Lunes, Abril 21st, 2008...7:00 pm
Superación de la crísis sindical
ASUMIR LOS CAMBIOS NECESARIOS AL DESARROLLO DEL MOVIMIENTO SINDICAL COLOMBIANO
1. La Crisis es Superable.
El movimiento sindical atraviesa por uno de los peores momentos de su historia. La crisis en él se ha manifestado de múltiples maneras, entre otras mediante la baja tasa de sindicalización, la creciente influencia de los patronos a su interior, la persistencia del burocratismo y el economismo, el abandono del trabajo de base, el alejamiento de los problemas del país y de los demás movimientos sociales, la falta de iniciativa y la aceptación de una tendencia derrotista por parte de muchos de sus dirigentes, los cuales reducen su actividad a alargar la lenta agonía que se vive y a propagandizar la entrega de los derechos adquiridos por los trabajadores, como último paso que precede el derrumbe definitivo. Muchas más son las manifestaciones de crisis que aquí no tocaremos, pues nuestra intención es más ocuparnos de opinar sobre su superación.
En ese orden de ideas, superar la crisis exige un replanteamiento de fondo. Como tal el cambio debe abarcar desde las concepciones más generales hasta las formas más específicas de desarrollo del movimiento sindical colombiano. La primera discusión general que hay que saldar es la del viejo debate si los sindicatos deben o no participar en política. Si están hechos exclusivamente para la lucha gremial, por tanto, su presencia en la política nacional es una manifestación de anarcosindicalismo o de desnaturalización. Debate bizantino este, ya superado por las realidades impuestas hoy. En efecto, quienes quieren limitar a las organizaciones gremiales de los trabajadores a la lucha económica condenan a la gran masa obrera a no participar de las grandes decisiones nacionales, a ponerse de espaldas a estas y la colocan en bandeja de plata a la burguesía. Los trabajadores que no tienen acceso a la política son engañados fácilmente por los patronos y resultan apoyando proyectos como los de Uribe Vélez.
2. Los Sindicatos y la Política
El participar en política para los sindicatos no les significa asumir el papel de las organizaciones políticas. Con ellas se puede entablar un dialogo, un intercambio, unos acuerdos programáticos y al mismo tiempo la autonomía para actuar y tomar las decisiones democráticas a su interior que más convengan a los trabajadores. Por ello, estos últimos tienen que transformarse en los protagonistas fundamentales de este proceso de superación de la crisis.
Participar en política para este tipo de organizaciones obreras quiere decir pensar y plasmar un accionar de transformación de largo plazo, donde el sindicato tiene un papel especifico. Y actuar en el largo plazo significa tener una propuesta tanto de cambio básico de la sociedad, que garantice los intereses históricos de los trabajadores articulándolos a los intereses generales de las mayorías y de la nación, como una propuesta especifica de modificación de la configuración del sistema productivo o de servicios donde éste actúa. Esas dos propuestas deben ligarse a los procesos de modificaciones estructurales por los que vienen luchando otras organizaciones, entre ellas las de carácter político, ponerse a prueba en la practica social y modificarse en consonancia, teniendo en cuenta que el sindicato no se puede ocupar de todos los factores a construir en una causa de este carácter y que no es el espacio organizativo que conduce e integra todos las esferas en que se desenvuelve la actividad revolucionaria.
3. Sindicalismo y Poder
Los sindicatos son protagonistas tanto en coadyuvar a materializar sus propuestas como para construir su propio poder, que debe estar articulado al poder general acumulado por la izquierda. El sindicato es una herramienta indispensable que se debe poner en función de construir en el largo plazo el poder de los trabajadores. El desarrollo ideológico, político, organizativo, económico y social de los sindicatos, el lograr avances en la valorización de la fuerza de trabajo y en el bienestar de los trabajadores, aunándolas al desarrollo de su conciencia de clase y el conseguir un importante apoyo internacional, hacen parte de la construcción de ese poder, que se debe manifestar en ganar cada vez más influencia en todos los asuntos y decisiones del país, lo que debe conducir a acumular cada vez más fuerzas por parte de estas organizaciones.
