empresas dueñas de los procedimientos y componentes de estas tecnologías,  de forma directa o indirecta entraría a controlar los productos de estas investigaciones.

Proyecto sobre bioseguridad en centros de biodiversidad de cultivos:
Coordinado por el CIAT y financiado por: GEF -  Banco Mundial
El GEF y el Banco Mundial, aprobaron la financiación del proyecto sobre capacitación y construcción de capacidades en bioseguridad, usando cultivos transgénicos en sus centros de origen y biodiversidad, lo que pondría en gran peligro la integralidad genética y cultural de la región.  El proyecto inicia su ejecución en 2007, y será ejecutado en cinco países y con cinco cultivos transgénicos.

Los países y cultivos seleccionados son: Brasil: yuca, maíz, papa, algodón y arroz. Colombia (CIAT): Yuca, papa, maíz, algodón. Costa Rica: Arroz. México: Maíz y algodón. Perú: Papa.

América Latina es la región con mayor biodiversidad agrícola del planeta. Esta biodiversidad se corresponde con una biodiversidad cultural que está conformada por los pueblos indígenas y comunidades campesinas que han conservado, recreado y utilizado esta biodiversidad, y mantienen una relación espiritual muy especial con ella.

El maíz, la papa, el algodón y la yuca constituyen los cultivos muy importantes para las comunidades mesoamericanas, andinas y amazónicas, y tienen su centro de origen y diversidad en esta región. El arroz es también un cultivo de gran importancia regional, pues constituye parte de la dieta básica de esas comunidades, y existe una importante diversidad de variedades locales, desarrollada especialmente por comunidades indígenas y campesinas. La introducción de variedades genéticamente modificadas de estos cultivos en la región, puede tener impactos socioeconómicos, culturales y sociales muy graves, especialmente entre las comunidades y pueblos indígenas y campesinos ligados a la biodiversidad.

En el proyecto se propone fortalecer la capacidad técnica en la generación de conocimientos para la evaluación y manejo del riesgo en los 5 países participantes, usando los cinco cultivos mencionados. Como resultado se espera tener métodos estandarizados de evaluación del riesgo, mitigación del riesgo y mecanismos de respuesta a emergencias. En la mayoría de legislaciones de América Latina, la evaluación de riesgo es un pre requisito para el ingreso de transgénicos, y una vez que se libera una variedad transgénica, es imposible frenar la contaminación genética.

Otro componente del proyecto es mejorar el entendimiento de los costos y beneficios económicos asociados con el uso de cultivos transgénicos en América Latina tropical, y mejorar la capacidad técnica de los países de la región para hacer evaluaciones costo/beneficio desde el punto de vista socio económico. Sin embargo, la tendencia general del proyecto es poner más énfasis en los beneficios que en los costos, y no se hace mención a los impactos sociales y económicos en las comunidades indígenas y campesinas.

Finalmente el tercer componente del proyecto es trabajar en la concienciación pública y comunicación en bioseguridad, partiendo de la presunción que la información que tiene el público en relación con los organismos genéticamente modificados es alarmista y no está basada en la ciencia. La intención es cambiar la percepción que sobre los transgénicos tienen los movimientos sociales de América Latina, especialmente de los países donde se va a implementar el proyecto.

Cultivos transgénicos en Colombia

En el país oficialmente sólo existen autorizaciones de siembra comercial de cultivos transgénicos para un clavel azul, el algodón Bt y el algodón RR de Monsanto  .  Pero actualmente están en trámite varias solicitudes para liberar variedades transgénicas con tecnología conjunta de algodón Bt y RR, maiz Bt Yieldgard, maíz RR (los tres propiedad de Monsanto), maiz Bt y resistente a gluficinato de Amonio (Dupont), 4 variedades de papa, de caña de azúcar resistente al virus del síndrome de la hoja amarilla (Cenicaña) (ver tabla)

Estado de las solicitudes y aprobaciones de cultivos transgénicos en Colombia:

 Cultivo  Solicitante
 (institución–Empresa)  Rasgo  y Características del OGM  Estado de la solicitud
Clavel azul Florigene
Flores Colombianas Ltda Clavel de coloración azul «Blue gene tecnology».
Marcadores genéticos (resistencia a herbicidas. Gen promotor 35S proveniente del Virus del Mosaico de la coliflor (CaVM). Aprobada  siembra comercial
Algodón Bt
Nucont 33B Monsanto
Compañía Agrícola Colombiana Ltda. y Cia. S.C.A Algodón con el gen Bollgard, que produce la toxina Cry1aC de B. thuringiensis, resistentencia a plagas de Lepidopteros.
Marcadores genéticos (resistencia a antibióticos. Gen promotor 35S proveniente del Virus del Mosaico de la coliflor (CaVM). Aprobada  siembra semicomercial de 2000 Has (2002).
Algodón Roundup Ready Monsanto
Compañía Agríco-la Colombiana Ltda. y Cia. S.C.A Algodón  tolerante al herbicida Glifosato.
Gen que codifica la forma tolerante a N-Fosfonometil glicina. Vector: Agrobacterium sp.  Gen promotor 35S proveniente del Virus del Mosaico de la coliflor (CaVM). Solicitud en el CTN.
Aprobada siembra comercial 2004
Algodón Bt
Bollgard + RR Monsanto  Tecnologías conjunta (Bt) x RR (tolerante a Glifosato): retrocruzas. Ensayos de campo desde
2004
Maíz Bt
Yielgard
MON 810 Monsanto
Compañía Agríco-la Colombiana Ltda. y Cia. S.C.A Maíz que produce la toxina Cry1A(b) de B. thuringiensis, resistente al barrenador europeo del maíz Ostrinia nubilalis
Biobalistica via Agrobacterium sp.  Gen promotor 35S proveniente del Virus del Mosaico de la coliflor (CaVM). Solicitud en el CTN. Ensayos de campo desde 2003
Maíz Bt Pioneer Herculex (TC1507) Du Pont Toxina Cry1F (Bt), resistente al Barrenador Europeo + Gen tolerante a herbicida  Glufosinato de amonio. Ensayos de campo
 2005
Maíz Roundup Ready Monsanto
Compañía Agríco-la Colombiana Ltda. y Cia. S.C.A Maíz tolerante al herbicida Glifosato
Gen que codifica la forma tolerante a N-Fosfonometil glicina. Vector: Agrobacterium sp.  Gen promotor 35S proveniente del Virus del Mosaico de la coliflor (CaVM). Solicitud en el CTN. Ensayos de campo desde 2003
Papa Bt
4 variedades Corporación para
Investigaciones  Biológicas (CIB) Toxina CryY1Ac (Bt). Papa resistete a Tecia solanivora Ensayos laboratorio e
invernaderos desde 2004
Soja Roundup Ready Monsanto
Compañía Agríco-la Colombiana Ltda. y Cia. S.C.A Soja tolerante al herbicida Glifosato.
Gen que codifica la forma tolerante a N-Fosfonometil glicina. Vector: Agrobacterium sp.  Gen promotor 35S proveniente del Virus del Mosaico de la coliflor (CaVM). Solicitud en el CTN. Ensayos de campo desde 2003
 Caña de azúcar  Centro Nacional de Investigación en Caña de Azúcar - CENICAÑA  Resistencia al virus del síndrome de la hoja amarilla, causado por un luteovirus
 Gen que codifica proteína de la cápside del virus (CP  ORF). Transformación vía Biobalistica. Marcador genético: Resistencia a ampicilina  Investigación en manejo confina-do. Ensayos de campo desdes 2003

3.  Concepto de la violación:

Impactos negativos de los transgénicos en Colombia

3.1. La aprobación del algodón Bt en Colombia
El algodón es originario de América, la especie Gossypium hirsutum de Mesoamérica y Gossypium barbadense de la región tropical de Sur América. Colombia posee una amplia diversidad de parientes cultivados y silvestres, principalmente en las regiones Amazónica y Caribe y en las laderas de la Sierra Nevada de Santa Marta. La colección Nacional de germoplasma de algodón esta compuesta por 667 accesiones, de las cuales 430 son de origen nacional y 247 de centros internacionales. El algodón es una especie predominantemente autógama (que se autopoliniza), pero posee algún grado de alogamia (polinización cruzada), por lo cual puede ocurrir hibridación espontánea del algodón con parientes silvestres o con variedades cultivadas.

