Miércoles, Abril 23rd, 2008...6:28 pm
Métodos de dirección
DEFINICIÓN
Dirigir es la acción colectiva, cotidiana y permanente que define líneas, conductas, actividades y tareas; administra los recursos humanos y materiales que se tienen, los controla y ajusta con el fin de ponerlos al servicio de la concreción de las propuestas políticas definidas colectivamente.
El dirigente se coloca concientemente a la cabeza de un conjunto organizado de personas para construir con ellos una política, una identidad, así como propósitos y objetivos comunes, conducentes tanto a resolver sus problemas como a plasmar sus aspiraciones históricas. El Dirigente debe saber guiarlos, dentro de las condiciones más diversas, para alcanzar esos fines, lo que implica una transformación de las condiciones existentes y un enfrentamiento con otro(s) grupo(s) o clase(s) que desean conservar el orden presente.
Por tanto, el ejercicio de la dirección en el trabajo sindical, esta relacionado con la interpretación y solución correcta de los problemas teóricos y prácticos, surgidos cotidianamente en la acción política y social desarrollada por sus miembros.
De acuerdo con los criterios anteriormente esbozados, un dirigente sindical debe saber elaborar la política en todos sus aspectos, tener la capacidad práctica para resolver adecuadamente todos los problemas concretos surgidos en la marcha del movimiento, cohesionar a activistas y bases y poderlos unir y conducir en la lucha diaria.
QUÉ SE NECESITA PARA SER UN BUEN DIRIGENTE
Para ser u buen dirigente hay que adquirir una serie de requisitos que tienen que ver tanto con el desarrollo de su capacidad analítica, su capacidad teórica, su espíritu práctico, su capacidad para acumular las experiencias, su uso de unos acertados métodos y estilos de trabajo y su talento para comunicarse, aprender y aportarle a las bases. Veamos más detenidamente los atributos de un dirigente sindical destacado.
1. Tener un buen nivel teórico. El cual no se logra exclusivamente en los libros sino en la lucha práctica que permite alcanzar el suficiente conocimiento y capacidad de análisis y racionalización tanto de la realidad, como de las experiencias del movimiento social.
¿Pero qué significa ganar un buen nivel teórico? Construir los fundamentos conceptuales, metodológicos e ideológicos que nos permitan actuar de forma transformadora en la realidad inmediata y nacional. Los elementos fundamentales son:
a. Dominar el Método Marxista, como herramienta de análisis y transformación de la realidad. Esto implica el método, como guía para la acción, a nuestras condiciones concretas, de acuerdo con el desarrollo especifico alcanzado por el capitalismo en nuestro país y con la dinámica que adquiere, en este mismo escenario, la lucha de clases. El método Marxista, por tanto, nos enseña a estudiar los hechos, a ganar la suficiente habilidad para saber deducir de los mismos sus movimientos, contradicciones y tendencias, orientándonos rápidamente en los acontecimientos que se desarrollan.
b. Dar Explicaciones Científicas a la Realidad Nacional. El carácter científico de nuestros análisis se expresa en las interpretaciones teóricas que hacemos de los problemas económicos, políticos, ideológicos, sociales y culturales surgidos en el desarrollo del capitalismo y en la contienda de clases, tanto en nuestro país como en su entorno. Es nuestra obligación, no solo elaborar dichas explicaciones, sino, al mismo tiempo, proponer soluciones a los problemas identificados.
c. Recoger las ideas de la Base. Aquellas opiniones dispersas, no sistematizadas, y las experiencias que tiene la base, deben ser sintetizadas y transformadas, mediante su estudio y análisis, en propuestas políticas.
Dichas propuestas deben regresar a los trabajadores, como expresión más elaborada de lo que sienten y aspiran, se difunden y se explican con el fin de sensibilizarlos y movilizarlos a su alrededor. Esa sintonía debe ser de tal naturaleza, que las bases las hacen suyas, las llevan con entusiasmo a la práctica y comprueban en la acción su validez.
d. Dominar la Propuesta Política. Hay que saber aplicar las decisiones tomadas en torno a su materialización, combinando certeramente las definiciones generales con las situaciones particulares, que se viven en cada región o municipio donde tiene asiento el Sindicato.
