SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA INDUSTRIA DE ALIMENTOS "SINALTRAINAL"

Juicio a transnacionales

Audiencia sobre Servicios Públicos. Bogotá 8, 9 y 10 de marzo de 2008. 

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Política, estrategia y planeación PDF Imprimir E-Mail
viernes, 22 de febrero de 2008

La planeación es un proceso derivado de la política, consecuentemente de la estrategia. La política es el referente para la acción de la organización social; se constituye en guía para la toma de decisiones. Se basa en leyes derivadas de las situaciones repetitivas o recurrentes. Cuanto más claramente se comprenda la política y la estrategia, más fácilmente se estructuran proyectos, planes, objetivos, metas y tareas coherentes. Sobre esa base, la planeación tiene una serie de principios, cuales son:

 1. Flexibilidad: Entre más flexibles sean los planes y cuantas más posibilidades tengamos de responder a las condiciones cambiantes, menores
serán los riesgos que corremos y la posibilidad de equivocarse.

2. Cambio de rumbo: Cuanto más lejos en el tiempo se puedan prever los planes, mayores serán las posibilidades de cambiar de ruta para alcanzar un fin.

3. Participación activa: Consiste en tener en cuenta y hacer participes al mayor número posible de compañeros en las distintas etapas del proceso de planeación y de ejecución del plan.

4. Comunicación permanente. Se refiere a la comunicación permanente entre los diferentes componentes del sistema de conducción colectiva, que comprende la dirección, las instancias intermedias y las bases y entre la organización sindical y su base social –trabajadores afiliados y no afiliados-. La relación entre miembros y organismos comprende el análisis y la solución de las expectativas y necesidades de las mayorías y la valoración de las acciones
realizadas en el plan, así como la evaluación de conjunto del impacto de los planes.

DEFINICIÓN

Planeación significa definir nuestras líneas de acción en los diferentes campos donde desenvolvemos nuestra actividad a través de objetivos y proyectos, que parten de un diagnostico previo tanto general como particular. Esta practica centraliza, ordena y proyecta nuestros esfuerzos, estructuras, individuos y recursos en función de cambiar las tendencias y acumulados y apunta a resolver los problemas estructurales que tenemos.

La planeación de un proceso específico y ordenado en el tiempo, el cual nos permite determinar anticipadamente lo que se va a hacer. Por tanto, nos describe las acciones y procesos a realizar para transformar el presente y construir, con resultados concretos, nuestras aspiraciones futuras. En esa medida, nos determina el que hacer inmediato y su perspectiva.

Nos permite desdoblar concretamente, en acciones políticas, que se transforman en metas tareas y procedimientos, los objetivos predefinidos en ella. Tales objetivos corresponden a los principios y líneas gruesas propuestas en nuestra estrategia, la cual, a su vez, corresponde al programa de transformación social que deseamos alcanzar. Nos indica, además, cuales son las razones que tenemos para hacer tales acciones, el por qué las vamos a realizar. También nos señala el momento justo en que se harán, con quienes debemos ejecutarlas, permitiéndonos definir así los recursos humanos a emplear, y precisa cuales son los recursos materiales a emplear.

Es una actividad integral que permite maximizar el trabajo de una organización. Se anticipa lo que va a hacer en el futuro, desarrolla la creatividad de las personas para lograr mejores resultados y permite cambiar de rumbo cuando es necesario.

No es simplemente un pronóstico. Un pronóstico es una predicción, proyección o estimado de algún suceso o condición futuros. Los pronósticos son esenciales en la planeación, pero no son ni la planeación misma ni el plan de trabajo. Planeación no es hacer decisiones futuras; es hacer decisiones actuales
en función de sus consecuencias futuras. Por tanto, la mencionada actividad va orientada a conseguir propósitos viables teniendo en cuenta el desenvolvimiento de las contradicciones en una realidad objetiva.

De acuerdo con el conocimiento de la realidad y de las técnicas de planeación, podemos desarrollar un sistema de planeación científico, limitar los errores y riesgos a correr, sin llegar a eliminarlos, pues es imposible no cometer errores, menos en un contexto social de confrontación como el que vivimos en Colombia. Lo importante es no convertir los errores en virtudes; lograr que su peso en el plan sea inferior al de los aciertos y evaluarlos y corregirlos como parte de nuestro proceso de análisis y aprendizaje, de tal manera que no los volvamos a cometer. Siempre debemos tener cursos alternativos de acción que maximicen el cumplimiento de los objetivos fijados y minimicen las posibilidades de cometer errores y de correr riesgos innecesarios en el proceso de planeación.