Estrategia de Monsanto para introducir transgénicos en Colombia
Desde 1996, se realizaron en el país pruebas de campo con cultivos transgénicos de algodón Bt sin ningún control de bioseguridad, puesto que inicialmente estas se realizaron antes de aprobarse la norma del ICA de 1998 (Resolución 2492 de 1998). La estrategia de Monsanto ha sido crear condiciones para que las autoridades competentes en materia de bioseguridad agrícola le permitan intervenir y controlar los procesos de investigación, evaluación en campo, las solicitudes de comercialización y la liberación comercial de sus cultivos transgénicos.

Adicionalmente, la estrategia de la empresa Monsanto, luego de toda la polémica y demandas judiciales por la introducción del algodón Bt en Colombia, es realizar todas las actividades de investigación y el proceso de solicitud de introducción de nuevas semillas transgénicas, a través de empresas “nacionales”, como Compañía Agrícola Colombiana (COACOL) y Semillas Valle. Esta estrategia es la que está utilizando Monsanto en muchos países del mundo, en donde tiene fuertes cuestionamientos y acciones judiciales, que le ha permitido no figurar como actor directo en todo el proceso, evita los cuestionamientos y juicios que se le han hecho a nivel mundial y así logra una mayor aceptación en el mercado.

El Programa Campo Unido de Monsanto: Desde 2004, la compañía Agrícola Colombiana, monsanto, desarrolla en Colombia el Programa Campo Unido, una iniciativa regional con cultivadores de algodón. Este programa, en teoría, según la Monsanto, beneficia a cultivadores de los departamentos de Tolima y Córdoba. El programa incluye capacitaciones en buenas prácticas de producción, la asesoría técnica y la transferencia de tecnología de punta y técnicas para sacar adelante sus proyectos productivos, obviamente la inclusión, principalmente, de cómo cultivar las semillas transgénicas.

CAMPO UNIDO es vendido y promovido como el programa social de MONSANTO . El programa comenzó en Septiembre de 2003 con un proyecto piloto en el departamento de Córdoba, en la vereda Malagana, Municipio de Cienaga de Oro. Allí Monsanto estimuló a pequeños agricultores de algodón y a indígenas (entre 1 y 10 hectáreas) de la región a sembrar semillas transgénicas que incluso fueron regaladas. Otro componente del Programa de Monsanto incluye la construcción de escuelas, dos de ellas inauguradas en Noviembre de 2004 en las veredas Malagana y La Soledad, en el municipio cordobés de Ciénaga de Oro.

Lo curioso de las cifras oficiales que muestra Monsanto con relación a los resultados obtenidos mediante este programa, es que según la compañía, éste beneficia a pequeños agricultores con propiedades de extensión menor a 10 hectáreas. Monsanto incluso muestra cifras de productividad,  de los supuestos beneficios que se han generado en los pequeños agricultores, sin embargo los nombres que presenta como ejemplos demostrativos , corresponden incluso a los más grandes conocidos terratenientes de Córdoba, quienes además de ser propietarios de grandes extensiones de tierra para cultivar, son propietarios de toda la cadena productiva. Es decir, propietario de una de las agremiaciones algodoneras más grandes de la zona y de las fincas más productivas por extensión, de las desmotadoras y de las procesadoras del producto de la cosecha para la elaboración de las tortas para alimentación tanto de la industria ganadera y avícola. Adicionalmente, es el dueño de una gran parte de la producción de estos dos últimos renglones.

De esta manera, una vez más se pone en evidencia la manera como Monsanto está manipulando la información, presentando las cifras de productividad obtenidas por los terratenientes y poniéndolas oficialmente como si éstas pertenecieran al resultado obtenido por los pequeños agricultores y por los indígenas. En el caso de Córdoba, vale la pena mencionar que Monsanto, si bien es cierto que ofreció hasta bingos, cacuchas, juegos de mesa y hasta fiestas para los pequeños agricultores para que éstos cultivaran sus semillas, una vez que estos cultivos fracasaron en pequeñas extensiones de tierra y mostraron no ser rentables, Monsanto abandonó su compromiso con ellos e incluso las escuelas que construyó, aunque físicamente existen, no están prestando el servicio para el cual fueron construidas. Para el caso de los indígenas que cultivaron inicialmente las semillas de Monsanto, siembras que tuvieron lugar en tres resguardos del departamento del Tolima, éstos no tuvieron rentabilidad ni la mencionada productividad que dice Monsanto en su informe, razón por la cual éstos indígenas abandonaron dicha iniciativa.

Por otra parte esto es una muestra del engaño al que los agricultores son expuestos por parte de información errónea suministrada por Monsanto en pro de su imagen y de sus ventas.

Proceso de aprobación del algodón Bt
El CTN del ICA aprobó, mediante el Acta 013 de 2002, la liberación semicomercial del algodón transgénico Nucont 33B propiedad de Monsanto, que tiene el gen Bollgard resistente a plagas de Lepidópteros. Del procedimiento que siguió el ICA para aprobar dicha solicitud se desprenden serios cuestionamientos de tipo ético y técnico.

En Abril de 1999, la Monsanto solicitó al CTN del ICA la liberación comercial del algodón Bt Nucotn 33B. En el marco de esta solicitud Monsanto realizó en la estación del ICA (Turipaná – Córdoba) entre octubre de 2000 y febrero de 2001, durante un sólo período vegetativo, dos evaluaciones de campo: “Evaluación del efecto de la tecnología Bollgard, sobre las poblaciones de artrópodos y anélidos en el algodonero” y “Estimación de la distancia a la cual el polen del algodonero es transportado por polinizadores” (ICA, 2002). En mayo de 2002, el ICA autorizó la importación de 50.000 Kg semilla, para la siembra de 2.000 hectáreas en la región Caribe, de “ensayos semicomerciales”. 

Desde hace algunos años, Monsanto venía presionando para que se aprobara la liberación del algodón Bt, pero solo lo pudo lograr en la reunión del CTN realizada en el mes de marzo de 2002. En esta reunión se hicieron algunos cambios en su junta directiva y se eligió como vicepresidente del CTN al representante de la Monsanto e, inmediatamente después en esta misma reunión, el Consejo aprobó por unanimidad la liberación comercial del algodón Bt. 

Es evidente la incompatibilidad, inhabilidad, impedimento y conflicto de intereses que tiene el representante de Monsanto para ser elegido en la junta directiva del CTN.  Además, es inaceptable que esta empresa aparte de financiar estos ensayos, haya participado en toda la evaluación de su solicitud, al ser coautora conjuntamente con el ICA del diseño, montaje, ejecución de los estudios, evaluación de los resultados y elaboración del informe final. 

