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AUDIENCIA PÚBLICA
POLÍTICA DE NESTLÉ EN COLOMBIA

DECLARACIÓN FINAL

El sábado 29 de octubre de 2005 tuvo lugar en Berna una audiencia pública sobre Nestlé en Colombia. Esta actividad fue organizada por Multi Watch, una organización constituida el 14 de marzo de 2005 por ONGs, organizaciones sindicales, organizaciones de cooperación, partidos políticos, grupos vinculados a la iglesia y movimientos antiglobalización. En esta ocasión representantes del Sindicato de la Industria de Alimentos de Colombia -SINALTRAINAL- han denunciado ante un Consejo de cinco personalidades, constituidas como un tribunal de opinión, cuatro situaciones particularmente significativas sucedidas en las fábricas de Nestlé en Colombia. Al final de esta audiencia el citado Consejo ha adoptado la declaración siguiente.

La audiencia se ha desarrollado desde las 9:00 hasta las 18:00 horas. Los miembros del Consejo eran Carlo Sommaruga, Rudolf Schaller, Carola Meier-Seethaler, Dom Tomas Balduino y Anne-Catherine Menétrey-Savary. La situación política y social en Colombia fue presentada por Miguel Puerto. El acusador colombiano fue Alejandro García Salzedo, abogado del sindicato -SINALTRAINAL-, quien se apoyó en los testimonios de Carlos Olaya Rodríguez, Alfonso Barón Sánchez, José Onofre Esquivel Luna y Oswaldo Silva Ditta.

El Tribunal Permanente de los Pueblos estuvo presente como observador, representado por Francesco Martone, Antoni Pigrau Solé y Gianni Tognoni.

El Consejo desea destacar la excelente preparación de la sesión y la calidad de los testimonios. Los dossiers presentados fueron preparados de manera muy rigurosa. Compuestos por cientos de páginas, contienen una cantidad impresionante de documentos y pruebas. El Consejo valora sobre todo la calidad de las intervenciones, así como el coraje de los expertos y de los testigos venidos desde Colombia, puesto que no ignora que esos trabajadores están expuestos a amenazas contra su vida y que asumen un riesgo al prestar testimonio públicamente.

Nestlé rechaza el diálogo

La empresa Nestlé fue invitada a participar en esta audiencia, pero ha declinado la invitación, cosa que el Consejo lamenta. La multinacional sin embargo hizo llegar un sucinto documento con el objetivo de refutar anticipadamente las acusaciones que iban a ser formuladas contra ella. A partir de la lectura de esas pocas páginas el consejo ha podido constatar que, incluso antes de conocer el contenido de la audiencia y la composición del consejo, Nestlé expresa su escepticismo y manifiesta un cierto desprecio con respecto a dicha audiencia, acusando a los participantes de parcialidad y de proferir acusaciones “histéricas”. Deploramos esta ausencia de apertura al diálogo. Hacemos notar sin embargo que las afirmaciones aportadas por Nestlé para su defensa han sido tenidas en cuenta por los miembros del consejo y que éstos se han referido a ellas para plantear preguntas a los expertos y testigos. Las respuestas recibidas han ido generalmente mucho más allá que las justificaciones sumarias de la empresa y nos han parecido mucho más convincentes.

El Consejo no puede más que deplorar este rechazo a discutir las denuncias de los trabajadores de Nestlé Colombia, ya que considera que la multinacional suiza debe asumir su responsabilidad, cualquiera que sea el lugar de su implantación en el mundo. En el curso de la sesión los testimonios oídos han revelado que otras empresas en Colombia tienen prácticas igual de criticables que las de Nestlé. Pero solamente hemos considerado el caso de Nestlé porque estamos en Suiza y porque nos sentimos particularmente concernidos por una política de empresa que se encuentra en contradicción con los compromisos adquiridos en este país y en el plano internacional. Estamos escandalizados por el hecho de que Nestlé sea signatario del Global Compact y que, al parecer, respete tan poco los principios contenidos en el mismo. Así, el consejo considera inaceptable que Nestlé eluda su responsabilidad, como si los problemas de sus actividades en Colombia solamente afectaran a ese país.

Presentación de la situación y del posicionamiento de Nestlé en Colombia.

Primeramente la audiencia ha puesto de relieve la situación extremadamente difícil que reina en Colombia. En este país, donde hay que lamentar veinte muertos diarios por razones políticas, los trabajadores, y particularmente los sindicalistas, están expuestos a amenazas constantes, puesto que ha habido cuatro mil asesinatos de sindicalistas desde 1987, miles de desapariciones forzadas, 1.700 casos de violaciones a los derechos humanos de sindicalistas desde la llegada al poder del presidente Álvaro Uribe Vélez en 2002, y el 60% de la población viviendo en condiciones de pobreza. Igualmente se destaca que las garantías jurídicas para la protección de los derechos de los trabajadores son inexistentes. Los grupos paramilitares son numerosos en las proximidades de las grandes empresas multinacionales y la violencia es omnipresente en un clima de amenazas, de enfrentamientos y de miedo. En este contexto los sindicatos son presentados como organizaciones cercanas a la guerrilla, que en el lenguaje oficial se asimila al terrorismo, sobre todo desde que los Estados Unidos pusieron en marcha el Plan Colombia a golpe de miles de millones de dólares. Sin embargo los testigos afirman claramente que el sindicato no aporta ninguna ayuda a la guerrilla y tampoco recibe de ella ninguna ayuda. Es importante subrayar también que los movimientos sociales permanecen muy activos y que la resistencia se manifiesta con determinación y coraje.

Presente en Colombia desde hace 60 años, Nestlé no ha hecho más que extender su imperio alcanzando una situación de casi monopolio. Entre 1947 y 1979 compró 13 fábricas y cerró 9 de ellas. Su política de empresa ha evolucionado mucho durante estos últimos años pasando de ser una firma orientada a la producción local a ser una multinacional que importa y exporta en función únicamente de su beneficio, desconociendo las necesidades del país. De esta manera favorece el enriquecimiento de los grandes terratenientes de los que obtiene la leche, en detrimento de los pequeños campesinos productores, con frecuencia desplazados de sus tierras. Su política de empleo se caracteriza actualmente por una voluntad explícita de deshacerse de la organización sindical, a pesar de que 40 años de lucha sindical habían permitido mejorar considerablemente la situación de los trabajadores. Nestlé practica también una política de reestructuración dirigida a disminuir sus costos de producción, mientras que la rentabilidad de sus empresas no para de crecer.