CONTENIDOS DE LA PLANEACIÓN

La planeación contiene una serie de elementos que a continuación describimos, formulándolos de acuerdo con una serie de tópicos básicos, cuales
son;

1. Qué se va a hacer. Significa saber desdoblar las propuestas generales que tenemos planteadas a fin de solucionar una situación particular. En esa actividad hay que ser creativos y tener iniciativa. Debemos, también, saber precisar, priorizar y delimitar en el tiempo los objetivos que nos proponemos materializar. Igualmente, señalar las actividades necesarias para cumplirlos, como también la secuencia a establecer y las prioridades a tener en la concreción de ellos.
2. Por qué se va a hacer. En este punto nos detenemos a determinar y explicar cuáles son las razones que nos llevan a hacer el plan de trabajo. Esas razones, se desenvuelven básicamente en dos grandes direcciones: Los propósitos, como razón política de largo plazo, y las necesidades de la organización sindical, como razón inmediata para hacer un plan.

3. En qué momento se va a hacer. Nos indica el tiempo de programación que vamos a adoptar en el plan, así como las fechas de ejecución de las tareas, cosa que nos permite ordenarlas en un calendario y evaluar su ejecución en un lapso determinado. La programación temporal nos permite, entonces, delimitar la duración del plan, así como también precisar la fecha en que se va hacer cada tarea.

4. Con quiénes se va a hacer. Aquí hacemos el inventario de los recursos humanos disponibles potencial y efectivamente. De acuerdo con la evaluación sobre su capacidad y preparación, les asignamos responsabilidades. En este caso, tenemos que procurar ser los más objetivos posibles para no asignar responsabilidades a quienes no las pueden cumplir o para contar con recursos humanos que no estén en disposición de trabajar con el plan. La planeación es considerada como la función principal de la dirección, puesto que ella es la encargada de seleccionar los objetivos a desarrollar en el plan de trabajo, que son ejecutados por todos los niveles organizativos existentes en una estructura dada o por parte de ella. Esta determina los cursos o caminos de acción y los medios para lograr los objetivos, considerando el medio en que opera, tanto en el momento actual como en el futuro. Por ello, la planeación es una racionalización con miras a lograr los objetivos propuestos para el desarrollo futuro de la organización social y para influir positivamente en la transformación
de su entorno.

5. Con qué recursos materiales se va a hacer. De acuerdo con los recursos materiales disponibles en la organización y en consonancia con la envergadura del plan, definimos que tareas podemos ejecutar y cuales no dentro de la programación existente. Por lo demás, debemos hacer una programación complementaria para conseguir los recursos materiales que no poseemos en el momento y que necesitaremos para llevar a cabo el plan.


LAS VENTAJAS QUE NOS OFRECE LA PLANEACION
Una actividad organizada permanentemente, planificada adecuadamente, ofrece una serie de ventajas sobre cualquier actividad ejecutada desordenadamente o realizada espontáneamente. No hacer planeación nos lleva a cometer una serie de errores de corto, mediano y largo plazo, cuales son:

• No recoger y evaluar los aportes de la base social. Estos habitualmente no son procesados y convertidos en líneas de acción.
• Imposibilitar la creación de una vida organizativa ordenada.
• No superar la intuición y la improvisación.
• Trabajar sólo en las coyunturas y enfrentar únicamente las crisis.
• No definir o evadir cristalizar los objetivos que nos proponemos;
• No canalizar la creatividad individual y colectiva
• No evaluar y controlar las actividades de todos y cada uno de los que componen la organización social.

Las ventajas que nos aporta la planeación sobre la actividad espontánea las podemos describir de la siguiente manera:

• Reduce considerablemente la incertidumbre ante el futuro de la Organización.
• Supera en buena forma la resistencia al cambio.
• Aporta orden, control y una mayor eficiencia en el desarrollo de las actividades.
• Reduce la duplicación de esfuerzos y evita la realización de actividades inútiles.

• Aporta una buena coordinación interna, con lo cual se aprovechan adecuadamente los recursos de la organización social, lo que conlleva la reducción de sus costos.
• Se eliminan en gran medida las decisiones arbitrarias y la improvisación.
• Se reduce el tiempo total para llevar a cabo las actividades propuestas.
• Da una visión panorámica de la organización, permitiendo su mayor comprensión.
• Posibilita el logro de los objetivos de manera optima y oportuna y hace más fácil su consecución mostrándonos, además, el camino para ello.