2.- Conocer la Situación Real Donde se Actúa. El escenario donde realizamos nuestra labor y lucha fundamental es Colombia. Sin embargo, al existir una amplia transnacionalización de la vida nacional y ser nosotros mismos protagonistas directos de tal fenómeno, como trabajadores de empresas multinacionales o afectados por el fenómeno de la globalización, este nos obliga a situarnos en un panorama mucho mas amplio, que comprende el terreno internacional. Por ello, abarcamos el conocer tanto la realidad nacional como internacional. Para poder hacerlo, es imperativo dar los pasos que a continuación describimos:
a. Conocer la Realidad Nacional. Hay que estudiar todos los aspectos de la vida nacional, entender claramente cual es la esencia del desarrollo del capitalismo en el país, las diversas formas que toma y sus tendencias, así como su evolución histórica. Además, conocer a fondo la historia y evolución de la lucha de clases y el protagonismo que ha tenido la clase obrera desde su surgimiento.
b. Conocer la Realidad Internacional. Entender como está evolucionando el mundo, conocer a fondo las teorías burguesas en boga, cuales son las nuevas dinámicas del capitalismo internacional y cuales los propósitos frente a nuestro país y el subcontinente. De igual manera, saber como se está desenvolviendo la lucha de clases en el mundo y, especialmente, en América Latina y cual es el papel que viene jugando la clase obrera en estos procesos.
c. Conocer el Movimiento de Masas. Significa: saber medir su estado de ánimo y su nivel de conciencia en situaciones concretas, para poder canalizar su energía y su aporte creador; aprender de las formas de lucha y de la experiencia organizativa desarrolladas históricamente por ellas; utilizar formas de lucha accesibles, posibles de ejecutar ampliamente por el pueblo, que permitan golpear a los enemigos y unificar a todos los descontentos y ayudarles a escoger las formas de organización más adecuadas a las formas de lucha a emplear en un período determinado.
3.- Tener Capacidad Organizativa. La cual se logra solo a través de la experiencia directa en la lucha, la participación permanente en la vida del Sindicato, el aporte en la discusión, el estudio, y la investigación y la racionalización de los problemas organizativos. (Para una ampliación sobre este tema se puede consultar el documento pertinente)
4. Desarrollar una Amplia Proyección Política. El dirigente debe tener el suficiente desarrollo político como para examinar el panorama nacional e internacional y con base en tal realidad, proponer líneas de acción y transformación de ella. Tener proyección política significa:
a. Desarrollar la Creatividad. Esta permite encontrar soluciones a los problemas prácticos surgidos en la actividad sindical. Debemos, además, sabemos orientar en ellos, independientemente del espacio y de las circunstancias que los generan, y proyectar cualquier trabajo en un sentido estratégico y táctico.
b. Saber Elaborar Propuestas. En nuestra actividad, mediante múltiples ensayos, tenemos que aprender a concretar, por medio de la formulación escrita, las ideas y propuestas más avanzadas de una manera coherente, homogénea y acabada.
c. Definir la Línea de Construcción Particular. En el espacio específico donde actuamos, necesitamos definir una Línea de construcción particular. Dicha Línea, se teoriza a partir de articular, la propuesta general a las condiciones propias de cada zona o municipio en la cual tenemos presencia.
5. Ganar Capacidad de Conducción Estratégica y Táctica. Hay que saber orientarse dentro de las condiciones específicas que brinda la lucha de clases y con base en esta realidad, y de acuerdo con la correlación de fuerzas existentes, poder conducir a los trabajadores en el proceso de acumulación táctica.
De igual manera, guiarlos en la acumulación estratégica, como iniciativa de largo plazo, que permite desencadenar un desenlace definitivo de la suerte del proletariado y el pueblo, y un cambio en las relaciones de poder en todo el ámbito nacional.
