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LOS CRÍMENES DE LA CHIQUITA
BRANDS EN COLOMBIA
El
6 de diciembre de 1928 en la plaza municipal de Cienaga Magdalena fueron
asesinados cerca de 3000 hombres y mujeres, por exigirle a la transnacional
estadounidense UNITED FRUIT COMPANY solución al pliego de peticiones
presentado por el sindicato. Ese día el ejercito colombiano al
mando del general Carlos Cortés Vargas disparo sus armas contra
la multitud para aniquilar la protesta de los trabajadores.
Esta misma transnacional ahora conocida como la CHIQUITA
BRANDS o BANADEX S.A. el 15 de mayo de 2004 confesó haber entregado
1.7 millones de dólares en un periodo que va desde 1997 hasta
2004 a las Autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá
(ACCU). Según el juez federal de los Estados Unidos Royce Lamberte
más de 100 pagos fueron aprobados por directivos de alta jerarquía
de la empresa con sede en Cincinnati - Ohio. Producto de la confesión
una Corte Federal acepto provisionalmente el acuerdo entre la transnacional
y la fiscalía y deberá pagar 25 millones de dólares
en cinco cuotas de 5 millones cada una.
En octubre de 2001 la Comisión de Cambios y
Valores de Estados Unidos le impuso a la Chiquita Brands una multa de
100.000 dólares, por haber sobornado a empleados del Departamento
de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia DIAN para que le expidieran
la licencia aduanera y portuaria en el municipio de Turbo en el Urabá
Antioqueño. El caso en Colombia fue archivado.
Impunidad Total.
Por esta y otras razones, el Tribunal permanente de
los Pueblos que sesiona en el país desde el mes de abril de 2006,
bajo la coordinación del OBSERVATORIO SOCIAL DE EMPRESAS TRANSNACIONALES,
MEGAPROYECTOS Y DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA, inició un proceso
de juzgamiento contra la CHIQUITA BRANDS por los delitos de FINANCIAMIENTO
DE GRUPOS TERRORISTAS y TRAFICO DE ARMAS CON DESTINO A GRUPOS PARAMILITARES
EN COLOMBIA. El dictamen del tribunal en la audiencia agroalimentaria
afirma: “En el caso de la transnacional Chiquita Brands, la relación
entre empresa y paramilitarismo es más evidente, ya que fueron
presentadas pruebas de que dicha empresa ha dado significativos aportes
financieros a grupos paramilitares y en 2001 transportó 3000
fusiles AK 47 y cinco millones de proyectiles con destino a grupos paramilitares
en Córdoba y Urabá, autores de varios miles de crímenes
horrendos en dicha zona. Según las acusaciones, ningún
proceso penal o disciplinario adelantado por las autoridades ha producido
efecto, permaneciendo todos estos crímenes y procedimientos en
absoluta impunidad. Por el contrario, quienes denuncian estas acciones
criminales son judicializados, pasando de acusadores a acusados. En
resumen, el terror laboral impuesto en Colombia por el Estado y las
multinacionales, combina, para lograr sus fines, estrategias legales
e ilegales.”
El juicio ético y político que en el
mes de abril del año anterior el Tribunal Permanente de los Pueblos
iniciara, se refuerza de una manera muy importante con el acuerdo realizado
entre Chiquita Brands y la fiscalía de los EU, pero aún
falta mucho camino por recorrer, pues ni ha habido justicia ni a las
victimas, familias, organizaciones sociales y población afectada
por las atrocidades se les ha mitigado tanto dolor causado.
Continuamos exigiéndole a la Fiscalía
General de la Nación claridad sobre estos hechos, ya que su silencio
no solo la convierte en responsable por omisión, sino en agente
de impunidad y generador de nuevos crímenes al no permitir que
haya verdad, justicia y reparación.
Así como la Chiquita Brands, también
la Drummond ha sido llamada a juicio por las Cortes federales de Alabama
en los Estados Unidos acusada por el asesinato de los dirigentes sindicales
de Sintramienergética, Valmore Locarno, Víctor Hugo Orcasita
y Gustavo Soler. Este crimen hace parte de la serie de casos presentados
ante el Tribunal Permanente de los Pueblos en su audiencia minera celebrada
en Medellín en el mes de noviembre pasado.
Edgar Páez M.