PRINCIPIOS DE LA PLANEACIÓN
La planeación es un proceso lógico que tiene una serie de principios, que podemos resumir así:

1. Es un proceso colectivo. Pasa, por tanto, por la discusión colectiva, el aporte de todos y la crítica y evaluación del conjunto. En consecuencia, hay que procurar, en todo momento, construir la planeación y sus programaciones colectivamente, evitando al máximo que estas últimas sean desconocidas por los compañeros que las van a ejecutar.
2. Es útil y concreta. No es un proceso caprichoso, sino que se basa en la toma de desiciones democráticas y en la concreción de las propuestas políticas que se tengan. En esa medida, debe ser un proceso concreto y útil y está al servicio de la consolidación de las organizaciones y de sus miembros.
3. Tiene como base el diagnóstico. El diagnóstico nace de la recolección, procesamiento y síntesis de la información de la situación objetiva y subjetiva, del momento y estado de ánimo que vive el movimiento de masas. Se deriva también de determinar las condiciones y capacidades que poseemos, así como de las que tienen nuestros amigos y enemigos. Así, la planeación es la consecuencia tanto de la elaboración del diagnóstico de la realidad que se piensa transformar, como de la política que vamos a implementar y se proyecta como el instrumento que ordena nuestra actividad concientemente dirigida a alcanzar los objetivos que nos proponemos. En esa medida, debemos poseer los mecanismos adecuados que nos permitan obtener permanentemente información de la mayor parte de los elementos o actividades que están relacionadas con los problemas que afrontamos.
4. Es eficiente y eficaz. La eficiencia de un plan se mide por su contribución alta o baja al logro de los objetivos propuestos, por sus resultados políticos,económicos, organizativos, sociales y culturales, por el mejoramiento real y la consolidación de la organización social. Así mismo, por las bondades que brinda en economía de costos, por hacer las tareas bien y a tiempo y por el uso de otros factores vinculados con la formulación y puesta en práctica del plan de trabajo.
5. Es científica. Como parte de un método científico, la planeación nos asegura alcanzar mayor probabilidad de éxito en la realización de nuestras políticas. Para lograrlo debemos lograr tener una gran cantidad y calidad de información disponible

 6. Es flexible en su ejecución. Si convertimos el proceso de planeación y el plan de trabajo derivado de allí en un dogma, el cual no admite cambio alguno, cometemos un grave error. La planeación debe estar en consonancia con los movimientos que sufre la realidad. En un plan de trabajo no se pude prever todo. Bajo ese criterio, sus ejecutores deben tener la mente abierta a los cambios y adaptarse rápidamente a nuevas situaciones, en consonancia, adaptar el plan o sus formas de aplicación a ella.

ETAPAS DE LA PLANEACIÓN

Para realizar una planeación adecuada es necesario trabajar en concretar una serie de pasos que a continuación describimos:

• Definir el método de análisis científico, de interpretación de la realidad, que nos va servir como base para elaborar el plan.
• Conocer la situación concreta que vamos a transformar.
• Decidir y hacer conocer los proyectos, propuestas y políticas a alcanzar en el largo plazo y orientar a la base en su materialización.
• Precisar exactamente cual es el problema central a resolver, determinando su origen e impacto, en el período que vamos a planear y caracterizar las consecuencias que acarrea tal plan.
• Convertir las políticas en decisiones de acción efectiva.


PREREQUISITOS DEL PROCESO DE PLANEACIÓN

1. Tener un horizonte claro. Lo que significa saber a ciencia cierta para donde vamos. Es decir, identificar los problemas gruesos que tenemos como clase social y como organización sindical y proponer soluciones estructurales a esos problemas. Tales salidas se sintetizan en una propuesta política. Al mismo tiempo tener conciencia colectiva de la necesidad de realizar procesos de planeación; tomar estos como una actividad permanente, teniendo la disposición real para asumir cambios drásticos en los métodos de trabajo.
2. Configurar una acción organizada y coherente en el largo, mediano y corto plazo. Derivada de la propuesta política, hay una acción sistemática emprendida por la organización social con el fin de materializar los propósitos planteados allí. La acción de largo plazo se resume en la estrategia y la de mediano y corto plazo en la táctica.
3. Saber organizar apropiadamente nuestras fuerzas. Quiere decir poder acoplar, organizar y administrar la política y los recursos humanos y materiales potenciales y disponibles para llevar a cabo el plan propuesto. Para lograrlo, es necesario combinar adecuadamente los siguientes aspectos:

a. Tener perspectiva no solo para mirar lo inmediato, sino también el futuro. En este caso, lo que queremos es, con base en el plan estratégico, unificar la lucha cotidiana -económico-laboral-, que libra el sindicato con la propuesta de resolución del problema nacional financiero y con la de desarrollo democrático, implementadas a través de la construcción del proyecto integral de trabajo para el sistema financiero y del plan estratégico de Sintrabancol.

b. Determinar exactamente la correlación de fuerzas existentes. Hay que conocer con que fuerzas contamos, saber ordenarlas lo más correctamente posible y definir precisamente que tipo y cuántos instrumentos organizativos necesitamos construir para materializar la propuesta política, de tal manera, que la política general tenga como sustento unos aparatos organizativos ágiles y eficientes. Igualmente, debemos saber con que fuerzas cuentan nuestros amigos y enemigos, cual es su dispositivo económico, político, social, ideológico y cultural y como se mueven en todos los terrenos.

4. Saber dirigir las personas e instrumentos disponibles. Tal cosa significa cohesionar al grupo y saberlo orientar en las situaciones más variadas, recogiendo
permanentemente los aportes individuales y colectivos, hasta alcanzar los fines definidos por el conjunto. Para saber dirigir la elaboración y ejecución del proceso de planeación, es necesario tener en cuenta los siguientes cinco criterios abajo enumerados:
a. Priorizar para poder destacar lo principal de lo secundario. Siempre hay muchos objetivos, metas y tareas, que si se confunden en su orden de ejecución y en su importancia política, nos pueden llevar a priorizar lo que no es esencial sobre lo que puede ser clave para nuestro trabajo. Por ello, priorizar, significa darle un orden jerárquico a los objetivos, metas y tareas que nos trazamos, obligándonos a cumplir con dedicación especial aquellas que son las más
relevantes. Tal enfoque, nos permite garantizar el lograr materializar efectivamente los objetivos fundamentales.

b. Armonizar el trabajo del conjunto de la organización sindical. O sea, concitar la voluntad de quienes están agrupados, uniendo concientemente a compañeros, organismos y estructuras tras el alcance del objetivo común determinado democráticamente. Cosa posible, siempre y cuando se ponga en marcha la estructura, con el dinamismo y la energía suficiente, logrando que en esta marcha ninguna persona se quede al margen de la tarea a realizar. Hay que construir los incentivos necesarios para permitir que los compañeros y las estructuras sindicales se pongan permanentemente en movimiento con el fin de concretar lo definido.
c. Dividir el trabajo adecuadamente. Quiere decir dar a cada uno una labor específica a realizar, la cual debe estar en consonancia con su capacidad, experiencia y gusto, sin que por ello dispersemos los esfuerzos colectivos y perdamos la integralidad en la concreción de la propuesta política.
d. Descentralizar las tareas. Otorgar a todos los organismos y compañeros el trabajo justo, dividiendo racionalmente su materialización, consiguiendo, para ello, aprovechar plenamente nuestros recursos humanos y materiales, adecuándolos en consonancia con el cumplimiento de los propósitos delineados.
De esa manera, dentro de la planeación hay que saber asignar objetivos y actividades a cada componente de la organización, así como también establecer jerarquía en los planes interrelacionados -local, regional y nacionalmente- y sincronizarlos entre sí. Si no hay metas prefijadas no se puede medir el éxito o el fracaso del trabajo; en otras palabras, si no se sabe a donde se quiere llegar, no se conoce cuál es el mejor camino para lograr los objetivos últimos de la organización, ni tampoco quienes o que actividades ayudan o entorpecen el desarrollo de las actividades.
e. Imprimirle a la organización sindical los valores ideológicos necesarios para concretar el plan. Los dirigentes no solo deben tener la suficiente moral, mística y disciplina para concretar las tareas que se les encomienda, sino también saber trasmitirlas a las bases, logrando hacer de estos criterios, sus normas cotidianas de conducta. Se planifica para que todas las personas que participen en la organización social piensen hacia donde van y se puedan anticipar a dar soluciones a los problemas que inevitablemente van a surgir en el camino.