4. Sindicalismo y Estrategia
Para lograr semejante propósito es necesario trazarse un camino de largo plazo, que defina el comportamiento estratégicos tanto de la CUT como de los sindicatos de industria. Hay que tener una estrategia sindical; así como los patronos tienen una estrategia, en este caso sustentada en la aplicación del neoliberalismo, igual las organizaciones sociales la deben poseer. Concretar este modelo ha llevado alrededor de 33 años. No se ha llegado en Colombia al punto crítico donde estamos hoy espontáneamente. Ha habido una estrategia del bloque dominante. En su diseño e implementación han participado multinacionales, monopolios nacionales, gobiernos imperialistas y lacayos, organismos multilaterales y hasta administradores de empresas y fábricas.
Sabemos que cada grupo financiero, monopolio o empresa tiene una estrategia. ¿Por qué nosotros no podemos enfrentarnos a ella mediante otra estrategia? ¿Puede un sindicato de industria o la misma Central enfrentar la estrategia general de los patronos y de su Estado oligárquico mediante un accionar de largo plazo? Evidentemente existe la necesidad de hacerlo. Hay que adoptar un comportamiento de largo plazo que nos permita construir unas líneas gruesas que nos lleven a acumular lo suficiente como para derrotar estas políticas. Claro, esa acumulación hay que hacerla con otros y en el marco de un autentico sindicalismo de industria. En ese sentido debemos tener presente cual es el horizonte y las mencionadas líneas gruesas a construir dentro de esa estrategia. A grosso modo ellas son:
• Lograr el bienestar de los trabajadores, la valorización de la fuerza de trabajo y condiciones óptimas de labor, en medio de la lucha contra la precarización y la pobreza. Son parte de esta línea de trabajo ganar la estabilidad, el cubrimiento de la seguridad social plena para todos los colombianos, la igualdad de derechos, la humanización del trabajo y el respeto a la libre organización y movilización de los trabajadores.
• Posicionarnos en los principales establecimientos de servicios, fábricas, minas y plantaciones del país. • Fortalecer ideológicamente a los trabajadores reforzando su conciencia de clase y combatiendo la falsa conciencia que introduce la burguesía en el movimiento obrero.
• Desarrollar las formas de lucha más dinámicas y exitosas que tiene el movimiento sindical: la movilización, la huelga, etc.
• Lograr la unidad de los trabajadores por sistemas productivos y/o de servicios en sindicatos únicos de industria –unidad que deben desarrollarse en consonancia con la construcción de una política que sintetice sus propuestas de transformación para el país y de nueva configuración de su sistema productivo o de servicios y en un amplio y democrático debate con la base para que esta unidad no sea burocrática y por arriba- y construir una sola Central Sindical en Colombia,
• Desarrollar la unidad con las demás manifestaciones organizadas y no organizadas del movimiento popular,
• Construir un bloque social de izquierda,
• Fortalecer el movimiento cooperativo y solidario para levantar la economía social de los trabajadores,
• Participar como organización social en el desarrollo y consolidación de los movimientos políticos populares, como es el caso del PDA.
• Trabajar por ser protagonistas en la solución política a la crisis nacional –que contempla luchar por la apertura democrática en el país, el establecimiento de un verdadero estado democrático y un gobierno de unidad y reconstrucción nacional y por la solución política al conflicto social y armado-,
• Conquistar la soberanía nacional -la lucha contra el TLC y el ALCA son parte de esta tarea, también lo son, entre otras, la lucha contra la intervención militar norteamericana y la lucha contra las políticas de las multinacionales.