Lograr articular los procesos tácticos de los estratégicos significa:
a. Diferenciar Certeramente los Hechos Estratégicos, Tácticos y Coyunturales. Para nuestra práctica política, es muy importante diferenciar un hecho cotidiano y circunstancial que puede contribuir a acelerar el lento proceso de acumulación de fuerzas que se da en la vida diaria -un hecho coyuntural-, de un acontecimiento de mayor magnitud, que contribuye a modificar, de manera general, dicha correlación -un hecho táctico-. Así mismo, es clave poder distinguir el hecho táctico, de un acontecimiento que da origen al cambio en las relaciones y el ejercicio del poder en la sociedad –un hecho estratégico-. La magnitud tan diversa que tiene cada uno de estos hechos, nos obliga a responderles con un comportamiento político variado y ajustado a sus alcances diametralmente distintos.
b. Conocer Cuales son los Amigos y los Enemigos del Movimiento Obrero. Para poder actuar, es imprescindible definir quienes componen el bloque dominado y el bloque dominante, determinando, así, la línea divisoria entre nuestros amigos y nuestros enemigos. Con los primeros, debemos saber desarrollar una política flexible de unidad y alianzas y, con los segundos, tenemos que precisar sobre que punto táctico y estratégico debemos concentrar nuestros esfuerzos para golpearlos.
c. No Perder de Vista la Materialización de los Objetivos Estratégicos. Cada lucha y tarea parcial que libremos debe tener un horizonte y unos propósitos incluidos y, por tanto, debe servir a ellos. En ese sentido, no podemos desarrollar luchas particulares sin un norte, sino, que debemos hacer de estas las formas cotidianas de acumulación de nuestra propuesta, como objetivo estratégico a construir.
d. Saber Ser Flexibles y Realistas en la Táctica. Conociendo, de esa manera, cuando hay que atacar y cuando hay que replegarse, en correspondencia con la correlación de fuerzas. Por supuesto, también levantar objetivos concretos y tareas alcanzables y tener la suficiente preparación para realizarlas, uniendo la mayor cantidad de gente posible alrededor de ellas.
6. Saber Movilizar y Tener Capacidad de Confrontación. Solo a través de la movilización y la confrontación con la burguesía los obreros y trabajadores en general consiguen sus reivindicaciones. Hay que saber activar a la base para poder conseguirlas.
Solo si se capta correctamente el estado de animo de la gente, si se sabe lo que las personas están dispuestas a hacer en un momento dado, si se conocen sus capacidades, así como sus limitaciones y los problemas por los que atraviesan y si se tiene la experiencia suficiente, únicamente adquirida en la confrontación directa, se puede movilizar a la base y llevarla a obtener lo esperado.
7. Saber Negociar. Es asegurar que los éxitos alcanzados en la lucha puedan plasmarse en acuerdos mediante la negociación política y/o laboral. Para conseguirlo, hay que saber explotar al máximo la correlación de fuerzas y sacar partido de las debilidades del enemigo. De igual manera, tenemos que mantenemos firmes en toda negociación y saber ser flexibles en el momento justo, para alcanzar acuerdos favorables.
LA SITUACIÓN ACTUAL DE LAS DIRECCIONES SINDICALES
El estado actual de las direcciones sindicales se caracteriza por la existencia de las siguientes deficiencias:
1. La Ausencia de Democracia Plena. En algunos Sindicatos la participación de la base se limita a la votación de las decisiones y propuestas de la dirección, más no a su comprensión y ejecución consciente. Dicha formalidad, refleja, de una u otra manera, la poca confianza que tienen los dirigentes hacia sus dirigidos a la hora de votar y ejecutar tales decisiones.
La mencionada costumbre lleva, muchas veces, a caer en el autoritarismo, pues las definiciones son determinadas, en el fondo, por unos pocos -eso si, con muy buenas intenciones- a espaldas del conjunto de los socios del Sindicato, quienes no comprenden a cabalidad el contenido de las determinaciones que están aprobando.