Lo que caracteriza y explica la posición dominante de Nestlé es su capacidad de aprovecharse de la situación política extremadamente turbulenta en el país. Actualmente el Estado colombiano parece ponerse totalmente al servicio de la economía en general y de Nestlé en particular. Se han aportado numerosos ejemplos, relativos a distintos ámbitos, en los cuales Nestlé se benefició sustancialmente en términos fiscales y de subvenciones. Además, la creación de una red eficaz de personalidades cercanas a la empresa dentro de la administración de los ministerios, incluidos los tribunales, le asegura una gran libertad de acción y una impunidad casi total. Nestlé ha superado las turbulencias del país aprovechándose de ellas gracias a una coincidencia de intereses que parece cercana a la complicidad. Los trabajadores son los que pagan esta situación y especialmente la ausencia de una justicia imparcial.

Primer caso: Los asesinatos y las desapariciones

Los testigos presentaron 10 casos de trabajadores asesinados por presuntos paramilitares entre 1986 y 2005, generalmente líderes sindicales. Estos asesinatos ocurrieron generalmente durante períodos de tensión y de conflicto en las empresas de Nestlé, en momentos de revisión de las convenciones colectivas de trabajo, y en algunos casos en las vísperas de una huelga. Si bien no se plantea la responsabilidad directa de Nestlé, hay que evidenciar que los métodos de intimidación y chantaje utilizados constituyen una responsabilidad indirecta de la compañía. Nestlé justifica su negativa a aumentar el precio pagado a los ganaderos por sus entregas de leche pretextando el incremento de salarios revindicado por los trabajadores, amenazando al mismo tiempo con la delocalización de sus centros de producción. Así los sindicatos han sido identificados como enemigos de los terratenientes surtidores de leche, cuyos vínculos con los grupos paramilitares han sido probados.

A pesar de que Nestlé se declara preocupada por estas violencias, no ha reaccionado con toda la energía que cabría esperar, bajo el pretexto que la violencia no se dirige solamente contra los trabajadores si no también contra los cuadros directivos y no solamente en sus plantas. Considerando que es un problema que ella no puede resolver, no ha hecho nada ni para hacer condenar los culpables, ni tampoco para proteger a sus empleados, aunque disponga de un gran poder en el seno del Estado colombiano. Según el documento que nos han remitido, la empresa expresó sus condolencias a las familias pero sin concederles ninguna compensación económica.

El Consejo estima, que en este caso, Nestlé no cumplió con su deber, por omisión o dimisión, y que su responsabilidad indirecta está comprometida en la medida en que su política de chantaje y presión constante sobre los trabajadores es susceptible de generar violencia.

Segundo caso: despidos y políticas antisindicales

A principios del año 2002, la convención colectiva de trabajo tenía que ser renovada en la planta de Cicolac, pero las negociaciones con los representantes de los trabajadores no llegaron a buen término, porque Nestlé quería desmantelar las conquistas en relación a las condiciones salariales y la asistencia médica. Cuando se votó a favor de una huelga, las amenazas de muerte provocaron que los líderes sindicales modificaran su decisión, anulándola. Después de diversas peripecias concernientes a un pretendido paro, nueve representantes del sindicato fueron despedidos. En el primer semestre del 2003 un tribunal de arbitramento dio la razón a Nestlé con base en una decisión tomada en ausencia del representante de los trabajadores. En este asunto, el derecho no ha sido respetado, ni las leyes del país, ni las convenciones internacionales, especialmente las convenciones 87 y 98 de la OIT. Sin embargo, los trabajadores despedidos no sólo perdieron su empleo, sino que además perdieron su estatus sindical, ya que en Colombia no se puede pertenecer a un sindicato si no se cuenta con un contrato fijo de trabajo. Esta maniobra sirvió luego claramente para descabezar el sindicato con el propósito de deshacerse de él definitivamente.

En el segundo semestre del 2003, por las mismas razones, Nestlé convocó al conjunto de sus empleados en reuniones aisladas con unos representantes de la dirección general de la empresa para proponerles la renuncia voluntaria a sus empleos a cambio de indemnizaciones financieras. Estos trabajadores fueron prácticamente secuestrados en hoteles hasta que aceptaran. Es así que 175 obreros perdieron su empleo. Uno solo se negó a firmar el trato, y hoy se encuentra relegado a una oficina aislada sin función laboral determinada. En lugar de estos empleados regulares, Nestlé ha contratado trabajadores temporales pagados a la mitad de la tarifa normal, sin protección social y sin ningún derecho sindical.

Esta política de empleo es totalmente contraria al derecho. Es particularmente chocante que Nestlé actué de esta manera mientras se precia de ser una empresa ejemplar. Se sabe que su dirección en Suiza consagra mucho dinero a la imagen de la firma, en un esfuerzo oneroso de marqueting. En el documento que nos hizo llegar, Nestlé pretende respetar la libertad sindical y obrar por aumentar los beneficios económicos y sociales de Colombia, gracias a productos fabricados en un 90% en el país. Los testimonios que hemos escuchado no nos dan ninguna razón para creer esto. Ciertamente, esta política de desregulación del empleo, de precarización, está en vigor también en Suiza, y en todas partes en donde la globalización económica se encuentra en marcha. Sin embargo, sus consecuencias son particularmente graves en países como Colombia, donde quien pierde su empleo se arriesga a caer en la miseria o ser enrolado en la violencia de los paramilitares o de la guerrilla.