• Lograr un importante apoyo internacional y participar en los movimientos antiglobalización. Ese apoyo se debe lograr con independencia d las diferentes corrientes internacionales que hoy controlan las cúpulas del movimiento obrero internacional y autonomía de las políticas de los grupos financieros internacionales y sus las multinacionales, los organismos multilaterales internacionales y los Estados tanto imperialistas como dependientes, quienes representan al gran capital monopólico. Por ello la CUT no debe cambiar su carácter de central no alineada. Menos debe afiliarse a la nueva central que se está constituyendo, la cual reúne a las burocracias controladas por los grande financistas y tecnócratas agrupados en esas expresiones del imperialismo antes mencionadas. Ellos son funcionales al proyecto globalizador neoliberal. Propagandizan la necesidad de reformarlo, mejorarlo y de alcanzar algunas reivindicaciones sin tocar para nada su esencia y estructura actual, a sabiendas que esos planteamientos no tienen ningún asidero real, pues los mensajeros del capital lo único que quieren es adocenar y destruir a los sindicatos. En la práctica, los dirigentes de las dos grandes centrales –CIOSL y CMT- se han opuesto con virulencia a la lucha librada por los trabajadores contra las multinacionales. En Colombia, los casos de Coca-Cola y Nestlé son aleccionadores. Por ello, los trabajadores afiliados a la CUT nos oponemos firmemente a que la central, que tanto sacrificio nos ha costado construir, se ponga hoy al servicio de quienes apoyan las hipócritas políticas imperiales.
Concretar esas líneas de largo plazo significa actuar dentro de la actual correlación de fuerzas transformándolas, definiendo como superamos nuestros problemas, tomamos la iniciativa, modificamos las tendencias actuales, que nos conducen a la derrota, le rompemos el esquema a los patronos y a su estado y como construimos las líneas estratégicas que previamente hemos definido. Ese es nuestro reto y para llevarlo a cabo es preciso contar con una táctica, que nos oriente, dentro de los actuales acontecimientos, en la modificación de la actual correlación de fuerzas.
5. Reconstruir el Sindicalismo
Superar nuestros problemas significa plantearnos reconstruir el movimiento sindical. Este está tan golpeado, en algunos casos tan desmoralizado y derrotado que la mayor parte de sus dirigentes ha perdido su voluntad de lucha. Las nuevas formas de contratación y la deslaboralización han contribuido notablemente a la desconexión entre los obreros veteranos y quienes ahora se enganchan; la distancia entre estos dos grupos de trabajadores es cada vez más abismal. El número de afiliados se reduce amenazadoramente y la representatividad de los sindicatos está cada vez más menguada. Igual ocurre con su legitimidad, seriamente lesionada por los comportamientos patronales de los sindicalistas amarillos y burocráticos de otros dirigentes. Los ritmos de trabajo, las nuevas técnicas administrativas, la presión laboral, el terror imperante en la producción y la persecución violenta a los sindicatos, así como la falta de transmisión de una historia de lucha a los obreros jóvenes, la desvinculación de los sindicatos de este sector y la alienación prevaleciente en ellos impiden en lo inmediato que esa sangre nueva tome su lugar. Resolver este problema es una tarea central para todo aquel que se proponga construir un nuevo movimiento obrero y sindical.
6. Reestructurar el Sindicalismo
Al mismo tiempo, hay que luchar contra la fuerza de la costumbre que impide el cambio. Esa fuerza, que está encarnada en el burocratismo, en la lucha entablada por los grupos políticos por apoderarse de las pocas prebendas que quedan y en los demás vicios que corroen la practica sindical, es preciso derrotarla. En medio de esa contradicción hay que emprender la reestructuración del movimiento, el cambio en sus costumbres sociales, culturales, ideológicas y políticas, combatiendo a fondo la influencia de los patronos en los sindicatos y a sus representantes, los sindicalistas patronales, quienes actúan como quinta columna de la burguesía a nuestro interior.
También la reestructuración comprende enfrentar decididamente las políticas patronales y demostrar que es posible derrotarlas. Modificar la actitud de los dirigentes y bases de que tan solo por la lucha legal es posible obtener algo o resignarse sin más a perder los derechos adquiridos. Significa, además, cambios en los métodos y los estilos de trabajo, la profundización de la democracia en los sindicatos y la abolición del control político omnímodo de los grupos políticos sobre las estructuras sociales. Hay que jugarle a una relación dialéctica y democrática en este campo de tal manera que el resultado sirva a ambos: a las organizaciones sociales y a los trabajadores y a las organizaciones políticas del pueblo. Finalmente, la reestructuración debe servir para librar y ganar la batalla por ganarse la mente y el corazón del trabajador de base y para lograr despertar la simpatía y el apoyo de la mayoría de la población a las propuestas emanadas de la clase obrera a fin de construir su hegemonía incluyente. Esa es una de las tareas centrales que tenemos.