PASOS A SEGUIR EN EL PROCESO DE PLANEACIÓN

Si la planeación es un proceso, el cual describimos suficientemente arriba, y
el plan de trabajo es su producto, enumeremos ahora cuales son los pasos
necesarios a seguir para elaborar un plan correctamente. Ellos, en su orden, son:

• Elaborar colectivamente el diagnóstico nacional, regional y local.
• Estudiar los lineamientos generales de la propuesta política.
• Definir la estrategia a aplicar a nivel nacional, regional y local.
• Definir la táctica a aplicar a nivel nacional, regional y local.
• Precisar los recursos económicos y humanos con que contamos.
• Definir los objetivos que se persiguen, cosa que nos permite eliminar la dispersión y confusión existente.
• Elaborar el plan nacional, regional y local.
• Elaborar la programación nacional, regional y local.
• Ejecutar correctamente el plan definido,

La programación forma parte del proceso de planeación, ejecución, evaluación y consolidación que tiene como fin fortalecer nuestro acumulado en calidad y en calidad. Debe hacerse en función de concretar la estrategia y la táctica sindical, de hacerlas operacionales y de precisar los resultados que vamos a obtener. Define objetivos, metas y tareas con el fin de resolver los problemas cruciales que afrontamos en nuestra practica sindical; en el desenvolvimientote las actividades internas y en la confrontación con los patronos. Una vez aclaradas estas, sabemos exactamente lo que esperamos lograr con el plan. La secuencia de estos tres componentes de la programación –objetivos, metas y tareas-, nos deben llevar a precisar los medios con que se va a ejecutar el plan y el calendario que regirá el trabajo de los diferentes protagonistas. La programación constituye, pues, el ordenamiento de nuestras actividades, guía nuestra practica, nos ilustra el cómo debemos afrontar los problemas a la hora de ejecutar las tareas, nos determina los resultados esperados en el desarrollo de nuestras acciones y nos suministra los mecanismos para ajustar los planes a las situaciones cambiantes que se presentan. Está orientada a construir las líneas gruesas diseñadas en nuestra estrategia, a resolver el problema de acumulación de fuerzas y la contención de la política de los patronos, no sólo ofreciendo resistencia a ella, sino, en lo fundamental, tomado la iniciativa y quebrando las tendencias que nos son desfavorables. Además, está dirigida a superar nuestras deficiencias y a enfrentar los problemas y el accionar cotidiano de la organización. Para ello debemos materializar las líneas tácticas definidas y tener una evaluación correcta de nuestras deficiencias y virtudes en nuestra practica diaria para modificar las primeras y reforzar las segundas.


Los planes se deben realizar continuamente, confrontando resultados concretos contra objetivos y contra actividades planeadas en el tiempo, con el objeto de establecer las acciones correctivas correspondientes. Al terminar un proceso de planeación, los resultados obtenidos y las causas que impidieron el total cumplimiento de los objetivos, serán la base para la estructuración de un nuevo plan.

La ejecución correcta del plan nos debe llevar a la práctica rigurosa de la programación preestablecida. Si queremos realmente materializar la estrategia y táctica de la organización sindical, debemos hacerlo así, cambiando únicamente aquellos aspectos que no se ajustan a la realidad o que son producto de nuevas situaciones. Para ello se requiere tomar en cuenta los siguientes criterios:

• Ser objetivos en la planeación. Los planes deben ser posibles de llevar a la práctica y su elaboración, por tanto, debe partir de la evaluación de la experiencia con que contamos en este campo, la decisión política que tiene el conjunto para ejecutarlos y los recursos humanos y materiales disponibles, lo cual se debe reflejar en una programación que este acorde con esas fuerzas y recursos.
• Medir los resultados a lo largo de la ejecución del plan.
• Fijar y cumplir los plazos establecidos -compromiso de tiempos-.
• Establecer un sistema abierto de información. Con este sistema el plan se hace participativo.
• Promover objetivos innovadores y realizables.
• Establecer mecanismos de seguimiento y control.