Evaluaciones no realizadas y aspectos críticos del algodón Bt en Colombia

En el país no se han realizado las evaluaciones completas de bioseguridad sobre el algodón Bt, que garanticen la ausencia de riesgos e impactos ambientales y socioeconómicos, incluyendo la salud animal, en  variados aspectos:
• Evaluación de las especies y variedades silvestres y cultivadas de algodón que existen específicamente en los ecosistemas donde se pretende introducir este cultivo GM.
• Evaluación del impacto en los artrópodos, tanto de especies objetivo y no objetivo, especialmente sobre los polinizadores, los controladores de plagas y los microorganismos del suelo.
• Evaluación de los impactos socioeconómicos en la agricultura nacional, en el sector algodonero y entre los agricultores.
• Evaluaciones de alergenicidad y toxicidad del algodón Bt en la salud animal y humana. Este aspecto adquiere más importancia en Colombia, si tenemos en cuenta que en el país los residuos de cosecha de algodón se pastorean libremente por los bovinos y la semilla se utiliza para producción de aceites y concentrados para la alimentación animal.
• En Colombia el algodón Bt no controla las principales plagas del cultivo como es el “picudo del algodón” y un chinche conocido como culi-culi. Para el control de estas plagas se emplea el 70% de los insecticidas que se utilizan en este cultivo, por lo tanto son cuestionables los beneficios reales que esta tecnología le podría generar al país, especialmente al deprimido sector algodonero. Además, lo que eventualmente podría ahorrar el agricultor en aplicación de insecticidas, sería absorbido por el costo de la tecnología, puesto que la semilla es más costosa y amarra al agricultor a un contrato con la empresa, que le impide guardar su semilla. Por otro lado se ha  encontrado que en los departamentos de Tolima y Huila, el Bt no está controlando la plaga Spodóptera, a pesar de que Monsanto afirma que este algodón controla más del 50% de la población de esta plaga. Sin embargo, los agricultores han tenido que aplicar insecticidas para ésta y otras plagas que la tecnología del algodón Bt no controla.

El Ministerio de Ambiente cuestionó los estudios realizados por el ICA y Monsanto
El Ministerio de Ambiente en abril de 2002, solicitó conceptos técnicos sobre los estudios realizados del algodón Bollgard, a reconocidos centros de investigación: Facultades de Agronomía de la Universidad Nacional (Bogotá y Palmira), CORPOICA, Instituto Von Humboldt, Instituto Sinchi y la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales. A partir de estas evaluaciones, el Ministerio emitió un concepto que plantea serios cuestionamientos sobre el diseño, la metodología, los alcances y las conclusiones a las que el ICA y Monsanto llegaron a partir de un solo ensayo de campo.

Igualmente, el Ministerio de Ambiente cuestionó el concepto de “ensayos semicomerciales”. Considera que el área de cultivo aprobada son “siembras comerciales”, sin el debido control, puesto que evidentemente 2000 hectáreas trascienden el contexto experimental, por lo cual se  requiere un estricto plan de manejo de estas siembras comerciales. ¿Pero este es un ensayo semicomercial o una siembra comercial?.  Sin embargo, el ICA desconoció este concepto técnico, y aprobó las siembras del algodón Bt, pasando por encima de las recomendaciones de la máxima autoridad ambiental del país.  En el contexto de las irregularidades presentadas en el proceso de aprobación del cultivo del algodón Bt, se interpusieron dos Acciones Populares; las cuales se presentan a continuación:

Acción popular en contra del ICA y el Ministerio de Agricultura, 2002.
Teniendo en cuenta las anteriores argumentaciones y, luego de haber agotado las vías y procedimientos regulares que buscaban que el ICA y el Ministerio de agricultura adoptaran medidas correctivas sobre estos procedimientos irregulares; varias personas que hacen parte del Grupo Semillas, del Grupo de Acciones Públicas de la Universidad del Rosario y de Consumidores Colombia (COCO), interpusieron una “Acción Popular” el 31 de octubre de 2002, ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, en contra de la autorización que le dio el ICA a la empresa Monsanto para la siembra comercial del bioplaguicida transgénico algodón Bt. Dentro de las pretensiones de la Acción Popular, se destacan:

• Que el Ministerio de Agricultura “revoque la autorización para la liberación del algodón Bt en el país” y se suspenda la importación de semillas y su siembra. 
• Que se declare en el territorio Nacional una “Moratoria” a la liberación comercial de transgénicos, hasta tanto el país cuente con una “Ley Nacional de Bioseguridad integral”.
• Que se realicen todas las evaluaciones de bioseguridad que aún no se han efectuado en el marco de esta solicitud, sobre posibles impactos del algodón Bt en el medio ambiente, la biodiversidad, en la salud y en las condiciones socioeconómicas del país.
• Que las autoridades competentes de los órganos de control del Estado, realicen las “investigaciones sobre las infracciones a las normas penales y disciplinarias en las que han podido incurrir los funcionarios del ICA y del CTN”, en el procedimiento de aprobación de la liberación comercial del algodón Bt en el país. 
• Que se haga efectivo el derecho a la “participación, consulta de todos los sectores de la sociedad y de los órganos de control de Estado” en el proceso de evaluación y toma de decisiones sobre la liberación de organismos genéticamente modificados.
• Que se establezcan los mecanismos para una adecuada difusión y acceso a información completa y veraz a la ciudadanía.

Luego de un largo proceso de esta Acción Popular durante cuatro años, finalmente se dio el fallo en primera instancia en noviembre de 2006, en donde el juez, no aceptó las pretensiones de la demanda, y consideró que éstas son cosa juzgada de la acción popular interpuesta contra el Ministerio de Ambiente y Monsanto, relacionada con la obligatoriedad del trámite de licencia ambiental para los OMG, que ya fue fallada por el Consejo de Estado en el 2005. En los argumentos y análisis presentados en la Acción popular del año 2002, es evidente que sus pretensiones no han sido juzgadas ni resueltas en la demanda relacionada con la obligatoriedad de la licencia ambiental para los cultivos transgénicos. Adicionalmente la Acción Popular del 2002 tiene un ámbito mucho más amplio en cuanto a denuncias y pretensiones; razón que llevó a los Actores populares en el mes de diciembre de 2006 a apelar este fallo, el cual se espera sea resuelto en segunda instancia.

Acción popular en contra del MAVDT y Monsanto, 2003
Posteriormente a la Acción Popular antes mencionada, en el año 2003, el doctor Hernán Arévalo, con el apoyo del Grupo de Acciones Públicas de la Universidad el Rosario y algunas organizaciones como el Grupo Semillas y la fundación Derechos de Colombia, interpusieron una Acción Popular el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, que tuvo por objeto denunciar la omisión de las funciones en que incurrió el Ministerio de Ambiente, al no exigir a la empresa Monsanto Inc. licencia ambiental para la liberación semicomercial del algodón transgénico Bt en Colombia.

Los principales argumentos de la demanda estaban basados en la exigencia de cumplimiento de las obligaciones por parte del Ministerio de Ambiente y la aplicación del Principio de Precaución, que establece que “la falta de certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces” (Ley 99 de 1993. Decisión 391 del Acuerdo de Cartagena, artículo 13). El 17 de octubre de 2003, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, falló en primera instancia dicha acción popular. En la sentencia, la Magistrada ponente Doctora Beatriz Martínez, ordenó:

 “1). Proteger los derechos colectivos al medio ambiente sano, a la salud pública, la libertad de consumo, a la participación de la comunidad en las decisiones que las afecten o que podrían afectarla y a la moralidad administrativa. 2). Suspender los efectos jurídicos de la resolución 1035 del 10 de mayo de 2002 expedida por el ICA. 3). Ordenar al Ministerio de Ambiente exigir a Monsanto el trámite de licencia ambiental previa importación del algodón Bt para ensayos semicomerciales en el Caribe Húmedo. 4). Enviar copia del expediente a la procuraduría general de la nación para los fines disciplinarios referidos a posibles vulneraciones de la moralidad administrativa en el trámite para la aprobación de la siembra del algodón Bt en Colombia. Los demandados interpusieron recurso de apelación a este fallo”.

El fallo del Consejo de Estado, 2005
El Consejo de Estado, estudió la apelación del fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, y su fallo se dio el 4 de febrero de 2005 con ponencia de la doctora Olga Inés Navarrete Barrero. Este fallo revocó las determinaciones de esta primera instancia judicial y ordenó que:

“todas las solicitudes para cultivos transgénicos que se tramiten posteriores a la entrada en vigencia de dicha Ley, tengan la obligación de tramitar licencia ambiental ante el Ministerio de Ambiente”. Adicionalmente (…) Conformar una Comisión de seguimiento y evaluación de las actividades desarrolladas por la empresa Monsanto en Colombia, en ejercicio de actividad del de las siembras del algodón Bt y otras similares  que arrojen prueba de amenaza o vulneración de los derechos colectivos”.