Para lograr que los afiliados tomen decisiones conscientes se deben desplegar amplias campañas de educación para involucrar a las bases como parte activa y consciente del proceso democrático, de definición y ejecución de las decisiones. Esto casi nunca se hace.
No trabajamos sistemáticamente en formar cuadros nuevos, ni tampoco sabemos comprometerlos y promocionarlos. En fin, no somos capaces de reproducir la capacidad de conducción individual y colectiva que tenemos.
No hemos podido entender que los dirigentes y activistas son el factor decisivo para materializar la política. Por ello, es preciso estar promocionando y haciendo participar permanentemente a nuevos dirigentes y activistas en la vida organizativa. Al cumplimiento de esta tarea, debe dársele la máxima prioridad por parte de los actuales directivos seccionales, regionales y nacionales.
2. No Confiamos en la Capacidad Política de las Bases. Como dirigentes, muchas veces pensamos que la gente no va entender las propuestas políticas que levantamos. Por ello, no la propagandizamos permanentemente. Creemos que la política es algo que se debe practicar muy excepcionalmente y, por tanto, creemos que el socio común y comente del Sindicato solo puede entendernos en momentos muy contados de su vida.
Abrimos una brecha, que todos los días se profundiza más, entre nuestra lógica política y la lógica cotidiana de la gente, que si bien puede estar fuertemente influenciada por el pensamiento burgués, a través de los medios de comunicación, necesita transformarse, y, para alcanzarlo, es imprescindible no alejarnos, ni dejarnos aislar, de la gente.
3. La Pérdida de Perspectiva. La mayoría de los activistas están hoy intoxicados con el economicismo; han perdido la visión de conjunto y la perspectiva nacional que les permitía orientar en circunstancias criticas al Sindicato. Este mal lleva a que el proceso de construcción local, regional y nacional no sea armónico y, por tanto, se concrete solo en aspectos muy parciales, habitualmente ligados a la lucha económica y, coyunturalmente, a los conflictos laborales.
En ese sentido, lo normal es avanzar en la acumulación unilateral, en una sola de las partes componentes del movimiento. Tal problema quiere decir, que el desarrollo del trabajo se da, si acaso, en una sola área de todas las proyectadas.
4. La Imposición del Burocratismo como Estilo de Conducción Predominante. El predominio de tal método de dirección, hace que esta labor se convierta, en muchos Sindicatos y en sus seccionales, en una función administrativa mal realizada. Así mismo, esta costumbre conlleva el acomodamiento de los dirigentes y conduce, necesariamente, a no querer llevar a cabo acción ofensiva alguna, pues se pone en peligro su estabilidad como directivo y como trabajador.
Un signo más de acomodamiento presente actualmente, es aquel en el cual el activista escoge su sitio de trabajo de acuerdo con su conveniencia o realiza la tarea más fácil, o, aquella que le ofrece mejores condiciones, evitando, así, a toda costa cualquier tipo de sacrificio individual.
De esa manera, los dirigentes burocratizados terminan ejerciendo su función conductora de manera repetitiva y mecánica. Son formalistas en el análisis, la discusión y en el cumplimiento de las labores sindicales.
No tienen una actitud profunda y sincera en la critica y la autocrítica. Muchas veces tienen conciencia de sus propios errores pero no intentan reconocerlos ni corregirlos. Son hábiles para ocultarlos y para evitar las criticas de los demás. Tampoco les interesa para nada la discusión ni el desarrollo creativo de la política.
Sobrevaloran el control orgánico sobre la estructura sindical y luchan exclusivamente por apoderarse del aparato para colocarlo al servicio de sus intereses particulares y no de los del conjunto del movimiento obrero.
5.La Conducción no se Ejerce como Actividad Colectiva. En casi ninguna instancia de los Sindicatos existe una dirección que conduzca colectiva, cotidiana y permanentemente. El ejercicio más común, es el de hacer una labor dispersa, llevada a cabo por un reducido grupo de compañeros que tienen gran voluntad política, quienes, de una u otra manera, cohesionan la estructura nacional.