DIVERSOS TIPOS DE PLANES

Existen diversos tipos de planes que en nuestro sistema de planeación vamos a articular, haciéndolos complementarios unos a otros, pero también ubordinándolos de acuerdo con su importancia. De esa manera, el plan estratégico es la cabeza de todo el proceso, siendo seguido por el plan táctico, el funcional el cual se subordina al táctico, el de campañas y el coyuntural. La definición de cada uno la vamos a detallar a continuación:

2.1. Plan Estratégico. Define las líneas gruesas que guían nuestro accionar principal como organización social en pos de alcanzar nuestros propósitos de largo plazo. Reúne el conjunto de técnicas o metodologías de planeación que se centra en el conocimiento profundo de la situación interna de la organización y en el reconocimiento preciso del medio en el que se desenvuelve, buscando orientar su desarrollo el largo plazo.
2.2 Plan Táctico. Desdobla las líneas de acción principal y define como desarrollarlas partiendo de unas condiciones concretas y una correlación de fuerzas especifica, la cual busca cambiar, superando las debilidades internas, fortaleciendo el acumulado y el poder que se tiene como organización social, solucionando los problemas de los trabajadores y de la sociedad y debilitando, a su vez, el poder y el acumulado de la patronal, de sus instrumentos y sus aliados.

2.3. Plan General. Entrega una visión de conjunto de los planes particulares –funcional y de campaña- y de los proyectos a desarrollar –de investigación, formación, comunicación, cultura, etc.-. Este plan no es una mera síntesis sino que constituye el resumen de la visión global de lo que se va a ejecutar, sustentada en los contenidos de los planes de estrategia y táctica. Esa visión global es importante para garantizar la ligazón entre las actividades cotidianas y los objetivos de largo y mediano plazo y, además, para evitar perderse en detalles, con lo cual abandonaríamos el horizonte que no hemos propuesto construir.
2.4. Plan Funcional. Es el que condensa los objetivos, metas y tareas a realizar cotidianamente para construir las líneas tácticas que hemos definido anteriormente. Las Metas son los puntos de referencia o aspiraciones que debemos lograr como organización social en el corto y/o mediano plazo con el fin de alcanzar en el futuro objetivos a un plazo más largo. Ellas deben ser medibles, cuantitativas, realistas, coherentes y prioritarias. Son la base para la asignación de recursos. Este tipo de plan determina la marcha regular del sindicato, la dinámica de sus actividades internas, su crecimiento y consolidación,
el desarrollo concreto de su acumulado, el avance actual en la construcción de su poder, cambiando las tendencias de debilitamiento y destrucción que nos
amenazan y las de perdidas de derechos de los trabajadores. Habitualmente se hace anualmente. Es la guía concreta que nos oriente en el logro de los objetivos propuestos. Da cuenta de las metas, actividades, cronogramas, presupuesto y mecanismos de evaluación y control.
2.5 Plan por Campañas. Son planes a ejecutar en un lapso muy breve, que persiguen objetivos muy concretos, de corto plazo, para solucionar necesidades
específicas o responder a determinadas coyunturas. La ejecución de este tipo de planes exige la participación de toda la estructura sindical, tensionándola al
máximo. Las campañas corresponden a motivos bien definidos y a fines perfectamente delimitados tanto en su alcance como en el tiempo.
2.6. El Plan Individual. Es aquel donde se define la actividad de cada compañero del sindicato y su nivel de responsabilidad en su ejecución en el período planificado. Con ello se puede valorar su desarrollo, controlar su actividad practica y medir los resultados obtenidos en cantidad y calidad.
El plan estratégico se desdobla en el plan táctico y éste, as u vez, se materializa en el plan general, que se desarrolla con base en los planes funcional y por campañas. Son estos tres últimos los que tienen programaciones nacionales definidas por años, regiones y seccionales. Ellas están cohesionadas armónicamente por las políticas, objetivos y metas nacionales definidas democráticamente por el Sindicato. Dentro de este plan se hacen anualmente la programación de campaña, es decir, las acciones de coyuntura, y la programación funcional, aquella que asegura la aplicación del plan táctico.

PROGRAMACIÓN

La planeación se concreta en la programación, la cual nos lleva a definir los objetivos generales, metas y tareas en dirección a resolver, mediante actividades prácticas, los problemas que afrontamos y a construir las propuestas que hemos elaborado. La planeación es el ejercicio teórico, que define los derroteros, y la ejecución de nuestra política. La única manera de posible de desarrollarla, en el campo sindical, es mediante la praxis social y política; así, se convierte en una herramienta fundamental de transformación.