Tercer y cuarto caso: productos vencidos y contaminaciones

Entre septiembre y diciembre de 2002, en varias ocasiones, fueron descubiertos almacenamientos de leche vencida que Nestlé había importado de Uruguay y Argentina y que se disponía a reempacar, después de haber cambiado las etiquetas que indicaban la fecha de vencimiento. Nestlé tuvo que admitir que la leche efectivamente estaba vencida y que era inapropiada para el consumo y en su documento Nestlé argumenta que se trata de un error de etiquetaje. Cuando este “error” se ha repetido cuatro veces en el transcurso de algunos meses, es difícil de concluir que es una simple coincidencia! Los testigos y los expertos informan que en otras ocasiones Nestlé no ha respetado sus consignas de calidad y de seguridad en los productos, colocando en peligro la salud de los consumidores. Recuerdan además que niños han muerto en 1979 intoxicados con leche en polvo contaminada.

Fueron obreros quienes descubrieron estos hechos y advirtieron a la dirección de la empresa. Constatando que ésta no quería escuchar nada, interpusieron una denuncia ante las autoridades, quienes hicieron incautar la mercancía. Desafortunadamente se ejercieron represalias contra los empleados que al día de hoy están acosados por amenazas.

Aún en el capítulo de contaminaciones e intoxicaciones, los expertos denuncian graves contaminaciones de aguas residuales vertidas en los ríos después de la limpieza de las calderas con productos tóxicos. Estas contaminaciones tuvieron un impacto desastroso sobre la fauna acuática, pero también en las reservas de aguas subterráneas, y ponen en peligro la salud de la población. Sucede también según opinión de los testigos, que Nestlé arroja aguas con altas temperaturas en los ríos provocando así graves daños. El consejo no puede entender cómo una empresa de alimentación que se quiere ser imbatible en la calidad y la seguridad puede ser sorprendida contaminando agua y adulterando leche! Tal vez la Nestlé se imagina que estas negligencias son menos dañinas en un país como Colombia, cuando en Suiza, estos mismos hechos provocarían un escándalo! Pero es probable que se equivoque, puesto que en este caso, parece que los poderes públicos y el parlamento colombiano reaccionaron finalmente, como si hubiera un límite por encima del cual, el Estado ya no quiere cerrar los ojos ante el accionar de las grandes empresas.

Conclusiones

Al término de la audiencia, impresionado por lo que ha oído y por la seriedad y credibilidad de las pruebas aportadas, el consejo:

  • No puede hacer más que condenar las prácticas de Nestlé en Colombia. Estima que no son aceptables por parte de una multinacional que clama por su buena reputación y de la confianza que sus clientes le otorgan. Bien por omisión en garantizar la calidad de sus productos o la protección del medio ambiente, bien por su política de desmantelamiento de las condiciones de trabajo y de la hostilidad implacable ante los sindicalistas, o bien por sus métodos agresivos en términos de política económica, Nestlé sobrepasa los límites tolerables.
  • Estima que se deben tomar medidas en Suiza y en el plano internacional, para obligar a Nestlé a respetar los derechos humanos previstos por las convenciones internacionales y la Constitución política de Colombia, si se diere el caso, a través de los tribunales ordinarios.
  • Recomienda que sea interpuesta una acción ante la OIT.
  • Llama a las organizaciones internacionales de juristas, a las iglesias, las organizaciones sindicales y ONGs para denunciar las acciones de Nestlé y de las demás multinacionales que violan los derechos humanos y exponen sus empleados a la violencia o a la miseria.
  • Desea de igual manera que las autoridades suizas sean conocedoras de este dossier para que convoquen a Nestlé a reorientar su política en Colombia y ejerzan de manera más coherente la condicionalidad de las relaciones económicas exteriores suizas en función del respeto a los derechos humanos y ello particularmente con el gobierno colombiano.

Nos preocupa de manera especial el hecho de que los sindicalistas que vinieron a prestar sus testimonios a Berna sean amenazados en sus derechos y en sus vidas al regresar a sus hogares. Constatamos finalmente que los problemas expuestos en Colombia tocan de igual manera a los ciudadanos suizos, quienes han sufrido la globalización y la precarización de las condiciones de trabajo. Si bien en Suiza las consecuencias son generalmente menos agudas, el caso presentado en esta audiencia, debe invitar a la sociedad civil a comprometerse de manera más solidaria en la defensa de los derechos de los trabajadores en todo el planeta.


Berna, 30 de octubre de 2005

Anne-Catherine Menétrey-Savary, Carlo Sommaruga, Dom Tomas Balduino, Carola Meier - Seethaler, Rudolf Schaller

 


PRODUCTOS DE COCACOLA EN COLOMBIA

Coca Cola, Fanta, Sprite,
Manzana Lift, Powerade, Agua Santa Clara, Agua Manatial, Crush, Quatro, Coca Cola ligth
Fotos de la Asamblea de SINALTRAINAL en Bogotá (Colombia) el 29 de Octubre de 2005
Fotos de la Sesión de la Audiencia en Berna (Suiza) el 29 de Octubre de 2005

 

Final declaration from the Council

A public hearing and inquiry into Nestlé in Columbia was held on Saturday 29 October 2005 in Bern. This event was organised by Multi Watch, an organisation that was founded on 14 March 2005 and which consists of NGOs, trade unions, charitable organisations, political parties, church linked groups and social movements supporting the movement for “Another world is possible”. On this occasion, representatives from the food trade union SINALTRAINAL denounced, in front of a council of 5 public figures acting as a sort of court of public opinion, four particularly shocking situations which occurred in factories in Columbia. At the end of the hearing, the council adopted the following declaration (outlined below).

The hearing lasted from 9am to 6pm. The Council Members included Carlo Sommaruga, Rudolf Schaller, Carola Meier-Seethaler, Dom Tomas Balduino and Anne-Catherine Menétrey-Savary. The political and social situation in Columbia was described by Miguel Puerto. The Columbian prosecutor was Alejandro Garcia Salzedo, the SINALTRAINAL union’s lawyer. His case was supported by the testimonies of Carlos Olaya Rodriguez, Alfonso Baron Sanchez, Onofre Esquivel Luna and Oswaldo Silva Ditta.

The People's Permanent Tribunal was also present as an observer and consisted of Francesco Martone, Antoni Pigrau Solé and Gianni Tognoni.