Sin embargo, es evidente la desconexión entre la dirigencia nacional, la de las regiones y la de las seccionales, y, de estas dos últimas con las bases y con un buen número de activistas que están presentes en las fábricas e instituciones.
El no ejercer la conducción como una actividad colectiva, facilita enormemente la labor de destrucción del Sindicato, que vienen haciendo los patronos y pone en peligro inminente la preservación de la Organización.
Entonces, es vital la reproducción, cohesión y colectivización de la conducción en sus diferentes niveles (nacional, regional y local). Como resultado de esta práctica, generalmente las conducciones nacionales están atomizadas y no existe, en su trabajo, una combinación adecuada entre la dirección colectiva y las responsabilidades individuales.
Cada parte de la estructura se maneja como a bien se quiere, especialmente las seccionales. Es generalizado que ellas no obedezcan, en la práctica cotidiana, a la política trazada en los eventos democráticos, que son las máximas instancias de definición y en donde se determinan las propuestas nacionales del Sindicato.
6. La Conducción se Sustenta en el Prestigio Individual. Es el respeto de las bases hacia unos cuantos compañeros, que gozan de inmenso prestigio, lo que sustenta a las actuales conducciones y la vida misma del Sindicato, tanto a nivel nacional como regional y localmente. No se ha logrado conseguir que los organismos de dirección del Sindical asuman su papel de colectivo rector y sean las cabezas visibles en la conducción.
En muchos casos, encontramos que hay un gran alejamiento entre los dirigentes y las bases o una actitud criticista por parte de muchos compañeros que valoran únicamente los errores, se les sobredimensiona -con la segunda intención de desprestigiar al dirigente- y no se está dispuesto a hacer nada por corregir los problemas.
7. Bajo Desarrollo Teórico en el Conjunto de la Dirigencia. A pesar de que en este campo los dirigentes sindicales han avanzado un buen trecho con respecto al pasado, aun sustentamos graves fallas en relación con el conocimiento y aplicación de un método científico y con respecto a la comprensión de la realidad local, regional, nacional e internacional. La consecuencia más inmediata es la actuación sindical y política que ignora las condiciones reales en donde actuamos. Así, las orientaciones emanadas se hacen, muchas veces, por sentido común y no están basadas en un sólido y fundamentado análisis de la totalidad.
De igual manera, esta limitación nos ha conducido a la falta de desarrollo de nuestra propia teoría. Los dirigentes no escriben lo suficiente, ni racionalizan adecuadamente su práctica, mucha de la cual es valiosa e irremplazable como herramienta de trabajo y de conducción del movimiento sindical.
8. Un Bajo Nivel de Conciencia de Clase del Conjunto. Ella se manifiesta en la poca iniciativa y en la falta de espíritu transformador de la mayoría de los dirigentes; esta es otra limitación que vamos arrastrando permanentemente. Tal fenómeno se refleja en la poca imaginación que existe a la hora de materializar la política y los planes del sindicato, en la poca dedicación a estos propósitos, en la falta de continuidad en el trabajo, en la ausencia de creatividad y en el poco espíritu crítico y autocrítico que se tiene.
9. La Preponderancia de la Lucha Económica. Si bien algunos Sindicatos han hecho un esfuerzo muy grande en los últimos años por quitarse esta maldición de encima, se continua abierta y cotidianamente privilegiando, en términos absolutos, la lucha económica sobre la lucha política.
10. El Predominio del Empirismo. En nuestra vida cotidiana de dirigentes, se manifiesta todos los días el poco apego por la teoría y el estudio. Los empiristas piensan que solo a través de la experiencia directa se puede aprender; carecen de una orientación clara y de una perspectiva de largo alcance. Se contentan con éxitos parciales y con conocimientos pobres sobre las cosas. De esa manera, desprecian en la práctica todo plan, toda política y terminan postrados ante las ideas burguesas y actuando muy cómodamente bajo las banderas del economicismo.