Por tanto, la programación es la concreción de la planeación. Forma parte del proceso de planeación, ejecución, evaluación y consolidación del acumulado tanto en calidad como en calidad, que debe ser el resultado del plan. Define los objetivos, metas y tareas acordadas colectivamente con el fin de resolver los problemas cruciales que afrontamos en nuestra practica sindical, tanto en el desenvolvimientote las actividades internas como en las de confrontación con los patronos. Constituye, pues, el ordenamiento de nuestras actividades, guía nuestra practica, nos ilustra el cómo debemos afrontar los problemas a la hora de ejecutar las tareas, nos determina los resultados esperados en el desarrollo de nuestras acciones y nos suministra los mecanismos para ajustar los planes a las situaciones cambiantes que se presentan.

La programación está orientada a construir las líneas gruesas que están diseñadas dentro de nuestra estrategia, resolver el problema de acumulación de fuerzas y la contención de la política de los patronos, no sólo ofreciendo resistencia a ella, sino, en lo fundamental, tomado la iniciativa y quebrando las tendencias que nos son desfavorables. Además, está dirigida a superar nuestras deficiencias y a enfrentar los problemas y el accionar cotidiano de la organización. Para ello debemos materializar las líneas tácticas definidas y tener una evaluación correcta de nuestras deficiencias y virtudes en nuestra practica diaria para modificar las primeras y reforzar las segundas.

OBJETIVOS

Los objetivos son la definición de resultados a largo plazo, que una organización aspira a lograr con base en la realización de una serie de tareasbásicas. Los objetivos suministran dirección, ayudan a evaluar los logros, nos dan el orden de las ideas y de la práctica que nos permite potencializar o crear movimiento social, revelan prioridades; son esenciales para las actividades de control, motivación, organización y planificación.

Igualmente, son referentes generales y puntos concretos, los cuales pretendemos construir y alcanzar mediante una serie de políticas y acciones que como organización desarrollamos. Los objetivos deben ser medibles, razonables, claros, coherentes y estimulantes. Los diferenciamos de acuerdo con el distinto alcance y carácter que tienen. Unos son de tipo estratégico, otros son tácticos, los más, los cuales corresponden al plan general, tienen una perspectiva de corto plazo, definidos con base en la proyección hecha para un período más o menos inmediato, en éste caso a dos años, y los últimos, los coyunturales o de campaña, tienen un radio de acción limitado a una situación especifica, presentada cuando hay una oportunidad de dar un salto en la lucha que libramos.

 Objetivos Estratégicos. Son los objetivos más generales y máximos que nos planteamos alcanzar en esta etapa histórica, la cual comprende todo el tiempo histórico que va desde el actual predominio del capitalismo dependiente en Colombia hasta la transición hacia una sociedad democrática. Esas aspiraciones están determinadas por el grado de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas en Colombia, la correlación de fuerzas existente en el campo internacional, el tipo de conformación social y política y la cambiante correlación existente entre los bloques de poder que son propios de la sociedad colombiana, definida por el desarrollo de las contradicciones fundamentales, por la capacidad que tiene el proletariado para arrastrar en una poderosa alianza de clases a quienes son golpeados de una u otra manera por la oligarquía dependiente y por los representantes del capital financiero internacional y por el carácter de clase que tiene el actual estado y la forma concreta que adquiere el régimen político imperante. Bajo ese análisis es que se puede determinar científicamente el alcance de los mencionados objetivos, los cuales reflejan horizontes de largo plazo, que son posibles de materializar en este lapso histórico.
No podemos plantearnos objetivos que partan de nuestros deseos, pues son imposibles de concretar en la medida en que no son la respuesta adecuada a los
problemas centrales del país ni corresponden a lo alcanzable dentro de la actual configuración de nuestra sociedad.

CRONOGRAMA

El cronograma es un formato esquemático que nos permite ordenar sistemáticamente, en una secuencia, toda una serie de actividades. La secuencia proporciona, como su nombre lo indica una idea de orden o prelación de cada uno de los objetivos, metas y tareas que vamos a realizar. En él se determina las actividades que preceden, las que siguen y las que son simultáneas.
Las actividades que preceden, son aquellas que deben estar terminadas antes de empezar la operación que se están analizando. Las actividades que siguen son aquellas que empiezan cuando la actividad que se está realizando o analizando termina. Las actividades simultáneas son aquellas que se realizan al mismo tiempo o que pueden realizarse una vez que se hayan terminado en parte otras actividades. La secuencia que se define siempre es una secuencia inmediata. Por tanto, de acuerdo con la secuencia establecida, el tiempo destinado a cada actividad y la calendarización de éste se puede construir el cronograma.