Comisión de seguimiento de las actividades de Monsanto
El fallo del Consejo de Estado ordenó ordenó la integración de una comisión conformada por el Ministerio de Ambiente, Ministerio de protección social, el ICA, el Actor Popular y el Grupo Semillas, bajo la coordinación de la Procuraduría Delegada para Asuntos Ambientales y Agrarios. Este comité debía presentar informes periódicos al juez de primera instancia (Tribunal Administrativo de Cundinamarca) acerca de los efectos del impacto ambiental, durante todo el tiempo del ejercicio de esta actividad o de otras solicitudes similares que arrojen prueba de amenaza o vulneración de los derechos colectivos.

Esta Comisión ha realizado cinco reuniones desde el 31 de octubre de 2005 hasta el 27 de junio de 2006. Inicialmente este Comité discutió sobre el alcance y las funciones que éste debería tener. El fallo dispuso que este Comité debía: …

“presentar informes periódicos al juez de primera instancia acerca de los efectos y del impacto ambiental, durante todo el tiempo de ejercicio de esta actividad, a fin de que en el evento de que si los estudios realizados en ejecución de lo aquí ordenado o en relación a otras solicitudes similares arrojen prueba de amenaza o vulneración de los derechos colectivos mencionados en esta providencia, se adopten de inmediato por las autoridades competentes las medidas tendientes a la suspensión de la actividad desarrollada por la empresa Monsanto Colombiana Inc., en ejercicio de la resolución 1035 de 2005”.

El 30 de agosto de 2005, la Magistrado Ponente Beatriz Martínez Quintero resolvió el auto de obedézcase y cúmplase en donde especifica el objetivo que debe cumplir la comisión de seguimiento a las actividades de la empresa Monsanto y las funciones del mismo. Posteriormente, la empresa Monsanto, el MAVDT, y el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, presentaron un incidente de nulidad contra el auto obedézcase y cúmplase del 30 de agosto, 2005.

Este incidente interpuesto generó un reiterativo bloqueo para realizar las actividades ordenadas por la Magistrado Ponente, puesto que las instituciones que conforman el comité, con excepción del actor popular y de la organización Grupo Semillas, insistieron que éste Comité sólo debía hacer seguimiento a las actividades relacionadas con la resolución 1035 de mayo de 2002 que se refiere a los ensayos semicomerciales de algodón Bt autorizados por el ICA para que fueran realizados por la empresa Monsanto en la región del Caribe húmedo Colombiano. Por su parte, el actor popular y el Grupo Semillas insistieron en que este comité debía dar seguimiento a todas las actividades de Monsanto relacionadas con los cultivos transgénicos, cumpliendo la orden del fallo del Consejo de Estado y de la magistrado ponente. Pero no tiene ningún fundamento y sentido que este comité sólo se limite a hacerle seguimiento a una actividad de siembra que se realizó en el año 2002 y que ya fue culminada.

Al no existir un acuerdo entre los miembros del Comité y no haberse resuelto el incidente de nulidad, el comité sólo realizó, durante sus 5 sesiones, una discusión en el marco de la resolución 1035 de 2002. Finalmente, el 14 julio de 2006 el Tribunal Administrativo de Cundinamarca decreta la nulidad de lo acordado a partir del auto de fecha 30 de agosto de 2005. Esta decisión deja sin piso jurídico para que este comité realice las funciones de seguimiento a todas las actividades de Monsanto en Colombia, lo cual hace verdaderamente inoperante y sin sentido, las funciones del Comité, pues en conclusión, sólo deben hacerse para darle seguimiento a una actividad realizada hace cuatro años. Es por ello que a la fecha (diciembre de 2006) no se ha realizado ninguna reunión del mismo, con lo cual podemos concluir que esta Comisión de seguimiento ha sido un fracaso.

Una de las actividades que la Procuraduría Delegada Ambiental y Agraria, como presidente del Comité, le solicitó al MAVDT, al Ministerio de Agricultura y al Ministerio de Protección Social, presentaran un informe sobre el estado de las actividades relacionadas con la Resolución 1035/2005 (siembras semicomerciales del algodón Bollgard). A continuación se presentan los aspectos más relevantes que presentó el MAVDT en su concepto:

El Ministerio de Ambiente evidencia que no se ha hecho un adecuado pan de manejo para cultivo de Algodón Bt
En el marco de esta solicitud de la Procuraduría, el MAVDT entregó al Comité un concepto técnico sobre los estudios y evaluaciones de bioseguridad realizados por el ICA y Monsanto en el marco de la mencionada Resolución. Este concepto, evidencia serios cuestionamientos de dichas actividades y los estudios posteriores que dispuso el ICA en el Plan de manejo de Bioseguridad para las siembras semicomerciales y comerciales realizadas posterior a la autorización dada por esta institución (Documento anexo). El concepto del MAVDT permite evidenciar que las autoridades competentes, para hacer una evaluación y control de bioseguridad para los cultivos Transgénicos en el país, no están realizando los estudios requeridos y que no existen las suficientes condiciones técnicas  y normativas que garanticen la seguridad de la introducción de transgénicos. (ver documento anexo).

3.2. El maíz transgénico: una amenaza a la biodiversidad y soberanía alimentaria de Colombia
Colombia es centro de convergencia entre América central, la cordillera de los Andes y las tierras bajas de Sur América. En el país el cultivo de maíz reviste gran importancia, debido a que ha sido la base de la alimentación de gran parte de la población rural y urbana y a la complejidad ecosistémica y cultural del territorio. Esta situación ha generado una amplia diversidad de variedades nativas que se han desarrollado y adaptado a las diferentes regiones ecológicas, culturales y productivas. Es por ello que la introducción de maíz transgénico es muy crítica y preocupante para países como Colombia, puesto  que son centros megabiodiversidad de maíz.

Solicitudes para la introducción comercial de maíz MG
En el año 2003 y 2004, grandes empresas semilleras como Monsanto y Dupont presentaron ante el CTN del ICA, las solicitudes para la liberación comercial de maíz Bt (Yieldgard), maíz Ronudup Ready (de Monsanto) y maíz Herculex I Bt y tolerante al herbicida glufosinato de amonio de la empresa Dupont (tabla 1). Actualmente estas empresas están realizando ensayos de campo en las regiones Caribe, el Tolima, el Valle del Cauca y en el pie de monte llanero, que son las zonas donde se concentra la mayor producción de maíz en Colombia. Según las declaraciones públicas del gobierno nacional (año 2007), insistentemente se dice que estos cultivos serán liberados próximamente a nivel comercial; pero lo mas preocupante es que muy probablemente se realice sin haberse realizado los estudios de bioseguridad requeridos y pasando por encima de la mayor parte de la sociedad.

Las empresas semilleras  tergiversan y manipulan la información sobre los centros de origen de las especies cultivadas. Por ejemplo, en Colombia en las solicitudes en curso que envió Monsanto al Consejo Técnico Nacional (CTN) del ICA, para la liberación comercial del maíz Bt (YieldGard) y el maíz Roundup Ready, Monsanto y el ICA afirman que Colombia no es centro de origen de ese cereal, sino centro de convergencia y que de las 23 razas de maíz presentes en nuestro territorio sólo dos son consideradas originarias (pollo y pira). Se afirma que ambas tienen genes de esterilidad, por lo que la probabilidad de cruzamiento es muy baja a distancias mayores de 200 metros, y que éstas variedades sólo están ubicadas en áreas limitadas de Boyacá, Cundinamarca y Nariño a una altura mayor de 1800 metros. A partir de estos argumentos se afirma que la tecnología YieldGard es equivalente y familiar con las variedades nativas y se llega a la conclusión que para las demás razas de maíz ampliamente distribuidas en las diversas regiones, como en la Caribe en donde se encuentra más del 50% del maíz nacional, no existen riesgos significativos.