The Council wishes to commend the excellent preparation of the event and the quality of the testimonies. The files which were presented were clearly assembled with great care and contained hundreds of pages, each with an impressive number of documents and incriminating evidence. The Council particularly commends the quality of the interventions made, as well as the courage of the experts and witnesses from Columbia, especially since the Council is very much aware that these workers face death threats and take great risks by testifying openly.

Nestlé refuses dialogue

The Nestlé corporation was invited to participate in this hearing, but declined the invitation, much to the council’s regret. The multinational nevertheless sent a succinct document which aimed to refute, in advance, all accusations made against it. On reading these few pages, the council realised that, even before knowing the content of the hearing and the composition of the jury, Nestlé was already expressing its scepticism and demonstrating some contempt towards this event, accusing those who were intervening of being partial and giving voice to “hysterical” accusations. We deplore this lack of openness towards any dialogue. Nevertheless, it was noted that the statements Nestlé made in its defence were taken into account by the members of the council, and were referred to when questioning to the experts and witnesses. The answers received went far beyond the basic justifications made by the company and appeared much more convincing to us.

The council can only deplore this refusal to even consider the claims made by the Nestlé Columbia workers, since it believes that the Swiss multinational should assume responsibility wherever it is located in the world. During the day, the testimonies heard revealed that other companies in Columbia have practices which are just as worthy of criticism as those of Nestlé. But it is Nestlé which is considered here since we are in Switzerland and since we are particularly concerned with the policies of a company which are in contradiction with the commitments made in this country, both at national and international level. For example, we are shocked that Nestlé is one of the signatories of the “Global Compact” and yet apparently holds little regard for the principles enshrined therein. The council therefore considers it unacceptable that Nestlé should withdraw as though the problems it faces with respect to its activities in
Columbia should only be of concern in Columbia.

Presentation of the situation and Nestlé’s place in Columbia

During the hearings, the events which unfolded exposed, first of all, the extremely difficult situation which reigns in Columbia. In this country where 20 lives are lost each day for political reasons, the workers, and in particular the trade unionists, are constantly threatened: 4000 trade union members have been murdered since 1987; thousands have disappeared; there have been 1700 cases of human rights violations against union members since President Alvaro Uribe rose to power in 2002, and 60% of the population is living in poverty. It was also noted that no legal guarantees have been made to protect the rights of workers. Paramilitary groups are numerous around large multinational companies, and violence is omnipresent, in a climate of threats, confrontations and fear. Within this context, the trade unionists are described as organisations that are closely linked to guerrillas, even to terrorism, especially since the USA have put their “Columbian Plan” into action using billions of dollars. Nevertheless, the witnesses clearly stated that the trade unionists neither provide help nor receive help from the guerrillas. It must be highlighted that social movements remain very active and that resistance shows both determination and courage.

Nestlé has been present in Columbia for the last 60 years and has continued to extend its empire by creating a near monopoly. Between 1947 and 1979, the company has acquired 13 factories and has closed 9. Its company policy has considerably evolved over the last few years, going from being a firm geared towards local production to being a multinational determining its imports and exports purely on the basis of its own profit, while scorning the needs of the country. In this way, the company has helped to enrich the large land owners which supply milk to Nestlé, much to the detriment of small producers and livestock-breeders who are often forced to leave their land. Its employment policy is nowadays characterised by a strong will to be rid of the unions, while 40 years of struggle had enabled the latter to greatly improve the lot of the factory workers. Nestlé currently pursues a restructuring policy in order to reduce its production costs, while its companies’ profits continue to increase unabated.

Nestlé’s dominance can also be explained by the corporation’s ability to take advantage of the extremely troubled political situation reigning in the country. Currently, the State of Columbia seems to want to place itself completely at the disposal of the economy in general and of Nestlé in particular. Numerous examples were given, highlighting several areas where Nestlé benefited from substantial advantages, for instance in terms of taxation and grants. In addition, the carefully constructed and efficient network of people closely linked to the company and working in the administration and ministries, including tribunals, has ensured Nestlé’s great freedom in terms of its actions and near impunity. Nestlé has also succeeded in coming through the turbulences that have plagued the country and to profit from them, thanks to a connivance that borders on complicity. It is the workers who suffer most from this situation, particularly from the absence of impartial jurisdiction.

First case presented: murders and disappearances

The witnesses presented the 10 cases of workers assassinated by suspected paramilitaries between 1986 and 2005, generally trade union leaders. These murders generally took place during periods of conflict and tension within the Nestlé factories, at times when collective work agreements were being reconsidered, and, for some of these victims, the day before a strike. While Nestlé’s responsibility may not be directly in question, the intimidation and blackmailing methods used are nevertheless indirectly so. When refusing to increase the price paid to land owners for their milk deliveries, Nestlé used the pay rises demanded by the workers as its excuse, while at the same time threatening to relocate its production centres. The trade unions were therefore seen as the enemies to bring down. However, it later emerged that it was the landowners who were in cahoots with paramilitary groups.

If Nestlé claims to be very concerned by the violence, its reaction was not as forceful as expected, with the pretext given that factory workers were not the only ones targeted, but managers too, and not only Nestlé’s factories. Seeing this as a scourge out of its control, Nestlé did nothing to bring the culprits to justice or to protect its employees, despite its power and influence within the heart of the Columbian state. According to the document handed to us, Nestlé expressed its condolences to the families concerned but without offering the slightest compensation.

The council believes that in this case, Nestlé failed in its task, whether by omission or abdication of responsibility, but that it is indirectly responsible in that its policy of blackmail and constant pressure on the workers was likely to generate violence.

Second Case: permanent layoffs and anti-trade union policies

At the beginning of 2002, the collective work agreements were due to be renewed in the Cicolac factory, but negotiations with the workers’ representatives led to nothing since Nestlé wished to dismantle its social agreements for salaries and medical services. While a strike was voted for, death threats led the trade union leaders to back down and so cancel their advance strike warning. After various events linked to a supposed work stoppage, nine representatives from the trade union were dismissed. In the spring of 2003, a court of arbitration gave justification to Nestlé’s actions on the basis of a decision made in the absence of the workers representative. In this affair, the law was not respected, be it the national laws or the international conventions, in particular convention 87 and 98 of the ILO. Yet not only have the sacked workers lost their jobs but they have also lost their trade unionist status since, in Columbia, permanent employment is one of the conditions for belonging to a trade union. This manoeuvre clearly served to decapitate the trade union with a view to its permanent removal.