EVALUACIÓN

La evaluación es un proceso sistemático, integral y continúo mediante el cual se analizan resultados, se emiten juicios valorativos y se determina el logro de
objetivos y metas. La evaluación debe estar orientada a revisar, valorar y comparar los resultados esperados y obtenidos, la ejecución de actividades y juzgar la concepción y el enfoque de la planificación.

Se considera como un proceso sistemático porque su ejecución corresponde a un plan previamente elaborado, porque se fundamenta en principios operacionales que dirigen el proceso y además porque sus eventos son secuenciales y relacionados entre si. Generalmente se realiza la evaluación para conocer si se han logrado los objetivos y las metas que figuran en la planificación anual.


Evaluar significa analizar en forma objetiva los resultados esperados y los obtenidos, juzgar si la planeación fue realista, ambiciosa o conservadora, apreciar
la funcionalidad de las estructuras existentes y los procedimientos administrativos.

Las principales funciones de la evaluación son:

• Verificar el logro de los objetivos y metas para conocer lo ejecutado y la manera en que ha sido ejecutado.
• Diagnosticar fallas y obstáculos para analizar sus causas y plantear posibles soluciones.
• Pronosticar posibles resultados si las soluciones no cambian o si se introducen determinadas variables.
• Orientar o reorientar la ejecución de actividades para cumplir con los objetivos y metas propuestos.
• Encontrar discrepancias entre lo planificado y lo ejecutado para recomendar la reprogramación de metas y actividades no ejecutadas.

Control

Controlar es verificar si las tareas se están efectuando; si los resultados obtenidos están de acuerdo con los objetivos establecidos Además, comprende analizar los factores positivos que incidieron favorablemente en los resultados o estudiar los factores que impidieron que se cumplieran los fines propuestos,
examinar en el terreno las experiencias obtenidas e introducir las correcciones necesarias.

El control comprende tanto la medición de resultados como la acción preventiva para evitar cometer errores. Si bien la planeación precede al control, este último, debe realizarse a partir del momento del inicio de la ejecución de los planes. El control preventivo permite variar de rumbo cuando todavía se puede.
Evita que la falta de cuidado de los directivos relaje su atención y los lleve a actuar por fuera de los planes, sin preocuparse mucho por los objetivos a alcanzar.

El control es un mecanismo democrático, pues crea las condiciones para que se desarrolle la participación de la base y, al mismo tiempo, es participativo en sí mismo. Es una forma de concretar el modelo de gestión propio del sindicato. En esa dirección, lo primero que hay que hacer para lograr operativizar el proceso de control es adquirir conciencia colectiva de su necesidad y de la importancia que éste tiene. No hay que olvidar que no existe un eficiente control sin participación y tampoco puede existir participación efectiva sin control. El segundo paso, es el de profundizar en el establecimiento de adecuados canales
de información y comunicación. El tercero, es el de lograr la suficiente preparación técnica para ejercer un buen control y culminar con una buena definición de funciones y actividades al interior de las instancias decisorias con el objeto de asignar claramente responsabilidades en este proceso. Como proceso, el control se realiza mediante las siguientes etapas:

• Establecimiento de patrones de comparación en actividades o resultados estratégicos.

• Medición de lo realizado.
• Comparación de lo realizado con los patrones establecidos.
• Corrección de las desviaciones.

El control se puede hacer de dos formas. La primera es la del control directo. Este se refiere a la comparación entre valores esperados y realizados, entre objetivos y resultados. Revisa el plan estratégico y la totalidad de los métodos y procedimientos que en forma ordenada adoptamos para asegurar la protección de los recursos y la obtención de información, política y administrativa confiable, razonable y oportuna. La segunda, la del autocontrol. El autocontrol permite generar conciencia en muchos de los miembros de la organización social hacia las políticas, métodos y procedimientos previamente definidos democráticamente por sus mayorías. Garantiza, igualmente, un manejo adecuado de los recursos humanos, económicos, físicos y técnicos con responsabilidad, lealtad y equidad. Permite, a su vez, el mejoramiento continuo que garantiza la consolidación integral del sindicato, el crecimiento individual y colectivo en lo político y en la cualificación de métodos y procesos de trabajo que nos garanticen un contundente impacto en nuestra base social.

 

 
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