Teniendo en cuenta la existencia de un alto número de variedades criollas de maíz, la introducción de variedades transgénicas puede generar efectos adversos en el medio ambiente, en la biodiversidad y en la seguridad alimentaria, considerando las características fisiológicas de esta planta en cuando a  su reproducción (el maíz es una planta alógama, que se caracteriza por presentar un alto porcentaje de hibridación cruzada, como lo demuestran varios estudios que han probado el alto grado de hibridación natural del maíz con sus parientes silvestres (Tripsacum y Teocintle) y con variedades de maíz cultivadas).

Impactos del maíz transgénico en Colombia: 

 Sobre la biodiversidad: Colombia, luego de México y Perú, son los países con mayor diversidad de maíz en el mundo. El maíz por ser una planta alógama de polinización cruzada, presenta un enorme riesgo de contaminación genética de las variedades locales con los maíces transgénicos; situación que ya ocurrió en México. Existe el peligro que los genes de resistencia a herbicidas y los genes Bt sean transferidos hacia parientes silvestres y cultivados, generando un problema de contaminación y erosión genética sobre la biodiversidad de maíz. La contaminación puede entrar a través de maíz importado como alimento, que llega a los agricultores y lo siembran en sus campos, y también mediante la transferencia de genes de cultivos transgénicos agroindustriales que se siembren cerca de los territorios indígenas y campesinos en donde en pequeñas parcelas conservan las variedades nativas de maíz. Además el maíz Transgénico puede llegar a través de programas de fomento agrícola y “ayuda” gubernamental, dirigidos a los pequeños agricultores de maíz.

 Mayor uso y dependencia a plaguicidas y herbicidas: Una de  las mayores preocupaciones sobre los cultivos Bt y resistentes a herbicidas es la posibilidad de que los genes de resistencia a herbicidas y los genes Bt sean transferidos hacia parientes silvestres y cultivados, generando un problema de contaminación genética sobre la biodiversidad de maíz. Para el caso del cultivo de maíz Bt, existen evidencias de que las plagas objetivo adquieren rápidamente resistencia a la toxina Bt y también la toxina puede afectar las especies no objetivo y los microorganismos del suelo. Para el caso del maíz Roundup Ready, existe el peligro que el uso intensivo de herbicidas genere malezas resistentes al Glifosato, como ya se ha presentado en varias partes del mundo; lo que ha generado un incremento en el consumo de este herbicida en todo el mundo, especialmente en EEUU y Argentina, en donde este tipo de cultivos han sido masificado.  

 Socioeconómicos: En países como Colombia, Uno de las mayores preocupaciones que existe con respecto a la introducción de maíz transgénico, son los efectos generados por los cultivos transgénicos en las economías campesinas, locales y pequeños agricultores. Especialmente por los impactos y perdida de los sistemas de producción tradicional, puesto que estos cultivos están diseñados para establecerse como monocultivos altamente mecanizados que generan a los agricultores una total dependencia a los paquetes tecnológicos y protegidos por patentes, controladas por las transnacionales, mediante contratos. Estas patentes violan el derecho que tienen los agricultores de guardar e intercambiar sus semillas. Adicionalmente estas tecnologías promueven el desplazamiento y exclusión del uso de mano de obra, por ser diseñadas para establecer “agricultura sin gente”. Adicionalmente, los agricultores que sean contaminados con maíz MG pueden ser demandados por las empresas dueñas de estas tecnologías por la posesión ilegal de sus genes patentados.

 La salud: En el mundo no se han realizado estudios sistemáticos y completos que permitan evaluar los efectos en la salud humana y animal de los alimentos transgénicos. El  maíz en Colombia es un componente fundamental de la cultura, de los sistemas productivos campesinos y uno de los alimentos básicos de toda la población. A diferencia de los países del norte, en donde el maíz es principalmente utilizado en la alimentación animal y en productos procesados para la industria. Esto significa que la evaluación de riesgos del maíz MG es más relevante en nuestros países, pero la legislación colombiana actual, no incluye la realización de los estudios de impactos sobre la salud humana y animal, es por ello que en la aprobación de las solicitudes para liberar algodón y maíz GM, se extrapolan estudios puntuales que se han realizado en países del Norte.

3.3.  Alimentos transgénicos en Colombia
Las empresas semilleras quieren introducir lo más pronto posible, productos transgénicos para uso alimentario, derivados de maíz, soya, algodón, y de otros cultivos; para ello están tramitando ante el INVIMA los respectivos Registros sanitarios, pasando por encima de los rigurosos mecanismos de evaluación que deberían realizarse para la liberación comercial de este tipo de productos en cualquier país del mundo.

En cuanto al maíz, Colombia posee uno de los patrimonios genéticos y culturales más importantes y, por eso, se debería analizar muy cuidadosamente y mediante evaluaciones objetivas y rigurosas la conveniencia o no de introducir transgénicos, partiendo de la aplicación del Principio de Precaución. Igualmente, para países como Colombia el maíz es uno de los componentes fundamentales en la base alimentaria de la población, lo cual debe ser una razón para realizar evaluaciones de bioseguridad para el consumo humano y animal, mucho más rigurosa.

El aspecto más crítico de la introducción de transgénicos en Colombia es la importación masiva de maíz y soya, provenientes de Estados Unidos y Argentina, puesto que desde allí se exportan a todo el mundo sin realizar separación y etiquetado de éstos productos. Esta situación es preocupante, puesto que más del 90% de los posibles organismos transgénicos que entran a los países pobres llegan con los alimentos importados, lo que en nuestro caso adquiere sentido si se tiene en cuenta que Colombia es el sexto país importador de maíz procedente de Estados Unidos.

Adicionalmente, en el país no existe una norma de bioseguridad que permita ejercer el control y la evaluación de las importaciones de alimentos transgénicos y sus riesgos e impactos en la salud; por lo tanto este tipo de alimentos pueden entrar fácilmente a la cadena alimentaria sin el conocimiento necesario y sin la posibilidad de hacerle  seguimiento o monitoreo. El INVIMA es la entidad encargada de controlar, aprobar, los productos que ingresan y se comercialicen a Colombia como alimento y como medicamentos. En esta entidad funciona la "Comisión Revisora del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos" SEABA, quienes están encargados de discutir y evaluar la entrada de alimentos en general y de alimentos modificados genéticamente en Colombia, para lo cual otorgan los respectivos Registros Sanitarios.
 
De acuerdo a las actas de la SEABA: http://www.invima.gov.co/version1/ se ha aprobado, entre el 2003 y 2005 los siguientes productos de uso alimentario, provenientes de semillas y granos transgénicos:

 Aceite refinado de algodón con la tecnología Bollgard
 Aceite refinado de algodón con la tecnología RR
 Aceite refinado de maíz con la tecnología YieldGard
 Aceite Refinado de maíz con la tecnología RR
 Harina de maíz con la tecnología RR
 Trigo con la tecnología Roundup Ready como materia prima para la producción de alimentos.
 Semilla de soya con la tecnología Roundup Ready®, como materia prima para la producción de alimentos
 Remolacha  Azucarera  con tecnología Roundup Ready.
 Granos de maíz, provenientes de híbridos de maíz con tecnología Bt Herculex I, como materia prima para la producción de alimentos.