7. Reorganizar los Sindicatos
Por otra parte, hay que reorganizar los sindicatos. Las estructuras que tenemos hoy obedecen más a las formas típicamente economistas y burocráticas que hemos adoptado que a la construcción de un proyecto de la envergadura que estamos planteando. Para poder construir las líneas estratégicas, acumular en la táctica, resolver nuestros problemas, unirnos entre los trabajadores de los diferentes sistemas productivos y de servicios, ligarnos al conjunto de la clase obrera y la población, a las acciones sociales y políticas que nos exige la realidad nacional y enfrentar exitosamente a los patronos y su estado oligárquico, es preciso tener una estructura organizativa que opere como un verdadero sindicato de industria, o sea, centralizada, especializando sus estructuras, que deben ordenarse por departamentos –que corresponden a las líneas de poder que hay que edificar: la ideológica, la política, la social, la económica, la laboral y la de trabajo internacional- y áreas de trabajo –correspondientes a las actividades centrales que caracterizan a cada departamento- , articulándolas al mismo tiempo en un todo que posibilite concretar la política sindical, aunando a ello el uso eficiente de los recursos humanos y materiales que poseemos.
Para ello es necesario trabajar planificadamente y lograr que los dirigentes se conviertan en conducción estratégica, construyendo con filigrana sistemas nacionales de conducción colectiva –sistema que va de abajo a arriba y vuelve de arriba abajo, que vincula organizadamente a bases, activistas y dirigentes-
de las organizaciones sindicales. Desarrollar ese objetivo significa conocer la realidad, como totalidad concreta, la estrategia y táctica adoptadas por el bloque dominante y saber diseñar las nuestras propias, para desde allí articular la lucha sindical con los acontecimientos nacionales, los intereses de la clase obrera con los de otros sectores, evaluar la situación internacional y nacional aprovechándola adecuadamente en función de acumular fuerzas, tomar la iniciativa para crear nuevos hechos o aprovechar los existentes, lograr unificar a los amigos y debilitar a los enemigos de los trabajadores y tener la flexibilidad táctica suficiente para avanzar o replegarse en el momento justo, así como poseer la capacidad para unificar la agitación y la propaganda con el trabajo de dirigir, organizar y planificar.
8. Las Líneas Tácticas
Los tres últimos elementos mencionados no constituyen toda la táctica. Debemos avanzar en otros campos. Vamos a mencionarlos sucintamente. Hay que coadyuvar en materializar la solución política a la crisis nacional y agitar la construcción de otro modelo de desarrollo, distinto al neoliberal, al cual llamamos modelo de desarrollo democrático. Como primer paso en esta dirección, debemos impulsar un foro nacional democrático convocado por la CUT, que atraiga a las mayorías en torno a esta propuesta.
Hay que luchar también contra el TLC, la intervención norteamericana en el país y la política de las multinacionales, trabajar por conquistar la unidad latinoamericana, el robustecimiento de la solidaridad internacional hacia la lucha que libramos, ligarnos activamente al movimiento antiglobalización, alcanzar la unidad nacional de los trabajadores y fortalecer la alianza con los demás movimientos sociales, construir la base económica de acumulación de propiedad social de los trabajadores, luchar contra la precarización, la pobreza, el hambre y la especulación que sacuden y se extienden por todo el país, lograr una legislación laboral democrática, fortalecer ideológicamente a los trabajadores y sus organizaciones, desarrollar nuestra cultura, identidad nacional y de clase de los trabajadores y del pueblo, como ya mencionamos reconstruir, reestructurar y reorganizar los sindicatos, desarrollar los diferentes instrumentos organizativos que necesitamos para sacar adelante esta política y crecer en organizadamente en las partes más importantes de los Sistemas Productivos y de Servicios del país son aspectos centrales de nuestra táctica.
Todos los objetivos tácticos a alcanzar se deben plasmar en un plan ordenado y ascendente, que nos conduzca a transformar la realidad que vivimos y cual peldaños nos suba en la escalera dialéctica del proceso de acumulación de fuerzas, que está orientada por los fines enunciados anteriormente.
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