RECOMENDACIONES PARA MEJORAR NUESTROS MÉTODOS DE DIRECCIÓN
Lo fundamental para lograr edificar una dirección adecuada, es construir un sistema colectivo de conducción. ¿Que significa esto? Significa involucrar, a diferentes niveles, a todos y cada uno de los miembros y organismos del Sindicato en la elaboración, definición, dirección y ejecución de la política y de las tareas
Lograr ese objetivo requiere de algunas condiciones preliminares:
1. Manejo de una Concepción Integral. Todos los dirigentes, en todos los niveles, deben manejar una concepción integral del trabajo que nos permita conocer, analizar y proponer salidas para todos los aspectos y problemas referentes al Sindicato, así como lograr centralizar y dirigir el conjunto de las actividades y tareas dentro de un plan global, como actividad multilateral y como proceso de construcción general de las propuestas políticas.
Darle integralidad, alcance multilateral al trabajo, significa:
Articular adecuadamente las tres grandes formas de lucha existentes: la lucha económica, la lucha política y la lucha ideológica.
.Emplear todas las fuerzas que se tienen a disposición y saber asignarles el trabajo adecuado. En otras palabras, dar trabajo a todos y cada uno de los participantes en la organización o aquellos cercanos a ella.
. Darle perspectiva global a la lucha cotidiana. Para eso hay que unificar todos los aspectos componentes del trabajo sindical proyectándolos hacia un horizonte determinado de antemano, así como manteniendo firmemente la dirección de todo el movimiento.
2. El Ejercicio Pleno de la Democracia. Tenemos que hacer el más amplio ejercicio de democracia al interior y fuera de la Organización Sindical, no como forma sino como expresión conciente de la visión de poder popular que desarrollamos; como expresión de libertad, de conocimiento, de participación, de derechos del pueblo y de disciplina. Ejercicio de la democracia, significa:
. Implementar la Circulación de la información. Esta debe hacerse en doble vía
-de abajo arriba y de arriba abajo-, adecuando, para ello, aquellos instrumentos escritos -periódico, cartillas, boletines, circulares, revista- y los eventos democráticos de discusión y definición -asambleas nacionales y seccionales. Asimismo, la comunicación nos garantiza la asimilación, por parte del conjunto de los trabajadores, de las propuestas generales aprobadas en los eventos democráticos.
. Participación Plena de la Estructura en la Definición de la Política. Hay que conseguir que los componentes de la Organización Sindical participen en la definición y ejecución de la política. Ello solo es posible, si se adecuan amplios espacios de participación permanente de los trabajadores en la vida sindical, se estimula a la base para que exprese abiertamente sus opiniones y se eleva su nivel político y su capacidad de trabajo. En ese mismo proceso, debe haber un pleno convencimiento por parte de todos de la justeza de la política definida. Además, se deben adecuar mecanismos para lograr la más profunda comprensión y asimilación consciente, de los miembros del Sindicato, de los objetivos que se quieren, de los planes que se trazan y de los métodos que se emplean para llevarías a cabo y, finalmente, su convicción para intervenir en todas las manifestaciones de la vida social y política del país.
. Reforzar la Representatividad y Legitimidad de los Dirigentes Dentro de la Organización. Si bien, muchos dirigentes tienen representatividad, porque saben interpretar los deseos de las mayorías, esta se ha venido erosionando y es preciso trabajar en recuperarla y ampliarla. En el campo de la legitimidad, hay que saber promover nuevos dirigentes para que haya más opción de libre escogencia de estos y más emulación para mejorar la calidad de la conducción.
. Respetar el Pluralismo en el Sindicato. Debemos aprender a trabajar sobre la base de la existencia en el Sindicato de diversas concepciones e intereses. Por tanto, es imperativo entender la necesidad de unificarnos en torno a propuestas concretas, realistas y generales, de tipo pluralista, que sean respuesta a las necesidades y aspiraciones del conjunto de los trabajadores. Pluralismo quiere decir reconocer y respetar el carácter legítimo de las divergencias dentro del pueblo; significa, igualmente, construir propuestas y salidas a los problemas nacionales y populares basadas en la inmensa diversidad social, cultural, ideológica, económica y política de los explotados de este país. Pluralismo no significa tolerar y/o cohonestar con las propuestas y prácticas introducidas por la burguesía en el movimiento obrero o pasar por alto las conductas patronales a nuestro interior.