Dirección Nacional
SINALTRAINAL - Colombia
Marzo 29 de 2007
LES
CRIMES DE LA COMPAGNIE CHIQUITA EN COLOMBIE
Le 6 décembre 1928, sur la place municipale
de Cienaga Magdalena, près de 3000 hommes et femmes ont été
assassinés, car ils et elles exigeaient de la multinationale
états-unienne UNITED FRUIT COMPANY une réponse aux demandes
du syndicat. Ce jour-là, l’armée colombienne sous
les ordres du général Carlos Cortés Vargas a ouvert
le feu sur la foule pour anéantir la protestation des travailleurs
et travailleuses.
Cette même multinationale maintenant connue sous
le nom de CHIQUITA BRANDS ou BANADEX S.A., le 15 mai 2004, a confessé
avoir donné 1,7 millions dollars, au cours de la période
qui va de 1997 à 2004, aux Autodéfenses paysannes de Córdoba
et Urabá (Autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá
- ACCU). Selon le juge fédéral états-unien
Royce Lamberte, plus de 100 paiements ont été approuvés
par des directives de la haute hiérarchie de la compagnie à
Cincinnati, Ohio. Étant donné la confession, une cour
fédérale a accepté de façon provisoire l’accord
entre le ministère de la Justice et la multinationale, celle-ci
devra payer 25 millions dollars, en cinq paiements de 5 millions dollars
chacun.
En octobre 2001, la Commission des changes et valeurs
mobilières des États-Unis a imposé à la
compagnie Chiquita une amende de 100 000 dollars, pour avoir soudoyé
des employés du Département des impôts et des douanes
de Colombie, DIAN, pour qu’ils lui délivrent la licence
douanière et portuaire dans la municipalité de Turbo,
dans l’Urabá antioqueño. Le cas de la Colombie a
été archivé.
Impunité totale.
Pour ces raisons et d’autres, le Tribunal permanent
des peuples - TPP qui siège en Colombie depuis le mois
d’avril 2006, sous la coordination de l’Observatoire social
des entreprises multinationales, mégaprojets et droits humains
en Colombie (Observatorio social de empresas transnacionales, megaproyectos
y derechos humanos en Colombia), a initié un processus de jugement
contre la Chiquita Brands pour les délits de FINANCEMENT DE GROUPES
TERRORISTES et TRAFIC D’ARMES AU PROFIT DE GROUPES PARAMILITAIRES
EN COLOMBIE. Le rapport du tribunal lors de l’audience agroalimentaire
affirme : « Dans le cas de la multinationale Chiquita, la relation
entre la compagnie et le parmamilitarisme est plus évidente,
des preuves ont déjà été présentées
concernant le fait que cette entreprise a donné des sommes significatives
à des groupes paramilitaires et qu’en 2001 elle a transporté
3000 fusils AK 47 et cinq millions de projectiles pour des groupes paramilitaires
de Córdoba et Urabá, auteurs de plusieurs milliers de
crimes horribles dans cette zone. Suivant les accusations, aucun processus
pénal ou disciplinaire avancé par les autorités
n’a produit d’effet, ces crimes et procédés
se poursuivant dans l’impunité absolue. Au contraire, quiconque
dénonce ces actions criminelles est judiciarisé, passant
d’accusateur à accusé. En résumé,
la terreur du travail imposé en Colombie par l’État
et les multinationales combine, pour arriver à ses fins, des
stratégies légales et illégales. »
Le jugement éthique et politique que le Tribunal permanent des
peuples a initié en avril de l’année dernière,
se renforce de manière très importante avec l’accord
réalisé entre Chiquita et le ministère de la Justice
des États-Unis, mais il y a encore beaucoup de chemin à
parcourir, car il n’y a pas eu de justice pour les victimes, ni
pour les familles, les organisations sociales et la population affectée
par les atrocités qui leur ont causé tant de douleurs.
Nous continuons à exiger de la Fiscalía
General de la Nación la clarification des faits, son silence
ne fait pas que la convertir en responsable par omission, mais en agent
de l’impunité et générateur de nouveaux crimes
en ne permettant pas qu’il y ait vérité, justice
et réparation.
Tout comme Chiquita Brands, Drummond a été
appelé en justice par les cours fédérales d’Alabama
aux États-Unis, accusé pour l’assassinat des dirigeant
syndicaux de Sintramienergética, Valmore Locarno, Víctor
Hugo Orcasita et Gustavo Soler. Ce crime fait partie de la série
de cas présentés devant le Tribunal permanent des peuples
à son audience minière qui a eut lieu à Medellín
en novembre passé.
Edgar Páez M.
Direction Nationale
SINALTRAINAL - Colombia
29 mars 2007
Traduction : PASC