En el procedimiento de aprobación realizado por el INVIMA para estos productos,. Se evidencias aspectos críticos e inconsistencias técnicas y jurídicas, tales como:

o El INVIMA no ha realizado evaluaciones de bioseguridad desde el punto de salud humana y animal con relación a cada una de las solicitudes.  El INVIMA reconoce: “Este Instituto no ha realizado evaluaciones independientes, salvo las que han sido solicitadas, pero estará en disposición de realizarlas en el momento que lo considere pertinente” . Adicionalmente, el INVIMA reconoce dar credibilidad a los estudios suministrados por los obtentores. Es decir, se ha limitado a homologar, sacar conclusiones sobre la seguridad de estos alimentos a partir de los estudios que le anexa, la compañía solicitante.

o En el momento de solicitarle los estudios de bioseguridad que soportan estás aprobaciones, el INVIMA no los suministra, argumentando el carácter de confidencialidad de los mismos: "La compañía obtentora nos suministra información amparándose en el derecho de confidencialidad razón por la cual no es posible suministrarle los estudios y documentos solicitados por usted, ya que se está violando el derecho a la intimidad"

o En cuanto a la aprobación del Trigo Roudup Ready, resistente a herbicidas, aprobado por el INVIMA, es bastante cuestionable y preocupante, puesto que en el país se está aprobando la comercialización de un producto del cual no existe la aprobación para su liberación en ninguna parte del mundo. Como respuesta a un derecho de petición realizado al INVIMA, relacionado con la sustentación técnica y jurídica para la aprobación de este trigo, contestó que a pesar de que no se ha liberado comercialmente la siembra de este cultivo, la SEABA, sólo aprobó su uso para la producción de alimentos. Esta aprobación, el INVIMA la realizó a partir de información aportada por Monsanto relacionada con estudios realizados por la misma empresa, puesto que, como se mencionó, no existen evaluaciones independientes ya que este cultivo no está liberado comercialmente en ninguna parte del mundo. Esta situación muestra el alto grado de improvisación y la falta de rigor científico para la aprobación de estos productos y se evidencia la fuerte incidencia de Monsanto para que se aprueben sus productos.

3.4. La ayuda alimentaria en la población marginada
Estados Unidos y la comunidad Europea distribuyen parte de sus excedentes de producción agrícola en el mercado internacional a través de los programas de ayuda alimentaria. Estados Unidos dona anualmente más de 500.000 toneladas de maíz y de productos derivados, para los programas internacionales de ayuda, entre los cuales se calcula que más del 30% son transgénicos. Por tal circunstancia, algunos de los beneficiarios de la “ayuda alimentaria” proveniente de Estados Unidos, entre ellos varis países africanos y la India, la han rechazado al comprobar que gran parte es transgénica .

3.5. Soya transgénica en la ayuda alimentaria
Los países Andinos reciben ayuda alimentaria, especialmente dirigida a los programas nacionales de alimentación de la población infantil mas marginada. Muchos de estos programas se basan en el suministro de soya. Debido a que en nuestros países no se controlan los alimentos que se distribuyen en esta ayuda, varias organizaciones de la sociedad civil que hacen parte de la Red América Latina Libre de transgénicos RALLT, realizaron en el año 2000 una evaluación genética de la soya que se distribuye en los programas nacionales  de alimentación de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

Para realizar esta evaluación se tomaron muestras de soja que utilizan los programas nacionales y se enviaron al laboratorio GENETICS ID de Estados Unidos, para analizar si  había sido modificada genéticamente. Al evaluarse el Programa de ayuda alimentaria que realiza el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF, entidad que distribuye en las escuelas y hogares infantiles de la población más pobre del país, alimentos con un alto contenido de soya. Esta acción, realizada por el Grupo Semillas y Consumidores de Colombia COCO, reveló que el 90% de esta soja era transgénica, correspondiente a la variedad de soja Roundup Ready de Monsanto resistente al herbicida glifosato .

A partir de estos resultados, se hizo una denuncia pública y se cuestionó el papel de las autoridades competentes en la materia, por no tomar cartas en el asunto, lo cual generó un debate en el interior del programa Nacional de alimentación de ICBF y una evidente reacción pública, tanto por las noventa mil madres comunitarias que implementan el programa  en todo el país, como por la población que recibe esta ayuda alimentaria. Como resultado, el ICBF debió retirar de sus bodegas todo el stock de soja del que disponía, aunque no logró precisar cuál fue el destino final de este cargamento. El director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar manifestó públicamente que desconocía que la soya fuera transgénica, y aseguró que ésta fue adquirida a través de la Bolsa Nacional Agropecuaria BNA, entidad que le garantizó que era de origen nacional. Esta situación es muy grave puesto que las entidades gubernamentales no pueden garantizar la calidad y procedencia de los productos que utilizan, debido a que no existe un control real sobre los organismos y empresas importadoras de alimentos.

A raíz de esta polémica, el Ministerio de Ambiente le solicitó al Ministro de Agricultura que el país adoptara una moratoria en la introducción de OGM, basado en la limitada capacidad de control sobre los OGM que tiene el país y a la inexistencia de una ley nacional de Bioseguridad que incluya el control de todos los OGM; pero esta postura del Ministerio de Ambiente no tuvo eco en la demás autoridades en la materia. Con posterioridad a esta acción, tampoco las autoridades competentes han implementado algún mecanismo de control o seguimiento que garantice que la soja que se sigue distribuyendo en estos programas de ayuda alimentaria esté libre de transgénicos .

4.  ¿Qué está haciendo la sociedad civil frente a los transgénicos?

La sociedad civil en Colombia ha estado marginada del debate sobre los organismos transgénicos y la toma de decisiones se ha limitando a la participación de los sectores gubernamentales, científicos y gremios económicos, y se ha marginado a la mayor parte de la sociedad que puede ser afectada directa o indirectamente, como los agricultores y los consumidores. Es sí como las autoridades gubernamentales en temas de Bioseguridad, los medios de comunicación, la comunidad científica, no ponen a disposición de la sociedad, información real y objetiva sobre estos temas, por lo cual los ciudadanos no pueden tomar una posición libre e independiente sobre la adopción o no de cultivos y el consumo de alimentos transgénicos. Especialmente los campesinos e indígenas no han sido tenidos en cuenta, a pesar de que pueden ser los más afectados por la introducción de estas tecnologías. Sin embargo, en muchas regiones del país las organizaciones indígenas, negras y campesinas tienen una posición muy crítica sobre los impactos que podría generar los organismos transgénicos en sus territorios.

Es en este contexto que desde las comunidades locales, las ONG, los movimientos sociales y ambientalistas se ha ido construyendo estrategias, acciones para la promoción del debate público, la difusión de información y la implementación de estrategias y acciones frente a los transgénicos. Es así como se deben establecer alianzas entre diferentes sectores de la sociedad, que involucre los medios de comunicación, la comunidad científica y académica, los movimientos y ONG ambientalistas, organizaciones de agricultores y de consumidores, entre otros. El objetivo de estas alianzas es el fortalecimiento de redes de trabajo en el ámbito nacional e internacional, la generación del debate público, la difusión de información y la realización de acciones y campañas que buscan desarrollar sistemas productivos libres de semillas transgénicas

Varias organizaciones indígenas y campesinas de diferentes regiones del país, como respuesta a la profunda crisis del sector agropecuario y a los fracasos de los modelos basados en la "revolución verde" y en los transgénicos, están promoviendo e implementando proyectos productivos agroecológicos y de alimentación, basados en el manejo de la biodiversidad, la valoración de los saberes tradicionales y de la soberanía alimentaria. Adicionalmente buscan desarrollar mecanismos de protección y control de sus recursos y del conocimiento tradicional frente a la biopiratería y el patentamiento de seres vivos y frente a las amenazas de cultivos transgénicos. 