In the autumn of 2003, for the same reasons, Nestlé convened all its employees in separate meetings with representatives from the general management, in order to suggest that employees resign voluntarily in exchange for financial compensation. These workers were held in hotels, almost against their will, until they gave their agreement. 175 workers lost their jobs in this way. Only one employee refused this deal but he has now been relocated to an isolated office with no work to do. Instead of its regular employees, Nestlé employed temporary workers paid half the normal rate and with no social protection and no trade union rights.

This employment policy is in direct contravention with the law. It is particularly shocking that Nestlé should operate in this manner whilst boasting to be an exemplary company. We know that its management in Switzerland invests a lot of money into promoting the company’s image, in an onerous marketing effort. In the document the company passed on to us, Nestlé claims to respect the freedom of unions and to be working for the greatest possible economic and social benefits for Columbia, thanks to 90% of its products being produced in the country. The witness statements that we heard give us no reason to believe this. Certainly this policy of employment deregulation and of pushing people to the brink also operates in Switzerland and everywhere where economic globalisation prevails. Nevertheless, these consequences are particularly serious for countries such as Columbia, where those who lose their jobs risk falling into poverty or being enrolled in paramilitary violence or the guerrillas.

Third and fourth cases: out of date products and pollution

On several occasions between September and December 2002, stocks of out-of-date milk were found, which Nestlé had imported to Uruguay and Argentina and was about to repackage, after changing the out-of-date labels. In its document, Nestlé claimed that this was a labelling error, although the company had to admit that the milk was well and truly out-of-date and unsuitable for consumption. In addition, this “error” occurred four times over a few months so it is difficult to conclude that this was simply coincidence! The witnesses and experts reported that on other occasions, Nestlé did not respect product quality and safety standards, putting the consumers' health at risk. They also recalled that children died in 1979 after being poisoned by contaminated powdered milk.

It was factory workers who discovered these problems and who informed the company managers. Realising that the latter would not listen, the authorities were informed and the merchandise was seized. Alas, the workers were the subject of reprisals and they are being constantly threatened to this day.

Also in the chapter on contamination and poisoning, the experts denounced the serious pollution of waste waters which were released into rivers following the cleaning of tanks with toxic chemicals. These pollutants have a devastating effect not only on the aquatic fauna but also on the water tables, thus endangering the health of the population. According to the witnesses, Nestlé also lets very hot water run into the rivers and streams at times, thus causing serious damage. The council struggles to understand how a food company which aims to be unbeatable in terms of quality and safety can be caught contaminating water and adulterating milk in this way! Maybe the company imagines that its negligences are less damaging in a country like Columbia, whereas in Switzerland these events would cause a scandal! But maybe the company is wrong since, in this case, the public powers and the parliament are at last reacting, as if there was a threshold above which the State could no longer close its eyes and ignore the actions of large companies.

Conclusions

At the end of the hearing, impressed by all it has heard and by the seriousness and credibility of the proof given, the Council

  • Can only condemn Nestlé’s actions in Columbia and believes that these are unacceptable from a multinational which claims to be worthy of the good reputation and trust it receives from its clients. Nestlé has overstepped all tolerable limits whether through its failings in terms of the quality of its products or the protection of the environment, or through its policies of dismantling the working conditions or its implacable hostility towards trade unions, or even through its aggressive methods in terms of economic policies.
  • Believes that steps must be taken both in Switzerland and at international level in order to force Nestlé to respect the rights of trade unions, as stipulated by international conventions and the Columbian Constitution, and, if necessary, by taking cases to ordinary courts.
  • Recommends that steps are taken in consultation with the ILO.
  • Calls upon all international jurist organisations, churches, trade union organisations and NGOs to denounce Nestlé’s actions and those of other multinationals that flout human rights and expose their employees to violence
    or dire poverty.
  • Desires also that the Swiss authorities take heed of this brief, that they invite Nestlé to refocus its policies in Columbia, and implement in a more coherent manner the conditions imposed by the Swiss Ministry of external economic relations relating to the respect of human rights, and this especially with respect to the Columbian government.
We are particularly concerned by the fact that the rights and the lives of the trade unionists who came to testify in Berne will be threatened upon returning to their country. Lastly, we realise that the problems highlighted in Columbia also affect the Swiss people, who may also suffer from the consequences of globalisation and the destabilisation of work conditions. Even if the consequences are generally less severe for us, these developments should incite civil society to commit to defending the rights of workers with greater solidarity throughout the world.

Berne, 30 October 2005

Dom Tomás Balduino, Carola Meier-Seetaler, Anne-Catherine Menétrey-Savary, Rudolf Schaller, Carlo Sommaruga

 

NESTLÉ: COLPEVOLI DALLA COLOMBIA ALL’EUROPA

Nestlé (e non solo) criminale? Niente di nuovo...
Giovedì 1 dicembre 2005
[ versione per la stampa ]


Data l’attualità delle vicende che vedono coinvolta la Nestlé ed altre compagnie in Italia, abbiamo scelto di pubblicare interamente la dichiarazione conclusiva dell’udienza pubblica che ha sanzionato l’operato della Nestlé in Colombia per le violazioni che continua a commettere da più di 20 anni, che vanno dalla responsabilità indiretta negli omicidi di leader sindacali da parte dei paramilitari, al totale disprezzo dei diritti sindacali e del lavoro, all’inquinamento di fiumi con le scorie degli scarti di lavorazione, all’avvelenamento di bambini con latte in povere scaduto.