. Procesar Correctamente la Crítica y la Autocrítica. El uso permanente de la critica y la Autocrítica permite alcanzar la unidad de voluntades en torno a un propósito. La critica y autocrítica es una forma de razonar, discutir y evaluar colectivamente para consolidar el trabajo y la solidez de las diversas estructuras organizativas que tiene el Sindicato, así mismo, para aumentar la capacidad practica de ellas. La crítica no es un medio de ataque personal y no busca perjudicar ni a los compañeros ni a la estructura. La critica es un balance entre lo errores y los aciertos, indicando, de los errores, cuales son los principales y cuales los secundarios, evitando así, pasar por alto los aspectos importantes y centrarse en las pequeñeces. La crítica subjetiva, los chismes y comentarios infundados y las prevenciones engendran disputas sin principios, minan el desarrollo de la vida organizativa, obstaculizan el proceso de conducción y bajan la moral de los activistas y de las bases. La crítica ubica a los errores políticos y organizativos como los principales y, en este contexto, coloca los errores personales. Como tal, la critica debe hacerse en las instancias correspondientes y no por fuera de ellas.
. Combinar el Ejercicio de la Dirección Colectiva con la Responsabilidad Individual. Se trata de lograr conducir colectivamente y aplicar las orientaciones emanadas individualmente, así como responder por los aciertos y errores de igual forma. No podemos dejar que las responsabilidades particulares se diluyan en el colectivo para que posteriormente no podamos identificar en que y quienes fallaron. De esa manera, no hay posibilidad de ubicar los errores y corregirlos. Esa practica cae, desde luego, en una actividad abstracta de dirección, que impide toda evaluación.
3. Construir una Relación Armónica entre la Dirección y las Bases. Tal relación armónica se manifiesta en el grado de cohesión política y de unidad existente en una organización.
Para avanzar en este sentido se debe:
. Materializar una Autentica Concepción de Poder Popular. Ella no debe estar atravesada por los intereses de grupo, ni individuales; tampoco por el autoritarismo ni el verticalismo. Trabajamos realmente por hacer que ese poder radique en el pueblo.
. Alcanzar el Suficiente Grado de Unidad Política y Sindical. Es imprescindible tener propósitos comunes y conciencia plena de ellos, para poder ejecutar las tareas democráticamente definidas.
. Desarrollar un Estilo Democrático de Dirección. Un aspecto clave de ese estilo, es estar permanente preocupado, aun en las condiciones mas difíciles y adversas, por las situaciones cotidianas que viven todos los trabajadores.
. Dinamizar el Papel de las Bases. El propósito inmediato es el de activar la lucha permanente por sus reivindicaciones En el presente tenemos motivos suficientes para activar cotidianamente a la gente Los dirigentes deben responsabilizarse individualmente del trabajo en cada fabrica en cada sección de ellas y con cada comité de base. Es nuestra obligación, además, brindar posibilidades de trabajo a todos y cada uno de los que quieran actuar, así como convertir los Sindicatos en espacios alternativos -en los diversos aspectos sociales, culturales, ideológicos políticos y económicos-, que sirven al desarrollo de la vida cotidiana de los trabajadores y de sus familias.
. Darle Prelación a lo Colectivo Sobre lo Individual. Es de vital importancia que la base sea la que tome las decisiones. La actual situación nos muestra varios problemas que corregir: Los dirigentes siguen tomando las decisiones y la base sigue de espectadora de la política cosa que perpetua el alejamiento entre dirigentes y bases; por ello es obligación ganarnos la gente y ponemos a construir con ellos de cara a la propuesta política.