Asimismo, existen muchas iniciativas en otras regiones del país, que se oponen a la entrada de semillas y alimentos transgénicas. Sin embargo todavía es necesario avanzar en la masificación de este debate público y en las acciones locales, para lograr un impacto significativo. También para que estas posiciones sean tomadas en cuenta en la toma de decisiones sobre si se aceptan o no estas tecnologías. Para lograr estos objetivos, las comunidades locales están promoviendo acciones como:

• Recuperación, manejo e intercambio local de las semillas nativas y de los sistemas productivos tradicionales.
• Sensibilización y capacitación a la población en general sobre estos temas, a través de talleres, seminarios, encuentros y ferias.
• Establecimiento de alianzas estratégicas con diferentes sectores de la sociedad (organizaciones campesinas, ONGs ambientalistas, académicos, consumidores, entre otros).
• Apoyo a las demandas judiciales en contra de la introducción de cultivos transgénicos en Colombia.
• Rechazo a los programas agrícolas de fomento y  ayuda alimentaria gubernamentales y privados que promuevan o utilicen semillas y alimentos transgénicos.
• Presión al gobierno para que permita a los ciudadanos ejercer el derecho a la participación de en el proceso de evaluación, seguimiento y toma de decisiones sobre la liberación de organismos GM. También para que permita el acceso a la información real y completa sobre estas tecnologías y para que las comunidades locales sean consultadas en la toma de decisiones sobre la aprobación de estos cultivos.
• Los consumidores deben ejercer el derecho de decidir libremente si aceptan o no los OGM y sus productos derivados. Por eso, deben exigir que los productos que consumen tengan la información real y completa sobre su composición, para lo cual es fundamental que exista la separación de productos GM y no GM y el etiquetado de estos productos. Es fundamental que la “carga de la prueba” sobre la seguridad de un producto transgénico recaiga sobre quien produce esta tecnología y no sobre los consumidores, como ocurre actualmente.

Resguardo Indígena Zenú de Córdoba y Sucre “Territorio Libre de Transgénicos”
En la Región Caribe Colombiana, entre los departamentos de Córdoba y Sucre, se encuentra ubicado el Resguardo Indígena Zenú de San Andrés de Sotavento, con un área de 83.000 hectáreas. El resguardo está constituido por 177 cabildos ubicados en 6 municipios. De acuerdo con la constitución política de Colombia y el Convenio 169 de la OIT, los territorios de los pueblos indígenas tienen autonomía para ejercer su propio gobierno, derecho a una jurisdicción especial territorial.

Las comunidades indígenas Zenúes, poseen una fuerte tradición agrícola, por lo cual en su territorio existe una amplia diversidad de cultivos que sustentan su soberanía alimentaria y su cultura. Actualmente conservan y cultivan más de 25 variedades criollas de maíz y poseen una amplia cultura culinaria a base de este alimento sagrado; es por ello que se consideran “hijos del maíz”.

Desde hace cerca de 10 años varias comunidades y organizaciones indígenas de la zona vienen realizando actividades de recuperación y manejo de las semillas criollas y de los sistemas de producción tradicionales y agroecológicos, y en el 2001 junto con otras organizaciones de la región Caribe iniciamos la campaña “Semillas de Identidad”, por medio de la cual se ha promovido el rescate de la diversidad de maíces criollos y de otras semillas.

El centro de de diversidad del maíz de la región Zenú está ubicado cerca de la zona donde se establecen los cultivos tecnificados de maíz en la región Caribe y es allí en donde el gobierno y las transnacionales semilleras quieren introducir el maíz transgénico; es por ello que la preocupación por lo que pueda suceder con las semillas criollas, especialmente con los maíces.

Desde hace varios años se ha iniciado un proceso de capacitación, reflexión y difusión de información sobre este tema y se ha realizado consultas con las comunidades, las asociaciones de productores y las autoridades indígenas del resguardo. En octubre de 2005 se realizó un encuentro regional, en donde participaron más de 300 personas (capitanes de los cabildos, autoridades indígenas y asociaciones de productores); en donde se tomó la decisión de declarar el Resguardo Indígena Zenú de San Andrés de Sotavento, Córdoba y Sucre como “Territorio Libre de Transgénicos” (ver documento de la declaración anexo), como medida para proteger nuestras semillas criollas de la contaminación genética. Esta decisión es trascendental para la Región Caribe y Colombia, ya que se constituye en la primera zona del país en declararse Libre de Transgénicos; ejemplo que quisiéramos que adoptaran muchas otras regiones del país. Igualmente su importancia radica en que los Zenúes amparados en los derechos constitucionales sobre su territorio, están ejerciendo la defensa sobre su biodiversidad y soberanía alimentaria, que se ve fuertemente amenazada por los cultivos agroindustriales principalmente de maíz y algodón que rodean su territorio.

Se espera que las instituciones del Estado y autoridades gubernamentales en la materia apoyen, y respeten esta decisión; y adopten las medidas necesarias para que en los programas de fomento agrícola y de ayuda dirigida hacia los pueblos indígenas no se promueva y entreguen semillas y alimentos transgénicos. Igualmente convocamos el apoyo y solidaridad de las organizaciones de la sociedad civil y  de los medios de comunicación. 

 

Declaración del Resguardo Indígena Zenú, Córdoba y Sucre, como Territorio Libre de Transgénicos
San Andrés de Sotavento, 7 de octubre de 2005

Más de 300 líderes y autoridades Indígenas Zenúes de 177 Cabildos ubicados en los  municipios de San Andrés de Sotavento, Sampués, San Antonio de Palmito, Purísima, San Antero, Lorica y Momíl en los departamentos de Córdoba y Sucre, las Organizaciones de Productores: ASPROAL, ASPROINSÚ, ASPROINPAL, APRALSA, Asociación de artesanos de San Andrés de Sotavento y la Red Agroecológica del Caribe (RECAR), las Instituciones educativas, profesores y estudiantes, pertenecientes al Resguardo Indígena Zenú de San Andrés de Sotavento, reunidos durante los días 6 y 7 de octubre de 2005 en San Andrés de Sotavento, tomamos las siguientes determinaciones:

Teniendo en cuenta que
1. El Resguardo Indígena Zenú, Córdoba y Sucre fue creado bajo escritura real No. 1060 de 1.773 con un área de 83.000 hectáreas.
2. De acuerdo con la ley 89 de 1.890, la constitución política de Colombia y la ley 21 de 1.991 ratificatoria del convenio 169 de la OIT, los territorios de los pueblos indígenas son de carácter inalienable, imprescriptibles e inembargables y estos pueblos tienen autonomía para ejercer su propio gobierno, derecho a una jurisdicción especial territorial, derecho a control social, jurídico, económico, espiritual y cultural del territorio, del los recursos y los conocimientos y el derecho a consulta previa y a tomar medidas y acciones frente a proyectos y actividades que afecten su integridad cultural.
3. Colombia  y especialmente la región Caribe es un importante centro de diversidad del maíz y otros cultivos, en donde existe una enorme diversidad de razas y variedades criollas, fruto del trabajo colectivo de miles de generaciones de agricultores, que han desarrollado estas variedades adaptadas a diferentes regiones y condiciones culturales, socioeconómicas y productivas.
4. Para las comunidades indígenas Zenúes, el maíz es un elemento fundamental y soporte de nuestra cultura, de los sistemas productivos y de la soberanía alimentaria de nuestro pueblo. Actualmente conservamos y cultivamos más de 25 variedades criollas de maíz y poseemos una amplia cultura culinaria a base de este alimento sagrado; es por ello que nos consideramos “hijos del maíz”.
5. El centro de de diversidad del maíz de la región Zenú esta ubicado cerca de la zona donde se establecen los cultivos tecnificados de maíz en la región Caribe. Teniendo en cuenta que el maíz es una planta de fácil cruzamiento, existe una real amenaza que las semillas transgénicas se crucen con nuestras variedades criollas y las contaminen.
6. En el mundo existen cuestionamientos e interrogantes sobre los posibles riesgos e impactos de los cultivos  y alimentos transgénicos. Adicionalmente no se han realizado los suficientes estudios que garanticen la seguridad y beneficios de estos para el país y las comunidades indígenas.
7. Actualmente existe una fuerte presión para la privatización de la biodiversidad mediante patentes por parte de las transnacionales con el apoyo del Estado.
8. El Tratado de Libre Comercio que firmará el gobierno de Colombia con Estados Unidos, permitirá la libre entrada de maíz y otros productos transgénicos importados, lo que generará impactos negativos sobre nuestras semillas, agricultura y seguridad alimentaria.
9. El gobierno nacional dentro de su política para el sector agropecuario, considera prioritario la liberación comercial de cultivos transgénicos, desconociendo las preocupaciones y posición critica que plantea la sociedad civil, las organizaciones indígenas y campesinas y las organizaciones ambientalistas.
10. Muchas regiones en todo el mundo: Europa, Estados Unidos, Asia y América Latina, se han declarado zonas libres de transgénicos.
Con base en las anteriores consideraciones, declaramos: “Nuestro resguardo indígena Zenú de Córdoba y Sucre como Territorio Libre de Transgénicos”. Para lograr este objetivo, adoptamos las siguientes determinaciones y realizaremos acciones como:

En el ámbito gubernamental
A las autoridades gubernamentales municipales, regionales y nacionales exigimos:
1. Respetar y adoptar la decisión de los pueblos indígenas Zenúes de declarar su Territorio Libre de Transgénicos, y apoyar a las autoridades indígenas del Resguardo en las actividades de control y monitoreo de los cultivos y alimentos transgénicos que entren al territorio.
2. Adoptar las medidas necesarias para que en los programas gubernamentales de fomento agrícola y de ayuda dirigida hacia los pueblos indígenas no se promueva y entreguen semillas y alimentos transgénicos.
3. Apoyar los programas e iniciativas de producción y desarrollo de las comunidades indígenas basados en la utilización de semillas criollas y agricultura agroecológica.
4. Los programas de ayuda alimentaria de ICBF y de otras instituciones, deben garantizar la no utilización dentro de sus componentes, alimentos transgénicos, especialmente los que se basan en soya, bienestarina y maíz. Estas ayudas alimentarias deben basarse en la utilización de productos sanos y producidos localmente.
5. No aceptamos la intención del gobierno nacional y de las transnacionales como Monsanto y Dupont de introducir al país maíz transgénico, y especialmente en la región Caribe, por ser un centro de diversidad de maíz.
6. Rechazamos las autorizaciones que expidió el ICA para realizar ensayos de campo con diferentes tipos de maíz transgénicos, que han sido modificados genéticamente para resistir a plagas (Bt) y/o a herbecidas).
7. Le pedimos a las autoridades municipales (alcaldías, UMATAS), regionales (ICBF, CVS, CARSUCRE, SENA y Universidades) y nacionales (CTN del ICA, Ministerio del Ambiente) que establezcan los mecanismos de control, restricción y monitoreo necesarios para evitar que el maíz transgénico y otros productos modificados genéticamente lleguen a nuestro territorio.

En el ámbito de las organizaciones de la sociedad civil:
1. Solicitamos a las organizaciones de la sociedad civil acatar, asumir, difundir y apoyar la declaración del Resguardo Indígena Zenú a que declaren el Territorio Libre de Transgénicos.
2. A los medios de comunicación les solicitamos apoyar esta iniciativa y difundirla a nivel regional y nacional.
3. Invitamos a otras organizaciones indígenas, de negritudes, campesinas a declarar sus territorios libres de transgénicos.

Las autoridades y comunidades indígenas nos comprometemos a:
1. Recuperar, conservar y defender nuestras semillas, sistemas productivos tradicionales, la cultura y la soberanía alimentaria, basados en sistemas agroecológicos sostenibles.
2. Realizar actividades de capacitación y difusión de información sobre las estrategias de defensa y control de nuestras semillas frente a la introducción de alimentos y cultivos transgénicos en nuestro resguardo.
3. En cada comunidad, cabildo y en el resguardo, estaremos vigilantes y atentos ante cualquier situación relacionada con la introducción de semillas y alimentos transgénicos en nuestro territorio.
4. Elaboraremos un reglamento interno del Resguardo Indígena Zenú, que establezca mecanismos de control y de protección de las semillas tradicionales, frente a la privatización de la vida y la biopiratería y también que impidan la introducción de semillas y alimentos transgénicos en nuestro territorio.
5. Denunciar públicamente los casos que contraríen la presente determinación y buscar que las autoridades competentes en la materia, tomen las respectivas medidas.
Dado en San Andrés de Sotavento el 7 de octubre de 2005


Bibliografía

COLCIENCIAS, Informe de actividades de Colciencias, documento interno, Bogotá, 2002.
COLCIENCAS, Plan estratégico de biotecnología 1999-2004. Programa Nacional de Biotecnología, Bogotá, 1999.
U. NACIONAL DE COLOMBIA; CORPOICA,  Memorias Taller de ingeniería genética para la agricultura colombiana, Bogotá, 2002.  
ICA, Consejo Técnico Nacional (CTN) para introducción, producción, liberación y comercialización de organismos genéticamente modificados. Acta 013, Marzo 2002.
ICA, Resolución 1035/10 de mayo de 2002. Por la cual se autoriza la importación de semilla para la siembra de         ensayos semicomerciales, da la variedad de algodón Nucotn 33B con la tecnología Bollgard.
ICA, Resolución 3492. Por la cual se reglamenta y se establece el procedimiento para la introducción,
        producción, liberación y comercialización de OGM y se dictan otras disposiciones. Bogotá, diciembre 22
        de 1998.
ICA, Resolución 02935. Por la cual se reglamenta y se establece el procedimiento de Bioseguridad, para la
       producción, liberación y comercialización, investigación de OGM de interés en salud y producción pecuaria,
       Bogotá, octubre 23 de 2001.
ICA, Por el cual se crea el Consejo Técnico Nacional (CTN) para la introducción, producción, liberación y
       comercialización de OGM de uso agrícola, Bogotá, diciembre de 1998.
ICA, Evaluación del efecto de la tecnología Bollgard, sobre las poblaciones de artrópodos y anélidos en el
       algodonero,   Subgerencia de Protección y Regulación Agrícola, Bogotá, marzo 15 de 2002, 73 p.
ICA, Estimación de la distancia a la cual el polen del algodonero es transportado por polinizadores, Subgerencia
        de Protección y  Regulación Agrícola, Bogotá, Marzo 15 de 2002, 22 p.
MINISTERIO DE AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL, Anuario estadístico del sector agropecuario, Dirección de Política Sectorial Grupo sistemas de información, Bogotá, 2001.
MINISTERIO DE AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL, Noticias:
http://www.minagricultura.gov.co/noticias_impacto.htm,  2003.
MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE, Concepto Técnico. Estudio de la solicitud de introducción, producción y
comercialización en Colombia de la variedad de algodón genéticamente modificada, Nucotn 33B, 2002.
RECAR, Los maíces criollos: historia y diversidad en la región caribe de Colombia, Campaña de divulgación de
maíces criollos en la región Caribe. Sincelejo. 2002. 35p.

 

Pruebas

Documentos adjuntados:

- Derechos de Petición al INVIMA: Diciembre 6 de 2005, radicado: 05039894
o Febrero 14 de 2006, radicado: 06005470
o Septiembre 1 de 2006, radicado: 167579
- Respuestas del INVIMA: Diciembre 28 de 2005, Radicado: 05042165 
o Septiembre 15 de 2006, radicado: 06035364
o Septiembre de 2006, respuesta al radicado: 167579
o Febrero 17 de 2006, radicado: 06006722

- Derechos de petición al ICA: Enero 24 de 2006, radicado: 15447
o Septiembre 1 de 2006
- Respuestas del ICA: Respuesta a derecho de petición 24 de enero de 2006
o Marzo 6 de 2006, número: 002718
o Septiembre 13 de 2006
o Octubre 30 de 2006, número 0013644

- Concepto Técnico del Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, mayo, 2002: Estudio de la solicitud de introducción, producción y comercialización en Colombia de la variedad de algodón genéticamente modificada, Nucotn 33B, y carta remisoria de 9 septiembre de 2002.

- Concepto del Ministerio del Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, septiembre, 2006: Concepto técnica sobre la información remitida por la Procuraduría Delegada para Asuntos Ambientales y Agrarios de ensayo semicomercial en el Caribe húmedo colombiano con el algodón Bollgard genéticamente modificado (este concepto fue elaborado en el marco del comité de seguimiento ordenado en el fallo del Consejo  de Estado de la Acción Popular interpuesta contra el Ministerio de Ambiente por no tramitar licencia ambiental).