UDIENZA PUBBLICA LA POLITICA DELLA NESTLÉ IN COLOMBIA

DICHIARAZIONE FINALE

La Nestlé rifiuta il dalogo

Sabato 29 ottobre 2005 ha avuto luogo a Berna un’udienza pubblica sulla Nestlé in Colombia. Questa attività è stata organizzata da Multiwatch, un’organizzazione costituita il 14 marzo 2005 da ONG, organizzazioni sindacali, organizzazioni di cooperazione, partiti politici, gruppi legati alla chiesa e movimenti antiglobalizzazione. In questa occasione i rappresentanti del Sindacato dell’Industria Alimentare di Colombia - SINALTRAINAL - hanno denunciato di fronte ad un consiglio di cinque personalità costituite come un tribunale di opinione, quattro situazioni particolarmente significative accadute nelle fabbriche della Nestlé in Colombia. Alla fine di questa udienza, il consiglio citato ha adottato la seguente dichiarazione.

L’udienza si è sviluppata dalle 9:00 alle 18:00. I membri del Consiglio erano Carlo Sommaruga, Rudolf Schaller, Carola Meier-Seethaler, Dom Tomas Balduino ed Anne-Catherine Menétrey-Savary. La situazione politica e sociale in Colombia è stata presentata da Miguel Puerto. L’avvocato dell’accusa colombiano è stato Alejandro Garcia Salzedo, avvocato del sindacato SINALTRAINAL, che si è appoggiato alle testimonianze di Carlos Olaya Rodriguez, Alfonso Baron Sanchez, Onofre Esquivel Luna ed Osvaldo Silva Ditta.

Il Tribunale Permanente dei Popoli era presente come osservatore, rappresentato da Francesco Martone, Antoni Pigrau e Gianni Tognoni.

Il consiglio desidera sottolineare l’eccellente preparazione della sessione e la qualità dei testimoni. I dossier presentati sono stati preparati in maniera molto rigorosa. Composti da centinaia di pagine contengono una quantità impressionante di documenti e prove. Il consiglio riconosce soprattutto la qualità degli interventi, così come il coraggio degli esperti e dei testimoni venuti dalla Colombia, posto che non ignora che questi lavoratori sono esposti a minacce contro la loro vita e che assumono dei rischi a testimoniare pubblicamente.

L’impresa Nestlé è stata invita partecipare a questa udienza, però ha declinato l’invito, cosa che il consiglio lamenta. Tuttavia la multinazionale ha fatto pervenire un succinto documento con l’obiettivo di rifiutare anticipatamente le accuse che sarebbero state formulate contro di lei. A partire dalla lettura di queste poche pagine il consiglio ha potuto constatare che, addirittura prima di conoscere il contenuto dell’udienza e la composizione del consiglio, la Nestlé espressa scetticismo e manifesta un certo disprezzo rispetto alla suddetta udienza accusando i partecipanti di parzialità e di muovere accuse “isteriche”. Deploriamo questa assenza all’apertura del dialogo. Facciamo notare che senza dubbio le affermazioni apportate dalla Nestlé per la propria difesa, sino state tenute in conto dai membri del consiglio e che questi si sono riferiti ad esse per fare domande agli esperti ed a testimoni. Le risposte ricevute sono andate generalmente molto più in là delle giustificazioni sommarie dell’impresa e ci sono parse molto più convincenti.

IL consiglio non può far altro che deplorare questo rifiuto alla discussione delle denunce dei lavoratori della Nestlé Colombia, dato che considera che la multinazionale svizzera debba assumere la propria responsabilità per qualsiasi suo impianto nel mondo. Nel corso della sessione i testimoni ascoltati hanno rivelato che in Colombia ci sono altre imprese che agiscono in maniera criticabile tanto quanto la Nestlé. Però abbiamo solamente considerato il caso Nestlé perché siamo in Svizzera e perché sentiamo particolarmente la preoccupazione per una politica d’impresa che non rispetta gli impegni presi in questo paese e sul piano internazionale. Siamo scandalizzati dal fatto che la Nestlé sia firmataria del Global Impact e che, a quanto pare, rispetti tanto poco i principi contenuti in questo stesso documento. Così il consilglio considera inaccettabile che la Nestlé eluda la propria responsabilità come se i problemi delle sue attività in Colombia affettino solo questo paese.

Presentazione della situazione e del posizionamento della Nestlé in Colombia

Per prima cosa l’udienza ha posto in rilievo la situazione estremamente difficile che regna in Colombia. In questo paese, dove si sono venti morti al giorno per questioni politiche, i lavoratori e particolarmente i sindacalisti, sono esposti a minacce costanti, oltre al fatto che sono stati assassinati 4.000 sindacalisti dal 1987, migliaia di desaparecidos, 1.700 casi di violazione dei diritti umani dei sindacalisti dall’arrivo al potere del presidente Alvaro Uribe Velez nel 2002 e che il 60% della popolazione sta vivendo in condizioni di povertà. Allo stesso tempo si sottolinea che le garanzie giuridiche per la protezione dei diritti dei lavoratori sono inesistenti. I gruppi paramilitari sono numerosi in prossimità delle grande imprese multinazionali e la violenza è onnipresente con un clima di minacce, scontri e paura. In questo contesto i sindacati sono presentati come organizzazioni vicine alla guerriglia, che nel linguaggio ufficiale si assimila al terrorismo, soprattutto dopo che gli Stati Uniti hanno posto in essere il Plan Colombia a colpi di milioni di dollari. Senza dubbio i testimoni affermano chiaramente che il sindacato non apporta nessun aiuto alla guerriglia e tantomeno riceve aiuti da essa. È importante sottolineare anche che i movimenti sociali continuano ad essere molto attivi e che la resistenza si manifesta con determinazione e coraggio.

Presente in Colombia da 60 anni, la Nestlé non ha fatto altro che estendere il proprio impero raggiungendo una situazione di quasi monopolio. Tra il 1947 ed il 1979 ha comprato 13 fabbriche, chiudendone 9 delle stesse. La sua politica d’impresa ha avuto una grande evoluzione negli ultimi anni passando da essere una ditta orientata alla produzione locale ad essere una multinazionale che importa ed esporta in funzione unicamente del proprio beneficio, disconoscendo le necessità del paese. In questo modo favorisce l’arricchimento dei grandi latifondisti dai quali ottiene il latte, a detrimento dei piccoli contadini produttori, spesso sfollati dalle loro terre. La sua politica di impiego è caratterizzata attualmente dalla volontà esplicita di disfarsi dell’organizzazione sindacale, nonostante 40 anni di lotta sindacale abbiano permesso di migliorare considerevolmente la situazione dei lavoratori. La Nestlé pratica una politica di ristrutturazione mirata alla riduzione dei costi mentre il fatturato delle sue imprese non smette di aumentare.