4. Saber centralizar la dirección de todo el movimiento. No por la fuerza que da el poder, sino por el respeto ganado con el ejemplo, con el trabajo y la entrega, la iniciativa, la energía con que actúa en cada tarea. Por la autoridad derivada del reconocimiento de la base, como producto de su capacidad para generar procesos, para persuadir, escuchar y recoger los aportes de la gente; por la variedad del conocimiento, el talento, la mayor experiencia acumulada y la influencia positiva que desarrolla dentro de la organización. Ese conjunto de elementos, es el que permite tener suficiente autoridad para conducir eficientemente.
ESTILOS DE TRABAJO ADECUADOS
Llamamos estilos de trabajo a la forma en que cada compañero lleva a la práctica la política, de acuerdo con sus particularidades individuales. Cada uno le imprime un ritmo especial a la praxis, pero, también, debe saberse guiar por ciertas normas que diferencian un los estilos de trabajo.
En cuanto a los estilos de trabajo, un dirigente debe:
1. Promover la Democracia en la Organización Sindical. La promoción de la democracia no puede hacerse en detrimento de la ejecución de las tareas, ni lesionando la aplicación de las decisiones tomadas por la mayoría. Por eso, hay que combinar la aplicación de la democracia con la materialización de las tareas, la unidad de propósitos con la satisfacción individual y la disciplina con la libertad.
2. Encontrar Soluciones Cuando Surgen Problemas. El dirigente debe estar pendiente no solo de identificarlos, sino, también, de hallarles solución cabal y aplicarla con perspicacia, capacidad, competencia y eficiencia. Los problemas, entonces, deben resolverse concienzudamente y no a la ligera, ello permite erigirse, a un organismo o compañero, en autentico centro de dirección.
3. Preocuparse por Conocer la Situación del Conjunto de la organización.
Diagnostica tanto la situación de la base, como de las estructuras nacionales, regionales y locales a fin de tener elementos objetivos para dirigir con acierto.
4. Orientar a los Miembros de la Organización. No utiliza el “dejar hacer, dejar pasar”, sino que interviene continuamente para que activistas y trabajadores lleven a la práctica los mandatos de la mayoría, incitándolos permanentemente a desplegar su iniciativa, para que se atrevan a asumir responsabilidades y, al mismo tiempo, les da indicaciones oportunas para que puedan poner en practica su espíritu creador.
5. Verificar el Trabajo. Acompaña cotidianamente a los compañeros en la materialización de las tareas y en esa labor, les ayuda a: sintetizar sus experiencias, entender que se ha acumulado, seguir adelante sobre la base de lo conquistado y a corregir sus errores.
6. Utilizar la Persuasión. En lo fundamental, intenta siempre resolver las contradicciones entre compañeros y ubicar y superar los errores cometidos, a través de la discusión y el convencimiento, más no por la fuerza.
7. Ayudar a la Base en sus Dificultades y ser Crítico y Autocrítico. Está pendiente permanentemente de la situación de sus dirigidos y los ayuda a superar sus limitaciones y deficiencias políticas, ideológicas, sociales y económicas. En este campo, lo que el dirigente demuestra es haber superado el egoísmo, el individualismo, la indolencia, la pasividad y la ostentación y, además, manifiesta su madurez para valorar a los demás, señalar positivamente sus errores, sugerir formulas para superarlos y admitir sus propias falencias sin justificarlas ni hacer de ellas un punto de disputa o disgusto con los otros compañeros.
8. Ser Responsable en el Trabajo. El buen dirigente entiende que tiene unas responsabilidades más amplias que la de otros miembros de la organización y que, en gran medida, la marcha de la organización depende de que él sea responsable, disciplinado, tenga espíritu de sacrifico, férrea moral, fidelidad a la organización y entrega a la lucha. Por eso, debe preocuparse por cumplir estrictamente con estas normas elementales.
9. Colocar los Intereses Colectivos por Encima de los Propios. Sabe subordinar sus aspiraciones a las necesidades colectivas, no pasa por encima de las decisiones de las mayorías y respeta la voluntad y dignidad del pueblo, de los compañeros y de su Organización Sindical.
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