Ciò che caratterizza e spiega la posizione dominan della Nestlé, è la sua capacità di approfittare della situazione politica estremamente turbolenta nel paese. Attualmente lo Stato colombiano pare porsi totalmente al servizio dell’economia in genere e della Nestlé in particolare. Sono stati apportati numerosi esempi, relativi a distinti ambiti, in cui Nestlé ha sostanzialmente ricevuto benefici di carattere fiscale e sovvenzioni. Oltre a tutto questo, la creazione di una rete efficace di personalità vicine all’impresa nell’amministrazione dei ministeri, inclusi i tribunali, le assicura una grande libertà d’azione ed un’impunità quasi totale. La Nestlé ha superato le turbolenze del paese approfittando di esse grazie ad una coincidenza di interessi che pare vicina alla complicità. I lavoratori sono quelli che pagano questa situazione e specialmente l’assenza di una giustizia imparziale.

Primo caso: gli omicidi ed i desaparecidos
I testimoni hanno presentato 10 casi di lavoratori assassinati da presunti paramilitari tra il 1986 ed il 2005, generalmente leader sindacali. Questi assassinii avvenivano generalmente in periodi i tensione e di conflitto nelle imprese della Nestlé, in fase di revisione dei contratti collettivi di lavoro ed in alcuni casi nelle vigilie di scioperi. Se non viene affermata la responsabilità diretta della Nestlé, bisogna comunque evidenziare che i metodi di intimidazione e ricatto utilizzati costituiscono una responsabilità indiretta della compagnia. La Nestlé giustifica il proprio rifiuto ad aumentare il prezzo pagato agli allevatori per il latte con il pretesto dell’incremento dei salari rivendicato dai lavoratori, minacciandoli allo stesso tempo con la possibile delocalizzazione dei suoi centri di produzione. Così i sindacati sono stati identificati come nemici dei latifondisti produttori del latte, i cui vincoli con i paramilitari sono stati provati.

Nonostante la Nestlé si dichiari preoccupata per queste violenze, non ha reagito con tutta l’energia che ci si sarebbe aspettata con il pretesto che la violenza non si dirige solo contro i lavoratori, ma anche contro i quadri direttivi e non solo nei loro stabilimenti. Considerando che è un problema che lei non può risolvere, non ha fatto niente né per far condannare i colpevoli, né tanto meno per proteggere i suoi impiegati, nonostante disponga di un gran potere nel seno dello Stato colombiano. Secondo il documento che c è stato consegnato, l’impresa ha fatto le condoglianze alle famiglie pero senza concedere nessun indennizzo economico.

Il Consiglio ritiene che in questo caso la Nestlé non ha fatto il suo dovere, per omissione o dimissione, e che la sua responsabilità indiretta deriva dal fatto che la sua politica di ricatto e pressione costante sui lavoratori è suscettibile di generare violenza.

Secondo caso: licenziamenti e politica antisindacale
All’inizio del 2002 doveva essere rinnovato il contratto collettivo di lavoro nello stabilimento di Cicolac, però i negoziati con i rappresentanti dei lavoratori non giunsero a buon esito, perché la Nestlé voleva smantellare le conquiste in relazione alle condizioni salariali ed all’assistenza medica. Quando votarono a favore di uno sciopero, le minacce di morte ai leader sindacali furono tanto forti che decisero di modificare la loro decisione annullandola. Dopo diverse peripezie concernenti uno sciopero, 9 rappresentanti sindacali furono licenziati. Nel primo semestre del 2003, un tribunale di arbitrato ha dato ragione alla Nestlé sulla base di una decisione presa in assenza dei rappresentanti dei lavoratori. In questo senso, il diritto non è stato rispettato, né le leggi del paese, né le convenzioni internazionali, specialmente le convenzioni 87 e 98 dell’Organizzazione Mondiale del Lavoro. Senza dubbio i lavoratori licenziati non solo hanno perso il lavoro, ma anche il loro status sindacale, dato che in Colombia non si può appartenere ad un sindacato se non si conta su di un contratto di lavoro fisso. Questa manovra è servita chiaramente per decapitare il sindacato con il proposito di sbarazzarsi definitivamente di lui.

Nel secondo semestre del 2003, per le stesse ragioni, Nestlé ha convocato l’insieme dei suoi impiegati in riunioni isolate con alcuni rappresentanti della direzione generale dell’impresa per proporre loro la rinuncia volontaria ai loro posti di lavori in cambio di un indennizzo finanziario. Questi lavoratori sono stati praticamente sequestrati in alcuni hotel perché accettassero. È così che 175 operai hanno perso il loro impiego. Uno solo rifiutò di firmare il contratto e oggi si trova relegato in un ufficio isolato senza una funzione di lavoro determinata. Al posto di questi impiegati regolari, la Nestlé ha contrattato lavoratori a tempo determinato pagati la metà della tariffa normale, senza protezione sociale e senza alcun diritto sindacale.

Questa politica d’impiego è totalmente contraria al diritto. È particolarmente shockante il fatto che la Nestlé si comporti in questo modo quando si vanta di essere un’impresa esemplare. È risaputo che la sua direzione in Svizzera investe molto denaro sull’immagine dell’impresa con un oneroso sforzo di marketing. Nel documento che ci ha inviato, la Nestlé pretende rispettare le libertà sindacali e lavorare per aumentare i benefici economici e sociali della Colombia, grazie a prodotti fabbricati per il 90% nel paese. Le testimonianze che abbiamo ascoltato non ci danno nessuna ragione per credere a tutto ciò. Certamente questa politica di deregolamentazione dell’impiego, di precarizzazione, è in vigore anche in Svizzera e in tutti i luoghi dove prosegue la globalizzazione economica. Senza dubbio le sue conseguenze sono particolarmente gravi in paesi come la Colombia, dove chi perde il proprio impiego rischia di cadere in miseria o venire arruolato nella violenza dei paramilitari o della guerriglia.

Terzo e quarto caso: prodotti scaduti e contaminazioni
Tra il settembre ed il dicembre 2002, in varie occasioni, sono stati scoperti magazzini di latte scaduto che la Nestlé aveva importato dall’Uruguay e dall’Argentina e che si preparava a reimpacchettare, dopo aver cambiato le etichette che indicavano la data di scadenza. Nestlé ha dovuto ammettere che il latte era effettivamente scaduto ed inappropriato per il consumo e nel suo documento la Nestlé argomenta che si tratta di un errore di etichettatura. Nel momento in cui questo errore si è ripetuto 4 volte nel corso di pochi mesi, è difficile concludere che questa sia una semplice coincidenza! I testimoni e gli esperti affermano che già in altre occasioni la Nestlé non ha rispettato i suoi standard di qualità e sicurezza nei prodotti, mettendo in pericolo la salute dei consumatori. Ricordano anche che dei bambini sono morti nel 1979 intossicati da latte in polvere contaminato.

Furono degli operai a scoprire questi fatti e ad avvertire la direzione dell’impresa. Constatando che questa non voleva ascoltare niente, inoltrarono una denuncia alle autorità che fecero sequestrare il materiale. Sfortunatamente gli impiegati subirono delle rappresaglie ed a tutt’oggi sono bersaglio di minacce.

Sempre dal capitolo che riguarda le contaminazioni e le intossicazioni, gli esperti denunciano gravi contaminazioni delle acque residuali rilasciate nei fiumi dopo la pulizia delle caldaie con prodotti tossici. Queste contaminazioni hanno avuto un impatto disastroso sulla fauna acquatica, ma anche sulle riserve idriche sotterranee e pongono in pericolo la salute della popolazione. Secondo i testimoni accade pure che la Nestlé riversi acque ad alta temperatura nei fiumi provocando così gravi danni. Il consiglio non riesce a comprendere come un’impresa alimentare che vuole essere imbattibile in quanto a qualità e sicurezza, possa essere sorpresa a contaminare le acque e ad alterare il latte! Probabilmente la Nestlé immagina che queste negligenze siano meno dannose in un paese come la Colombia, quando in Svizzera, questi stessi fatti provocherebbero uno scandalo! Però è probabile che si sbagli, posto che in questo caso, pare che i poteri pubblici ed il parlamento colombiano finalmente abbiano reagito, come se ci fosse un limite oltre il quale, lo Stato non vuole più chiudere gli occhi di fronte alle azioni delle grandi imprese.

Conclusioni

Al termine dell’udienza, impressionato per ciò che ha udito e per la serietà e credibilità delle prove apportate, il consiglio:

Non può far altro che condannare le pratiche della Nestlé in Colombia. Stima che non sono accettabili da parte di una multinazionale che gode di una buona reputazione e delle fiducia che i suoi clienti le danno. La Nestlé ha sorpassato ogni limite di tolleranza sia per le sue omissioni per garantire la qualità dei suoi prodotti o la protezione dell’ambiente, sia per la sua politica di smantellamento delle condizioni di lavoro e per la sua ostilità implacabile contro i sindacalisti, o ancora per i suoi metodi aggressivi in termini di politica economica.

Stima che si debbano prendere delle misure in Svizzera ed a livello internazionale, per obbligare la Nestlé a rispettare i diritti umani previsti dalle convenzioni internazionali e dalla Costituzione politica di Colombia, se sia il caso attraverso tribunali ordinari.

Raccomanda che sia inoltrata un’azione presso l’Organizzazione Mondiale del Lavoro.

Si appella alle organizzazioni internazionali di giuristi, alle chiese, alle organizzazioni sindacali ed alle ONG perché denuncino le azioni della Nestlé e delle altre multinazionali che violano i diritti umani ed espongono i suoi impiegati alla violenza ed alla miseria.

Desidera allo stesso modo che le autorità svizzere conoscano questo dossier perché convochino la Nestlé al fine di riorientare la sua politica in Colombia e perché esercitino di maniera coerente la condizionalità delle relazioni economiche estere svizzere in funzione del rispetto dei diritti umani, particolarmente con il governo colombiano.

Siamo preoccupati in modo particolare dal fatto che i sindacalisti venuti a prestare testimonianza a Berna, vengano minacciati nei loro diritti e nelle loro vite al loro ritorno alle proprie case. Constatiamo da ultimo che i problemi esposti in Colombia toccano ugualmente i cittadini svizzeri, che hanno sofferto le conseguenze della globalizzazione e la precarizzazione delle condizioni di lavoro. Se tuttavia in Svizzera le conseguenze sono generalmente meno acute, il caso presentato in questa udienza, deve invitare la società civile ad impegnarsi in maniera più solidaria per la difesa dei diritti dei lavoratori in tutto il pianeta.

Berna, 30 ottobre 2005

Anne-Catherine Menétrey-Savary, Carlo Sommaruga, Dom Tomas Balduino, Carola Meier-Seethaler, Rudolf Scahller

Traduzione Ass. Ya Basta!

L’ASSOCIAZIONE YA BASTA! INVITA, MARTEDÌ 6 DICEMBRE DALLE 19:00 AL TEATRO POLIVALENTE OCCUPATO TPO IN VIALE LENIN 3 A BOLOGNA PER LA PRESENTAZIONE IN ANTEPRIMA ITALIANA DEL VIDEO SULLA CAMPAGNA MONDIALE DI BOICOTTAGGIO ALLA NESTLÉ REALIZZATO DAL SINDACATO COLOMBIANO SINALTRAINAL NEL CORSO DELLA RASSEGNA THE COLORS OF MOLTITUDE

Il sito del Sindacato Colombiano dei Lavoratori dell’Industria Alimentare SINALTRAINAL